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Biblia y Diversidad Sexual

julio 25, 2009

Este fue el título de un artículo publicado en uno de los periódicos costarricenses esta semana. El autor, Carlos Bonilla, un pastor líder de la iglesia luterana de Costa Rica. Lo que refleja la opinión de este hombre es la obstinación del hombre post-moderno de aceptar la verdad como algo real.

Y es que el problema está en la creencia actual que los hombres deben tener una mente abierta. Todo está basado en este precepto. Ya no importa lo verdadero, sino lo que es verdadero para cada quien. Y dentro de la iglesia visible existen maestros que con tal de mantener esta postura han desechado una doctrina que ha sido mantenida por la iglesia desde su inicio: la doctrina de Sola Scriptura.

Con sólo leer la introducción del artículo nos damos cuenta de esta verdad. El autor escribe, “La “verdad” en la Biblia se encuentra más allá de las palabras.” Con esto, este hombre quiere decir que la Biblia no es clara, ni contiene toda la verdad, sino que por el contrario, la verdad depende de lo que el hombre quiera pensar. El argumento del autor es que las verdades bíblicas dependen de la fe. No estoy diciendo lo contrario, pero quiero que noten la mentira detrás de esta frase. Lo que el autor implica por fe, es lo que la mayoría de hombres entienden, es decir, “todo es válido mientras tanto alguien desee creer que es así.” Esta no es la fe descrita en la Biblia. Por supuesto que las verdades bíblicas son tomadas como ciertas por medio de la fe, pero esa fe es el don que Dios le da a una persona para creer aquello que es verdadero. La fe es el regalo de Dios para que los hombres a los cuales les ha sido dada crean lo que Dios ha establecido como verdadero; para creer aquello que claramente ha sido escrito y revelado por Dios.

La fe, como implícitamente la define el autor, no es aquello por medio de lo cual un hombre puede interpretar la Biblia como quiera. Por el contrario, mediante la fe divina, el hombre regenerado estudia la Biblia y busca encontrar el verdadero conocimiento que Dios ha manifestado en Su palabra. Noten lo que escribe el autor,

Los relatos de la “Creación del mundo” en Génesis 1 y 2 no son verdades científicas, sino verdades de fe. No nos dan una descripción científica de cómo se creó el universo y la vida, sino que nos revelan una “Verdad”: el universo y la vida no se crearon “por generación espontánea”: un Creador les dio el impulso inicial y por tanto las fuerzas de la Naturaleza no son dioses -como creían los pueblos vecinos del antiguo Israel-sino cosas creadas.”

Lo que el autor quiere decir con esto es que lo que Dios describe en Génesis 1 y 2 no debe ser tomado literalmente. O sea, lo único que Dios nos quiere enseñar en este relato es que Dios inició el universo. Él dio “el impulso inicial” y luego todo tomó su curso.

Pero esa no es la verdad que la Biblia enseña en el libro de Génesis. Por supuesto que una de las verdades que se desarrolla en estos primeros capítulos es que Dios creó el universo. Pero el relato va más allá. Génesis 1 y 2 dicen que Dios no sólo dio el impulso inicial, sino que creó todas las cosas en un período de tiempo bien establecido -6 días. Dios creó los astros, las plantas, los animales terrestres y acuáticos. Todo según su género y especie (ej. Génesis 1:21). Y dentro de esto creó Dios al hombre. Fue a toda esta creación a la que vio Dios y dijo que era “buena.” Entonces, no sólo revela la Biblia que las fuerzas de la naturaleza no son dioses, sino que fue Dios quien creó todo cuanto existe en seis días literales.

Queda claro el rechazo de este luterano por la autoridad y claridad de la Biblia. La Biblia, para el autor del artículo, no es la última fuente de la verdad revelada por Dios al hombre, sino que la última autoridad es el hombre, quien puede interpretar la Biblia a su antojo.

Pero, todo este argumento de la fe utilizado por el autor es destinado para su argumento principal: Dios creó una universo con diversidad, y esta diversidad se manifiesta también en la diversidad sexual humana. El autor escribe,

¿También creó en diversidad a las y a los seres humanos? Obviamente. Desde nuestra experiencia cotidiana podemos constatar esa diversidad, muchas veces enriquecida por la cultura de los pueblos y muchas veces amenazada y violentada por quienes ejercen el poder desde enfoques excluyentes, como es el caso de la construcción cultural de la homofobia, desde el poder del Patriarcado.

En el ámbito de la sexualidad, el relato de Génesis 1 nos narra la creación del “macho” y de la “hembra” humanos, en el marco de una creación diversa: sol, estrellas, días y noches, plantas y animales, todo ello infinitamente plural y diverso, tal como lo atestiguan -entre otras- la química, la biología, la astronomía, la genética. La riqueza de esa diversidad se insinúa, pero no se desarrolla en el Génesis. No se trata de una lección de Ciencia, sino de fe. Por ello, tampoco las diversas formas de experimentar y vivir la sexualidad humana tienen por qué estar presentes en el relato.”

Según Bonilla, el relato de Génesis 1 y 2 no es claro, sino que solamente insinúa la diversidad creada por Dios. El que Dios haya hecho al hombre macho y hembra, únicamente insinúa esa diversidad sexual que Dios pretendía para Su creación. Obviamente con este argumento, el autor se ha alejado y ha rechazado la ortodoxia cristiana. Génesis 1 y 2 nos hablan de una creación que fue perfecta. En dos capítulos, ó 1432 palabras, ó  56 versos, Dios describe lo que al principio fue perfecto. Pero el resto de la Biblia describe lo que ocurrió luego de que el pecado entró en la creación.

Dios creó al hombre y a la mujer, sexualmente distintos, complementarios, para que se unieran en matrimonio y se multiplicaran. Ese fue el plan original de Dios (Génesis 1: 28; 2: 24). Luego de la caída vemos toda la destrucción que hace el hombre del plan perfecto de Dios. Es con la caída con la que vienen todas las perversiones humanas. El homosexualismo no fue algo planeado por Dios, sino que es consecuencia del pecado. El homosexualismo no es parte de la diversidad creada por Dios. La diversidad divina está manifestada en la diferencia de sexos, masculino y femenino, que se complementan para llevar a cabo el plan de Dios de poblar la tierra. Y el autor argumenta más adelante lo siguiente,

En Génesis 2, el texto se refiere a un hombre y a una mujer: Adán y Eva. (Adam: sacado de la tierra, Eva: Madre de los vivientes) ¿Significa esto que el Plan de Dios solo contempla y admite el tipo de relación heterosexual y excluye las demás posibilidades?”

Para el autor, la respuesta es negativa. Según Bonilla, “El relato no pretende agotar ni toda la diversidad de la Naturaleza ni todas las posibilidades y diversidades de las relaciones humanas, incluidas las sexuales. Si Génesis 2 fuera una lista taxativa de la sexualidad creada y “permitida” por Dios, tendríamos que concluir que de tal creación y “permisibilidad” están excluidas las personas estériles, los eunucos (castrados) y las personas vírgenes o célibes, pues ninguno de ellos -igual que las lesbianas y los homosexuales- son “útiles” para cumplir con el plan de Dios y su mandato de “ser fecundos y multiplicarse.

Vemos claramente el error en la lectura de la Biblia. Es claro que en los dos primeros capítulos de las Escrituras se describe a una creación perfecta, pero el resto de la Biblia nos revela una creación sujetada al pecado. Con sujetada quiero decir “esclavizada” a la corrupción. Esto es lo que Pablo enseña en su epístola a los Romanos. Si este autor pretende enseñar que el propósito de Dios fue crear todas las corrupciones que hay en la creación, implícitamente quiere enseñar un atributo que no le pertenece a el Dios de la Biblia, pues Él es Santo, es decir que está totalmente separado del mal. En Él no hay tinieblas. El pecado es responsabilidad totalmente del hombre.

Este pecado se manifiesta de diferentes maneras. La Biblia describe que la mentira, el robo, la avaricia, e inclusive las perversiones sexuales son causa del pecado del hombre. Y porqué todas estas cosas son pecado? Porque están en contraposición con la voluntad de Dios. Es decir, Dios es un Dios de verdad, y cuando el hombre miente transgrede y atenta contra la gloria de Dios, Su Creador. Cuando un hombre o mujer vive una vida de homosexualismo, está pecando, pues esto va contra la voluntad de Dios para Su creación. Es decir, Dios creó al hombre, como leímos antes de la Biblia, para que se uniera a una mujer y se multiplicaran. El homosexualismo rompe con la voluntad de Dios para los géneros, y por lo tanto transgrede la Ley que Él como Creador ha impuesto a sus criaturas.

Solamente alguien con una pésima estima de la autoridad bíblica podría interpretar la Biblia de la manera en que lo hace Bonilla. Es cierto que Dios creó una creación diversa, pero no en cuanto a la sexualidad. Dios creó al hombre para vivir en relaciones heterosexuales. Esa es la enseñanza de la Biblia.

Bonilla intenta refutar esta idea argumentando que, “tendríamos que concluir que de tal creación y “permisibilidad” están excluidas las personas estériles, los eunucos (castrados) y las personas vírgenes o célibes, pues ninguno de ellos -igual que las lesbianas y los homosexuales- son “útiles” para cumplir con el plan de Dios y su mandato de “ser fecundos y multiplicarse.” Nuevamente Bonilla erra, pues debemos ver este tipo de manifestaciones humanas como algo que es consecuencia del pecado. Es decir, la esterilidad es consecuencia de la caída. Ciertamente en el plan de Dios están aquellos a quienes Él les da el don del celibato, pero esta es una medida que Dios ha dado a causa del pecado del hombre. El mandato inicial fue que un hombre y una mujer deben casarse y procrear.

Es el homosexualismo una manifestación sexual permitida por Dios? Jamás! Toda la Biblia enseña en contra del homosexualismo. En Levítico 18: 22 leemos que Dios dice, “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.” La palabra que utiliza el hebreo para abominación es towebah que quiere decir “maldad, perversión.” Dios considera a aquellos que tienen relaciones sexuales con otros hombres una maldad, es decir, y para dejarlo más claro, algo que no es considerado “bueno.”

En el capítulo 20 del mismo libro, Dios establece cual es el castigo de aquellos que lo hacen. En el versículo 13 Dios dice, “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.” Tal es la maldad que Dios ve en el homosexualismo, que dicta muerte como el castigo que merecen estas personas. Lo mismo vemos en Génesis 19. Cuando leemos la historia de Lot y los ángeles que llegaron para sacarlo de Sodoma, notamos que una de las perversiones de las que fueron culpados estos hombres fue el homosexualismo. Es claro que al leer la Biblia, los sodomitas querían tener relaciones sexuales con los ángeles. Lot considera que esto es una gran maldad y por esa razón les da a sus hijas para que no cometan un pecado tan grave (Génesis 19: 5-7). Porqué castigó Dios a Sodoma y Gomorra? En la epístola de Judas encontramos la respuesta. En el versículo 7 leemos, “como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.” Podemos decir que Dios permitió y consideró normal el homosexualismo en Sodoma y Gomorra? Jamás!

Pero, qué más dice el Nuevo Testamento en contra del homosexualismo. Primero, el Nuevo Testamento deja claro que el homosexualismo es consecuencia de la rebelión del hombre contra el orden establecido por Dios, Su Creador. Pablo en la epístola a los Romanos escribe,

21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.”

Es claro que Pablo enseña que el hombre decidió irse tras su propio corazón, desobedeciendo lo que Dios como Su Creador había propuesto. Pablo dice que “profesando ser sabios se hicieron necios.” Fue por ello que vinieron todas las perversiones que existen en las relaciones humanas, y como los versículos 26 y 27 dicen claramente, entre estas perversiones está el homosexualismo. Otro lugar en el Nuevo Testamento en el que se nos enseña acerca del homosexualismo es en la primera epístola a los Corintios. En esta epístola Pablo escribe lo siguiente,

9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”

En el versículo 9 la palabra utilizada por Pablo es arsenokoites que es utilizada en griego para un homosexual. Lo que Pablo quiere decirle a la iglesia en Corinto es que nadie que viva en pecado puede heredar el reino de Dios. Entre los pecados que menciona el apostol está el homosexualismo.

Entonces, es claro que las enseñanzas de este luterano liberal están en contra de la clara enseñanza de la palabra de Dios. A quien le vamos a creer? Gracias a Dios porque Él nos ha revelado y nos ha permitido ver la verdad. Es Él quien nos ha rescatado de las tinieblas en las que estábamos (2 Corintios 4: 4-6) y nos ha permitido ver la verdad. Por medio de Cristo es que somos hechos nuevas criaturas. Los que eramos antes mentirosos, o desobedientes, o adúlteros, o fornicarios u homosexuales fuimos rescatados por la gracia de Dios quien por medio de la fe nos ha hecho justos por la obra perfecta de Jesucristo.

El evangelio para los homosexuales no es que Dios los vaya a aceptar como son, sino que los va a hacer nuevas criaturas por medio de la fe en Jesucristo, y va a depositar en ellos un precioso amor por Él y Su Hijo que se manifestará en obediencia a lo que Dios ha decretado como correcto y verdadero. El evangelio es que Cristo vino a la tierra y murió por el pecado de ciertos hombres, entre ellos la homosexualidad, y que a través de Él y sólo Él tenemos reconciliación con Dios. El evangelio es que los homosexuales, siendo enemigos de Dios, pueden ser adoptados como Sus hijos si creen en Cristo como su única justificación. Prediquemos entonces el evangelio.

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7 comentarios leave one →
  1. julio 26, 2009 4:49 pm

    Excelente comentario Eduardo, este liberalismo cunde en distintas confesiones “evangélicas” de América Latina, que bueno que existan siervos de Dios que no se rinden a esta maldad y denuncian con la verdad de la Biblia estas ideas postmodernas. Sabes hace cierto tiempo leí un artículo que encontré en lla pag http://www.recursosteologicos.org un estudio titulado “Refutando a Helminiak y su teología gay” muy bueno donde el autor Mario Cely explica que Daniel Helminiak sacerdote católico en su libro “Lo que la Biblia dice realmente sobre la homosexualidad” pretende justificar la conducta homosexual citando versículos y reinterpretándolos a su antojo. Bendiciones hermano

    • julio 26, 2009 7:28 pm

      Edinson,

      Gracias por tu aporte. VOy a leer el articulo de Cely. Bendiciones!

  2. julio 27, 2009 4:45 pm

    Si el libro de Génesis no fuera un libro histórico, podríamos tender a pensar que el relato de la creación es poético o simbólico, pero el libro entero narra (es narrativo) la historia de los comienzos, “En el principio…”

    El que sea un relato “increíble” (o dificil de creer) no quita la veracidad y literalidad de sus primeros capítulos.
    ¿Qué le impide a Dios crear un mundo en 6 días? ¿qué le impidió a Dios encarnarse en hombre, nacer de una virgen o ser concebido sin el gameto masculino, sino del Espíritu Santo? ¿Qué le impidió resucitar al tercer día, ascender a la diestra del Padre y continuar intercediendo por nosotros?
    Todo lo que Dios quiere hacer lo hace, no hay nadie que detenga su mano y que le diga ¿Qué haces?

    Lamentablemente la ciencia se ha encargado de hablar de millones de años y de sostener una “teoría” falsa, y como el corazón del hombre es enemigo de Dios, abraza con gusto las mentiras y se enardece con la Verdad…

  3. julio 28, 2009 12:34 am

    Es una verdadera pena lo que este tipo intenta hacer con las Escrituras, aún más, que tenga un auditorio que lo escuche. Esto del postmodernismo está haciendo del cristianismo un deísmo irracional en donde cada quien cree lo que quiere creer sin estar sujeto a regla alguna más que su propia prudencia.

    No entiendo como puede ignorar los pasajes de las Escrituras que has enlistado, es una demostración de que estos tipos están ciegos y quieren estarlo, ante la verdad revelada.

  4. julio 30, 2009 1:18 am

    Eduardo.

    Ya que Viviana escribió sobre la historicidad de los primeros capítulos de Génesis. Hace un tiempo leí que el suizo Karl Barth, el teólogo más influyente del siglo XX aun con su vasta erudición teológica, nagaba que los primeros capítulos de Génesis fuesen históricos. Interesante dato, pues viniendo de un hombre que con toda intelectualidad demostrada en su voluminosa obra La Dogmática en 6 tomos ¿Qué podemos decir? En todo caso las eruditas opiniones “teolocas” del impulsor de la neo ortodoxia han ido al colmo de insensatez. Hermano Eduardo, aqui te mando el enlace del artículo del pastor Cely. Bendiciones

    http://www.recursosteologicos.org/Documents/Refutacion%20teologia%20gay.htm

  5. SAM permalink
    noviembre 19, 2010 9:00 pm

    DE LO MAS SATANICO QUE HE LEIDO, TRATANDO DE JUSTIFICAR LO INJUSTIFICABLE, ARREPIENTANSE Y AYUDEN A CONSTRUIR MORAL POSITIVA, UN SOLO HOMBRE CON UNA SOLA MUJER VIRGENES ANTES DEL MATRIMONIO Y FIDELIDAD ABSOLUTA POR LA ETERNIDAD, EL MEJOR EJEMPLO PARA LOS NIÑOS ES EL DE UNA FAMILIA CON PAPA Y MAMA.

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