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Steve Henning: El Amor-Parte III

mayo 6, 2008

Hace dos semanas inicié a escribir acerca de lo que el pastor Steve Henning nos ha estado enseñando en la iglesia con respecto al amor. La primera enseñanza nos mostró como los diez mandamientos representan la esencia del amor a Dios y al prójimo. El día de hoy voy a escribir la continuación de la serie.

Leamos de nuevo el pasaje bíblico en el que se basa esta serie,

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Juan 13: 34-35

El pastor Henning inicia con esta pregunta: A quienes debemos amar? Tres veces en estos dos versos Jesús nos da la respuesta. Los unos a los otros. Pero, quienes son los otros? Será el mundo? Serán los no creyentes? El pasaje es claro que Jesús le está hablando a sus discípulos, es decir, el Señor le dice a los discípulos que deben amarse los unos a los otros. Jesús NO está hablando de amar a los no creyentes, por lo menos no en este pasaje. Entonces, entendemos que se trata del amor que debe existir entre los creyentes. Y qué dice nuestro Señor de este amor?

Es un mandamiento difícil. Jesús reconoce esa dificultad ya que dice, “un mandamiento nuevo os doy.” Debemos tener claro que un mandamiento se le da a una persona cuando se le pide hacer algo que no está en su naturaleza. Es decir, a un niño no le pedimos que llore para pedir comida, o pedir que le cambien los pañales. El bebé llora porque es algo natural para él. Así, este mandamiento es dado por Cristo ya que es extraño para nosotros, o sea, no es natural para nosotros. Esto es lo que lo hace un mandamiento difícil. El mandamiento va en contra de lo que yo soy: yo soy egoísta, me amo a mí mismo, amo las cosas materials, etc. Este mandamiento me pide amar a los demás.
El problema está en que nosotros no amamos como deberíamos. Es decir, si nosotros no amamos a los demás, el problema no está en los demás, sino en nosotros mismos. Nadie tiene el derecho de decir: “Es que si mi hijo fuera de tal manera, yo lo amaría más…”

Es claro que Cristo nos está enseñando que el amor exigido inicia en la iglesia, y no hay amor más difícil de expresar que amar a los hermanos en Cristo. A que se refiere el pastor Henning con esto? Él continua su enseñanza explicando que ese amor entre los creyentes es tan difícil debido a varias cosas,

a.    Diversidad: En la iglesia hay gran diversidad de personas, culturas, edades, etc. Esa diversidad es lo que divide a muchas naciones y quizás a muchas iglesias. Esta dificultad para poder amar a los hermanos en la fe la podemos ver cuando estamos en nuestro trabajo. Es decir, es fácil amar a nuestros amigos de trabajo. Entre nosotros tenemos algo en común. Es fácil amar a nuestros familiares. Es fácil amar a nuestros compañeros del colegio. Pero cómo podemos amar a personas con las cuales no compartimos nada? Nuestras iglesias están conformadas por obreros, abogados, medicos, arquitectos, ingenieros, amas de casa, etc.

Cómo pudo amar Pablo a la iglesia en Corinto? O a la iglesia en Gálatas? La iglesia de Corinto era una iglesia inmadura, llena de divisions. La iglesia en Gálatas decidió desechar la doctrina de la justificación por medio de la fe. Y como pudo Pablo amarlas (1 Corintios 16: 24)

Cómo pudo Jesús amar a sus discípulos? Ellos peleaban entre ellos mismos por ver cuál de ellos sería el mayor; Cristo los acusó de tener poca fe, etc.

b.    Falta de recompensa inmediata: Por naturaleza amamos a aquellos que nos pueden traer algún beneficio, y hay pocos en la iglesia que nos pueden beneficiar.
c.    Es una amor paradójico: El pastor nos hace acá una pregunta: Porqué razón Cristo no les pidió amar al mundo? No sería eso evangelismo? Para darnos la respuesta, el pastor nos explica la diferencia entre el amor de los publicanos y el amor de los creyentes. El amor de los publicanos depende de tener cosas en común, depende de poder obtener un beneficio. Pero el amor de Dios trasciende los grupos sociales, la familia, los amigos, las ideologías, etc. Cuando nos amamos los unos a los otros como hermanos en Cristo, amamos a alguien que está más allá de nuestro grupo, o de nuestra argolla como decimos en mi país. Debemos saber que la iglesia nos es un grupo, no es un club, no es una argolla, sino los redimidos por Cristo Jesús.

Veamos lo que dice Pablo a los Efesios,

“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.” Efesios 2: 11-16

Cristo murió para que tanto judíos como gentiles fueran un solo cuerpo, con un amor que trascendía barreras sociales, económicas, etc. Es por ello que la major manera de evangelizar, es decir la major manera de mostrarle al mundo el amor de Dios, es mediante el amor entre los creyentes. Esa es la major herramienta de evangelización. El amor en la iglesia revela el carácter de Dios, revela el amor trinitario, revela el amor de Dios hacia el mundo, revela la verdad de la elección. Porqué nos amó Dios a nosotros? Dios nos amó incondicionalmente y así es como debemos amarnos los creyentes.

Aplicaciones:

1.    Este amor es una manera especial para glorificar a Dios. Dios se preocupa por Su Gloria, y el mundo conocerá la Gloria de Dios por la exhibición pública de nuestro amor en la iglesia.
2.    La prioridad para Cristo no es el amor a la familia, sino el amor hacia la iglesia. Nadie nos va a dar un premio por amar a nuestros hijos, o a nuestros padres.
3.    El mundo debe observar nuestro amor mutuo diariamente.
4.    Qué debo hacer  cuando no tengo amor por un hermano? Lo primero es obedecer los mandamientos de Dios; confesar la dureza de mi corazón; pedir a Dios que cambia mi corazón para que yo cumpla con mi deber.

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