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El Premilenialismo- Parte IV

julio 1, 2008

Una de las características del Dispensacionalismo es, como hemos dicho, su insistencia de una lectura ‘literal’ de la Biblia. A través de su historia, muchos de sus proponentes han alegado que las visiones alternativas del milenio reflejan una baja estima de las Escrituras debido a que no siguen esta hermeneutica literal. Uno de los ejemplos más claros es acerca de las profecías en relación al pueblo terrenal de Dios, Israel, ya que los dispensacionalistas insisten en que éstas profecías deben ser entendidas literalmente.

Este énfasis en la lectura literal de la Biblia está íntimamente relacionada con la visión dispensacionalista de una división entre el pueblo terrenal de Dios, Israel, y el pueblo celestial de Dios, la Iglesia. Ellos dicen que las promesas hechas por Dios al pueblo de Israel deben corresponder a Israel como un pueblo aparte.

Qué es ‘literal’?

Para poder evaluar la hermenéutica dispensacionalista, es necesario definir más precisamente lo que significa leer la Biblia literalmente. Uno de los mejores ejemplo es Scofield, el clásico dispensacionalista que decía que los libros históricos de la Biblia eran literales, pero también alegóricos y con significado espiritual. Pero, con respecto a los libros proféticos insistía en que,

“llegamos al terreno de absoluta literalidad. Figuras son frecuentemente encontradas en las profecías, pero la figuera tiene un cumplimiento invariablemente literal. No existe ninguna instancia de un cumplimiento ‘espiritual’ o figurativa. Jerusalén es siempre Jerusalén, Israel siempre Israel, Sión siempre Sión. Las profecías no deben ser nunca espiritualizadas, pero siempre son literales.” [1]

Es increíble como una persona como Scofield se contradice, pues para sus propósitos la Biblia debe ser manejada de cierta manera, pero cuando no afecta su visión, entonces puede ser leída de otra manera. Pero hombres dispensacionalistas más contemporáneos han descrito el término ‘literal’ de una manera diferente, Ryrie argumenta que la lectura literal es equivalente a una interpretación gramática e histórica del texto, un análisis que simplemente toma la palabras y lenguaje de un texto en su significado común y ordinario. Pero a pesar de estas descripciones, los dispensacionalistas insisten en la separación de Israel y la Iglesia por la lectura literal de la Biblia.

Problemas con el literalismo

El primer problema es reconocer, como lo hace Scofield, que la lectura literal no excluye un significado espiritual o un lenguaje figurativo. Esto lo vemos con la distinción que hace Scofield entre la lectura permitida para los libros históricos, y la lectura permitida para los libros proféticos. A pesar de que Scofield insiste en que esto no es permitido para los libros proféticos, no hay ninguna razón para aceptarlo. Porqué los textos históricos que hablan de Jerusalén pueden tener un sentido espiritual, pero cuando los libros proféticos hablan de Jerusalén, se habla de una Jerusalén literal.

El segundo problema es identificar ‘literal’ con una lectura gramático-histórica del texto. Qué significa ‘literal’? Cuando los reformadores hablaron de la lectura gramático-histórica de los textos bíblicos, se referían a que uno tomaba las palabras, frases, sintaxis, y contexto de la Biblia con seriedad, leídos de acuerdo a las reglas del lenguaje y gramática, y tomando en cuenta las circunstancias históricas, para poder descubrir su significado literal [2]. Pero veamos los errores que cometen los dispensacionalistas en su lectura ‘literal’ de la Biblia.

1. Profecía y Cumplimiento

Uno de los problemas básicos y graves de los dispensacionalistas es su manejo de las profecías del Antiguo Testamento y su cumplimiento. Esta insistencia falla en asegurar que Israel sólo puede ser receptor de promesas terrenales o no espirituales, pues son literales, y por lo tanto no pueden ser aplicadas a la iglesia. El dispensacionalismo se derrumba al mostrar que las promesas hechas a Israel en el Antiguo Pacto encuentran su verdadero cumplimiento en la iglesia del Nuevo Pacto.

El problema es que el Nuevo Testamento repetidamente se refiere a las profecías del Antiguo Testamento, que fueron hechas a Israel, a la iglesia. Estas profecías encuentran su último cumplimiento en Cristo en quien todas las promesas de Dios tienen su ‘sí’ y su ‘amén.’ Entre las promesas más básicas se encuentra la promesa de Dios a Abraham de bendecir a todas las naciones de la tierra (G´´nesis 12: 3), la cual es repetida en Génesis 15 cuando se le prometen a Abraham una descendencia tan numerosa como las estrellas. En el Nuevo Testamento, vemos a Pablo (Gálatas 3 y 4) expresar que esa promesa ha sido cumplida en Cristo. No sólo es Cristo la semilla de la promesa, sino que todos los que pertenecen a Cristo, ya sea judío o gentil, son también la semilla de Abraham. Al juntar a los creyentes de toda tribu, lengua, nación, etc, la promesa del Señor a Abraham es literalmente cumplida. Para los dispensacionalistas esta no es la lectura literal del texto, contradiciendo lo que dice Pablo en Romanos 9, afirmando que los creyentes, tanto judíos como gentiles son los descendientes de Abraham y co-herederos de la promesa.

Similarmente, las promesas hechas durante el Antiguo Pacto a David hallan su cumplimiento en el reinado de Jesús, el hijo de David y su Señor (Lucas 1: 31-33). Este pasaje dice que ese hijo es el cumplimiento de la promesa en 2 Samuel 7: 13-16. Sin embargo el dispensacionalismo clásico enseña que el reino Davídico es un rein meramente terrenal, reservado para el milenio, y para Israel. Pero, vemos claramente que esa interpretación no es literal, ya que ‘milenio’ no es lo mismo que ‘eterno.’

El otro ejemplo que podemos utilizar es la promesa de la reconstrucción del templo dada en Ezequiel 40-48. En este pasaje se detalla con precisión las dimensiones del templo así como los sacrificios que serán ofrecidos, incluyendo las ofrendas por el pecado. Para los dispensacionalistas, esta profecía se refiere a la reconstrucción literal del templo en Jerusalén durante el milenio. Pero el problema que trae esta interpretación es como describir la reinstitución del sistema de sacrificios luego de la venida de Cristo y del sacrificio hecho de una vez por todas en la cruz. Qué dice Scofield acerca de estos sacrificios, en especial de las ofrendas por el pecado? Dice que, “la referencia a sacrificios no debe ser tomada literalmente, en vista a la manera en que se traen tales ofrendas, sino deben ser interpretadas como una forma de adoración del Irreal redimido, en su propia tierra en el templi del milenio, usando los términos con que los judíos estaban familiarizados en el día de Ezequiel.” [3]

Veamos como Scofield irreseta su propia definición de la lectura literal de los libros proféticos, al interpretar las ofrendas por el pecado de una manera ‘no literal.’ Esta admisión es fatal. La misma razón que lleva a los dispensacionalistas a leer el lenguaje de los sacrificios en este pasaje de una manera no-literal, debido a que trae conflicto con otras porciones de a Biblia, podría igualmente aplicarse a otras profecías.

De hecho, la visión dispensacionalista de la reconstrucción del templo en Jerusalén conlleva serios problemas: primero, aún si no hubieran sacrificios instituídos o si solamente fueran ofrendas, como dicen algunos dispensacionalistas, Cristo no podría ministrar en el templo porque no es un sacerdote según el orden de Leví (Hebreos 7: 14); segundo, Ezequiel no dice nada de acuerdo a la reconstrucción de un templo en período como el milenio; y tercero, la profecía de la reconstrucción del templo es una profecía acerca del Señor habitando en mediod e Su pueblo como es descrito en Apocalipsis 22. Los dispensacionalistas malinterpretan esta profecía debido a que tienen una visión inadecuada de las sombras bíblicas en relación a su cumplimiento en el Nuevo Testamento. Los dispensacionalistas no permiten que el Nuevo Testamento interprete el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento.

2. Tipología Bíblica

Esta es otra area problemática del dispensacionalismo. Los ‘tipos’ o ‘sombras’ bíblicas pueden ser definidos como aquellos eventos, personas, o instituciones del Antiguo Testamento que representan realidades en el Nuevo Testamento. Los tipos bíblicos en el Antiguo Testamento es cumplido en su significado típico y simbólico en una realidad del Nuevo Testamento. Existen muchos de estos ejemplos, pero vamos a resaltar tres que son particularmente dificultosos para el dispensacionalismo.

a. El Templo: En la enseñanza de la Biblia, el templo y más tempranamente, el tabernáculo del Señor, es el lugar en el que habita Dios en medio de Su pueblo. El templo era el punto más importante de adoración de Israel. Un lugar en donde Israel podía acercarse a Dios mientras sus pecados eran expiados por meido de los sacrificios instituídos por la ley.

En el significado ‘tipológico,’ el templo era una sombra o tipo de la realidad de Cristo habitando en medio de Su pueblo. De acuerdo con el Nuevo Testamento esta realidad se ha cumplido en Cristo mismo (Juan 1: 14; 2: 19-22; Colosenses 2:9) y en la iglesia como el lugar en el que habita Dios por medio de Su Espíritu (Efesios 2: 21-22; 1 Timoteo 3: 15; Hebreos 3: 6; 10: 21; 1 Pedro 2:5). Cristo y la iglesia son el cumplimiento del símbolo del templo. Además, en la consumación, cuando el Señor habite eternamente en la presencia de Su pueblo en los nuevos cielos y nueva tierra, se nos enseña que no habrá más templo en donde el Señor habitará en medio de el pueblo (Apocalipsis 21: 22).

Según la hermenéutica dispensacionalista, la reconstrucción del templo durante el ‘milenio,’ y la reinstauración de los sacrificios vuelven el reloj hacia atrás en la historia de la redención de Israel.

b. Jerusalén: Un error similar ocurre cuando los dispensacionalistas tratan a Jerusalén. En el Antiguo Testamento, Jerusalén, o Sión, es la ciudad de David, el rey teocrático, y simboliza el dominio de Cristo en medio de Su pueblo. Jerusalén es la ciudad del ungido del Señor, la ciudad en donde las naciones que le han sido prometidas al hijo de David como su herencia, vendrán (Salmo 2). Sin embargo, en el Nuevo Testamento vemos que Jerusalén es ahora la ‘Jerusalén celestial.’ Por esta razón el autor de Hebreos escribe: “sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos” (Hebreos 12: 22-23). Lo mismo el apóstol Juan, quien escribe, “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva;(A) porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.” (Apocalipsis 21: 1-3).

Estos pasajes nos describen el cumplimiento de los tipos descritos en el Antiguo Testamento, es decir, la Jerusalén literal del Antiguo Pacto es un tipo de la nueva ciudad de Dios del Nuevo Pacto, la Iglesia. Es la presencia del Señor, el ‘tabernáculo de Dios,’ en medio de Su pueblo, y esta es la vision de Juan en la isla de Patmos.

c. Sacrificios: Estos sacrificios establecidos en la ley de Moisés, especielmente en el libro de Levítico eran símbolos de la persona y la obra de Jesucristo, el sumo sacerdote, quien los cumple y perfecciona. Esto es lo que el libro de Hebreos enfatiza, que compara y contrasta el tabernáculo del Antiguo Pacto, el sacerdocio y los sacrificios con su cumplimiento en Cristo. Los tipos o sombras del Antiguo Pacto han sido abolidas, mejoradas, y ahora encuentran su realidad y perfección en el Nuevo Pacto.

Y qué hay del simbolismo espiritual?

De acuerdo con los dispensacionalistas, muchas promesas a Israel no pueden ser tomadas en cuenta a menos que se entiendan como siendo cumplidas literalmente y concretamente durante el milenio.

Dentro de estas profecías, los dispensacionalistas citan pasajes como Isaías 11: 6-10. Ambas profecías han sido tratadas en la Biblia de Referencia Scofield como predicciones del milenio, el período de mil años de reinado literal de Cristo sobre la tierra desde Jerusalén. Este reinado milenial, según los dispensacionalistas, representa el reinicio del trato de Dios con su pueblo terrenal, Israel, luego del tiempo de los gentiles, que ha terminado con el rapto y los siguientes siete años de tribulación.

Sin embargo un análisis minucioso de estos pasajes no apoyan esta vision. En Isaías 11: 6-10, el profeta describe un hermosos retrato del reino de la raíz de Isaí. Este reinado es caracterizado por paz y tranquilidad universal. No es evidente que describe el milenio de los dispensacionalistas. No hay ninguna mención de que sea un período que sera limitado en tiempo. Más importante, este pasaje habla de un reino caracterizado por el conocimiento del Señor. El milenio de los dispensacionalistas, en cambio, incluye la presencia de algunas personas que no reconocen al Señor, e inclusive existe una rebellion importante a su cierre, a lo que los dispensacionalistas llaman ‘e tiempo de Satanás.’ Pero el pasaje de Isaías 11: 6-10 es referencia a los nuevos cielos y nueva tierra y no al milenio.

Como vemos, la vision dispensacionalista no tiene cabida, y está replete de contradicciones, donde tienen que quebrar sus propias reglas hermeneúticas para establecer y mantener su posición.

__________________________________________________

[1] Scofield, Cyrus. The Scofield Bible.

[2] Westminster Confesión of Faith. Capítulo 1.9

[3] Scofield, Cyrus. The New Scofield Reference Bible. Ezequiel 43: 19.

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4 comentarios leave one →
  1. julio 1, 2008 10:46 am

    Bravo, Eduardo, “diste en el clavo”, fuiste a la raíz del error dispensacionalista, la exégesis del pasaje. Ya lo copié y lo tengo en mi archivo de Teología para compartirlo con los “débiles en la fe”. El número mil es tan simbólico en Apocalipsis como la cadena que ata a Satanás. Gracias y sigue adelante con las entradas que te faltan.

  2. pauloarieu permalink
    julio 1, 2008 4:04 pm

    Hola Eduarod:
    Nosotros somos herederos de las promesas a Israel por la fe, por haber aceptado a Cristo heredamos las pomesas,participamos de ella por Cristo?
    ¿A pesar de que somos ministros de un nuevo pacto?
    Saludos

  3. julio 5, 2008 7:16 am

    Yo estoy esperando una respuesta a mis argumentos y no veo ninguna. Bendiciones.

  4. Eduardo permalink
    julio 5, 2008 2:26 pm

    Edinson,

    Disculpa que no te haya respondido. Es que he tenido mucho trabajo esta semana, pero ya he anotado tus preguntas para mí y las responderé. Aún faltan algunas entradas acerca del premilenialismo, así que algunas serán respondidas en ellas. Bendiciones.

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