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Porqué Somos Protestantes?-Sola Gratia

octubre 27, 2009
95 Tesis

95 Tesis

La Biblia nos enseña que Dios ha escogido un pueblo para redimirlo y perdonarle sus pecados, con el fin de glorificarse a Sí mismo (Deuteronomio 4: 32-40). Y lo que vemos en la Reforma es la obra providencial de Dios en la que llama a este pueblo que había estado en tinieblas a manos de la corrupta Iglesia Católico Romana.

Esta institución, debido a la codicia de sus líderes había venido torciendo las Escrituras, y manteniendo ocultas las verdades de Dios del pueblo. Todos sus deseos eran el poder, la gloria y los tesoros que pudieran obtener.

Así fue como inventaron diversas doctrinas como la adoración a los santos, María, y así fue como surgió la idea del purgatorio. Con esta última doctrina el papado quería engañar a los hombres primero, haciéndoles pensar que había otra oportunidad para ser salvos del infierno, y segundo, que esta oportunidad podría acelerarse si los hombres pagaban cierta cantidad de dinero a la Iglesia para que este tormento purificador fuese más rápido. Además, al ser la Iglesia Católico Romana la que resguardaba el Tesoro de los Méritos, ella podía, a cambio de dinero, otorgarle méritos de otros santos a quien los pagaba.

Vemos así como el evangelio había sido prostituído, la obra perfecta de Cristo en la cruz había sido deshonrada y blasfemada, y todo con fines impíos. La salvación ya no se obtenía por fe, sino que podía ser comprada. Estos hombres para Pablo son anatemas (Galatas 1: 6-9).

Esto fue lo que Dios le mostró a Lutero. Providencialmente Dios le abrió los ojos a este monje agustino para que pudiera ver la verdad que Dios había revelado en Su Palabra. Fue ahí donde Lutero encontró la verdad y halló al Vaticano como un agente perverso y corruptor. Muchos años más tarde Lutero llamaría al papa el anticristo, pues hacía la obra en contra del Señor Jesucristo.

Lo importante para nosotros fue lo que Dios hizo a través de este hombre para devolverle a Su pueblo la verdad. Dios sigue llamando a Su pueblo, y lo continúa haciendo a través de la Biblia. Fue por la Reforma por la cual se inició una obra inmensa en la traducción de la Biblia del latín a los diferentes idiomas europeos. Fue así como obtuvimos la Biblia que podemos leer el día de hoy. La verdad que nos enseña la Reforma es que Dios se preocupa por Su pueblo y debido a que Su voluntad es que sea santo, no ha permitido que Su palabra le sea quitada.

Esto es lo que enseña la doctrina de Sola Scriptura. Como Martín Lutero, sólo la Biblia es nuestra regla de fe y práctica. Y el día de hoy vamos a ver otra de las doctrinas que surgieron de la Reforma: Sola Gratia.

Sola Gratia

Si la Biblia es la regla de fe y práctica para los protestantes, entonces como cristianos debemos regirnos por lo que ella nos enseña acerca de la condición del hombre y la salvación. La Biblia nos enseña que el hombre, por ser un esclavo del pecado es incapaz, por sus propios esfuerzos, de salvarse a sí mismo. Dios es Santo y Su Ley es santa, y el hombre es incapaz de mantener esa Ley a la perfección, y por lo tanto merece el castigo que cae sobre aquellos que se rebelan contra la Voluntad de Dios. La Biblia dice,

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2: 8-9

El protestantismo enseña, entonces, que todas las religiones que promueven la salvación del hombre mediante el esfuerzo humano o mediante el apego a ciertas ceremonias son falsas religiones. La verdadera religión enseñada en las Escrituras argumenta que la salvación es única y exclusivamente del Señor (Jonás 2: 9).

La Biblia enseña que la salvación de un hombre viene del regalo inmerecido que Dios le hace. Esto es sola gratia, es decir, la salvación de un hombre es por gracia. Esta es una doctrina básica para los protestantes.

Para la iglesia Católico Romana la salvación de un hombre es sinergista, es decir, Dios llama y el hombre decide; Dios quiere salvar y el hombre se salva. Cómo se salva el hombre? Mediante obras. Contrario a las Escrituras el catolicismo romano enseña y anatemiza a todos aquellos que nieguen que la salvación del hombre sea por su propio esfuerzo.

Vitral de Martín Lutero

Vitral de Martín Lutero

Años después, Lutero escribiría en contra del semi-pelagianismo católico romano en su magna obra De servio arbitrio. El hombre en su locura cree que es libre de Dios, y que por lo tanto puede hacer lo que le plazca. Sin embargo la Biblia claramente muestra que nada en el universo es libre de la voluntad divina. Todo lo qiue ocurre en Su creación debe hacer lo que Dios ha decretado. Usando las palabras de R. C. Sproul, “Si existiera tan sólo una molécula rebelde en el universo, Dios dejaría de ser Dios.” Todo está gobernado por los decretos divinos, y por lo tanto nada puede salirse de la voluntad de Dios.

El mismo Jesús dejó clara la condición humana como esclava del pecado (Juan 8: 34). Pero Cristo fue mucho más allá y enseñó que no sólo es el hombre esclavo del pecado, sino que el hombre natural odiaba a Dios (Juan 3: 19-20). El hombre ciertamente posee un libre albedrío, pero ese libre albedrío es también esclavo del pecado. El hombre es libre de hacer lo que quiera, sin embargo esa esclavitud al pecado le hace desear únicamente el mal.  El hombre está tan atado al pecado que no tiene la capacidad de reconocer que es un esclavo. Lutero, en su obra describió la terrible condición humana de la siguiente manera,

Creo que no puedo por mi propio razonamiento creer en Jesucristo mi Señor, o venir a Él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado a través del evangelio, iluminado por Sus dones, y me ha santificado y preservado en la verdadera fe; de la misma manera como Él llama, reúne, ilumina, y santifica a toda la Iglesia Cristiana en toda la tierra, y la preserva en unión con Jesucristo en la verdadera fe.” Martín Lutero. Catecismo Menor, Artículo III: La Santificación.

Este es el evangelio. Así es como Dios le da un regalo a un hombre que merece ir al infierno por su infinitamente grave pecado contra el infinitamente santo Dios. El hombre no merece nada más que la ira d Dios, pero sin embargo Dios le da a ciertos hombres, en Su soberanía, el regalo de la salvación, no porque lo hubiesen merecido, sino por gracia, es decir, sin merecerlo.

El verdadero protestantismo declara la gracia de Dios como el medio por el cual la fe le llega a un hombre para salvación. Lo que el hombre no podía hacer por sus propios esfuerzas al ser un esclavo del pecado, Dios lo ha hecho por Su gracia.

Aplicación para nuestros tiempos

Esta doctrina que tan preciosa fue durante la Reforma ha sido trágicamente abandonada en los púlpitos protestantes. Pareciera en ocasiones que las iglesias evangélicas de nuestros días han abandonado y despreciado la lucha de los grandes hombres que Dios dispuso para recobrar Su verdad hace muchos siglos.

Es lucha en contra de las mentiras del catolicismo romano, con respecto a que el hombre era capaz en su estado natural de hacer cosas para agradar a Dios y salvarse a sí mismo, pareciera que ha acabado en muchas iglesias protestantes. Tristemente pareciera que se hubieran hecho las paces con el catolicismo romano y ahora muchos creen como ellos: que el hombre natural tiene la capacidad de colaborar con Dios para su salvación.

La verdad bíblica sobre la salvación del hombre como una obra monergista, es decir, únicamente divina, ha sido abandonada por protestantes en muchas latitudes. Se ha adoptado la soteriología semi-pelagianista católico romana y la doctrina soteriológica de la salvación monergista ha sido despreciada.

Si la condición del hombre es tal como la describe la Biblia, entonces cualquiera que diga regirse por la Palabra de Dios debe admitir y someterse a la idea de que si un hombre ha de ser salvo, debe serlo únicamente por gracia. Es por medio de la gracia que un hombre recibe la fe para creer en Jesucristo; es por medio de la gracia que un hombre es regenerado; es por gracia que un hombre es santificado, y es por gracia que un hombre es preservado hasta el final en esa fe que le fue otorgada (Filipenses 1:6). Todos los que le son traídos por gracia al Hijo por el Padre tendrán vida eterna (Juan 6: 37-44). El hombre trabaja su salvación solamente porque es Dios quien produce en él el deseo y la capacidad de hacerlo.

Luchemos entonces por la doctrina de Sola Gratia.

Nota: Pueden descargar la entrada:


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