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Cuando No Entendemos la Providencia de Dios

enero 9, 2010

Recientemente un familiar ha estado pasando por un mal momento en su vida y hemos estado hablando en mi familia acerca de la providencia de Dios. Cuando hablamos de la providencia de Dios nos referimos a la manera en la que el Señor ordena y gobierna todas las cosas que ocurren en Su creación. Es el desarrollo del decreto de Dios como soberano del universo. Nada ocurre por casualidad, sino que hay un plan divino para todas las cosas que Él ha creado.

Cómo podemos entender los creyentes esta providencia cuando sufrimos? Muchos escritos están disponibles al respecto, por lo tanto en esta entrada no voy a profundizar en el tema, sino que mi deseo es mostrarles que Dios lo ha decretado todo con infinita sabiduría, de acuerdo a Su plan, para la gloria de Su nombre, incluyendo nuestro sufrimiento.

Uno de los terribles errores que han sido enseñados a muchos creyentes ha sido el universo dualista. A qué me refiero? Muchísmos maestros, principalmente pentecostales y carismáticos, enseñan una creación dualista. Muchos de ellos ignoran que así lo hagan, pero para dar apoyo a sus doctrinas tienen, forzosamente, argumentar a favor de este tipo de visión.

Este término, dualismo, fue utilizado por primera vez por Hyde en su Historia Religionis Veterum Persarum, publicada en el año 1700, según el New Bible Dctionary. De muchos púlpitos se enseña que en el universo existen dos fuerzas opuestas: el bien y el mal; Dios y Satanás. Dios es el Creador de las cosas buenas y Satanás es el creador de todas las cosas malas. Por un lado, con esta doctrina creen resolver el problema del mal en el mundo, sin embargo afectan grandemente la doctrina bíblica de la soberanía de Dios sobre toda Su creación.

Ingenuamente-esto es lo mejor que se me ocurriría decir a tales argumentos-desechan la clara enseñanza bíblica que Dios es el único soberano en el universo. Aparte de Él no hay nada ni nadie con la capacidad de hacer cosas libremente que estén fuera de Su Santo decreto. Es decir, no hay nada en esta creación que pueda hacer algo fuera de lo que Dios le ha determinado hacer. Es bíblicamente imposible. El Dios del que habló Nabuconodosor es así de soberano. Lo mismo que el Dios de Isaías.

La enseñanza de las Escrituras es que Dios es soberano sobre Su creación y es Él quien decide como ésta debe moverse, ser guiada y gobernada. Tan soberano es que en el libro de los Hechos leemos que hace nacer a un hombre en un país específico y le hace vivir los años que quiera que viva. Pero el problema está en que hasta el mal no está fuera del alcance del decreto de Dios. Esto lo vemos por ejemplo en el caso de Job. Satanás no podía hacer nada sin el permiso de Dios. Es más, tan atado está el diablo al decreto de Dios, que en Job 1: 8 tiene que ser Dios quien le diga a Satanás que considere a Job. Considerarlo con qué fin? Los que han leído el libro de Job saben que Dios decretó que Satanás pusiera su mano sobre este hombre para llevarlo a la ruina. Y no sólo le quitó su ganado y sus bienes materiales, sino que hasta le quitó a sus hijos. Si esto no es sufrimiento no sé que es.

Pero debemos ser cuidadosos: Satanás tiene una cadena, no anda suelto por ahí como muchos quieren enseñar. Dios es quien tiene amarrado al dieblo para que haga sólo lo que Él le da permiso para hacer. Esta es la verdad que reconoció el profeta Jeremías, cuando se lamenta por la cautividad de su pueblo y exclama,

37 ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? 38 ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?” Lamentaciones 3: 37-38

El creyente debe sometarse a las verdades reveladas por Dios en Su palabra. Qué debemos creer del sufrimiento que existe? Que ha sido decretado por Dios y en Su providencia lo hace realidad usando causas secundarias. Leamos un momento el texto en el capítulo 8 del libro de los Hechos,

1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. 2 Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. 3 Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. ” Hechos 8: 1-3

Este relato viene después de la terrible muerte sufrida por Esteban. Y Lucas nos cuenta como los creyentes que estaban en Jerusalén fueron perseguidos, muchos quizás muertos, y otros entregados a las autoridades para que fueran encerrados en la cárcel. Porqué permitió Dios esta persecución tan terrible hacia Su pueblo? Aquí es donde entra el consejo secreto divino. Es decir, la verdad con respecto al decreto de Dios y a su providencia basándose en Su soberanía sobre Su creación es inevitable para cualquier lector de la Biblia. Satanás no anda suelto por ahí causando estragos fuera del control de Dios. Satanás es un siervo del Señor y siendo siervo lo único que puede hacer es aquello que Su Amo le permite hacer. Entonces, es un error aislar el sufrimiento humano de la mano y el decreto de Dios. De hecho, es antibíblico!

Lo que le decía en una ocasión a mi madre es que la única manera en la que nosotros podamos saber cuál fue la voluntad de Dios para una persona o para una situación específica de nuestras vidas es viendo hacia atrás. Nunca podremos saber cual es la providencia de Dios viendo hacia el futuro, pues los pensamientos de Dios no son los nuestros. Pero, cuando miramos al pasado podemos darnos cuenta que la voluntad de Dios fue la persecución de la iglesia en Jerusalén, por ejemplo, para que el evangelio de Cristo se expandiera. Notemos lo que ocurrió con los creyentes. En el versículo 1 se nos dice que huyeron tratando de escapar de la persecución. A dónde fueron? A Judea y Samaria.

Cristo le había dado una comisión a sus discípulos, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28: 19). Qué estaban haciendo entonces en Jerusalén? Pareciera que aún no habían puesto en acción la ordenanza del Señor. A pesar de que desconocemos las causas por las que Dios permitió esa persecución, podemos saber claramente, por las palabras de Lucas, que Dios lo hizo para expandir el evangelio. Esto es lo que vemos en los siguientes versículos,

4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8 así que había gran gozo en aquella ciudad. 9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” Hechos 8: 4-12

Qué ocurrió con la salida de los creyentes fuera de Jerusalén? El evangelio llegó a Samaria y así llegó la salvación y liberación del pueblo de Dios que hasta entonces estaba cautivo del pecado. Dios permitió que la iglesia sufriera, pero lo hizo, en primer lugar para Su gloria y alabanza de Su nombre, y segundo, para el bien de la iglesia. Qizás los apóstoles no sabían lo que estaba sucediendo. Quizás se decían unos a otros, “Porqué permite Dios estas cosas?” Pero ciertamente era la mano de Dios moviendo las piezas para rescatar a Sus ovejas perdidas.

De hecho Lucas nos dice que las noticias llegaron a Jerusalén, por lo que la iglesia allá envió a Pedro y Juan para que oraran por los nuevos creyentes y les fuera dado el Espíritu Santo. Podemos asumir que el sentimiento de gozo en Jerusalén ha de haber sido grande, y pudieron ver claramente cual había sido el propósito de Dios en el mal sufrido. Es más, Lucas nos dice que luego de que los apóstoles cumplieron su trabajo se devolveron a Jerusalén , pero, “habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio” (Hechos 8: 25).

Quizás no podamos entender porqué sufrimos, pero debemos confiar que todo está bajo el control de Dios, y si somos sus hijos debemos gozarnos en que Él no nos trata con ira (Hebreos 12: 6-8), sino que todo lo hace para nuestro bien (Romanos 8: 28-30), para que Su gloria sea exaltada por todas las naciones.

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One Comment leave one →
  1. enero 12, 2010 8:01 pm

    Muy bueno!
    Y q paz tenemos en Dios al saber q TODO esta bajo su control.
    Ayer, Hoy y Siempre.

    Rom 8:38-39 Por eso estoy convencido de que nada ni nadie: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y autoridades que gobiernan este mundo, ni el temor al presente o al futuro, ni lo más alto ni lo más profundo, ni ninguna de las cosas creadas, podrán apartarnos del amor de Dios revelado en Cristo Jesús Señor nuestro.

    SOLI DEO GLORIA

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