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Los Pactos Bíblicos: Davídico

marzo 25, 2008

El establecimiento del pacto Davídico representa uno de los puntos teológicos más altos del Anitguo Testamento. El salmista y los profetas proveen de más detalles con respecto al descendiente de David que llevaría a la justicia al pueblo escogido por Dios.

Preparación Histórica

La llegada del arca a la ciudad de Jerusalén la hizo el centro de adoración del pueblo de Israel (2 Samuel 6: 1-23). Al tener a toda la nación bajo su control, con un gobierno centralizado y sin la presencia de enemigos, David quiso construír una casa para el arca de Dios (2 Samuel 7:2).

David le indicó a Natán sus deseos, quien le alentó, pero Dios le ordena a Natán que le informe a David que sería un descendiente de David quien construiría el Templo. Dios tenía un plan determinado para David y su descendencia como la línea que reinaría sobre el pueblo de Israel.

El término hebreo berît (pacto) no existe en 2 Samuel 7, pero en este pasaje Dios le da a David dos categorías de promesas, aquellas que se realizarían durante la vida de David (2 Samuel 7: 8-11); y aquellas que se cumplirían después de su muerte (2 Samuel 7:11-16).

Las promesas que Dios le da a David que se cumplirán en la vida de David es un gran nombre (2 Samuel 7:9). Dios le prometió lo mismo a Abraham para diferenciar el deseo de las naciones que querían hacerse por ellos mismas un nombre en la torre de Babel (Génesis 11:4). Lo mismo ocurre en David.

Dios fue quien le hizo a David un gran nombre transfromándolo de un sencillo pastor al rey de Israel (2 Samuel 7:8). Además, es claro que las promesas dadas a Abraham con respecto a la tierra y el pueblo se cumplían con David. La tierra prometida era casi lo mismo que dominaba Israel bajo el reinado de David.

Otra de las promesas que le hace Dios a David es el reposo (2 Samuel 7:11). Ese reposo era una sombra del reposo que Dios tenía preparado. Ese reposo es aún futuro, a pesar de que David lo experimentó en la tierra, al haber echado a los canaaneos y tener paz en la tierra.

En cuanto a las promesas que se cumplirían luego de la muerte de David, vemos la construcción del Templo. Cuando Dios trajo el arca a Jerusalén, le servía a Israel como recordatorio que Dios sería Su rey. El reinado de David debía reflejar el reinado de Dios. Dios debía primero establecer la casa de David antes de que Dios permitiera que se le construyera una casa por medio de Salomón.

En los versos 12 y 13 Dios introduce al descendiente de David y afirma que sería Él quine ocnstruiría el Templo. Lo que Dios le muestra a David es que Él establecería una descendencia real de la cual saldría un rey cuyo reino será eterno.

En el verso 12 habla acerca de la descendencia (zera’) refiriéndose a Salomón, a los demás descendientes de David y ultimadamente al Mesías. Salomón sería la garantía para el resto de los descendientes y además sería quien contruiría el templo. Dios es quien levanta esa descendiente.

Además, Israel tendría algún día un rey (Génesis 17:6; 35:11; Deuteronomio 17: 14-20). Sin embargo este rey no reemplazaría la teocracia ya establecida. Este rey es llamado ‘el ungido del Señor.’ Este descendiente construiría el Templo, el cual sería eterno también, lo que nos hace ver también hacia el mesías.

Condicionalidad

Este pacto Davídico no pone obligaciones sobre David en cuanto a la realización del mismo. Es como hijo de Dios que David y sus descndientes disfrutarían de las provisiones del pacto. Esto no quita la posibilidad de que ocurra la desobediencia, sino que a pesar de la desobediencia de algunos de esos descendientes, Dios establecerá la casa de David eternamente a través de un hijo fiel.

Los elementos condicionales podían afectar si la nación o el rey disfrutaría de las provisiones ofrecidas por el pacto hecho con David. Por otro lado los elementos incondicionales dejan abierta la posibilidad de que Dios coloque a un rey leal en lugar de uno desobediente.

Coherencia de los Pactos

A través del Antiguo Testamento Dios ha entretejido los pactos de una manera espectacular. Cada pacto está íntimamente ligado al otro pero a su vez trae algo nuevo.

El pacto Abrahámico y Davídico comparten motivos de reputación como nación, tierra y descendientes. El pacto con David consistía en una reafirmación de los términos originales del pacto Abrahámico con una nueva provisión que es la permanencia de la casa de David como el linaje que reinará a Israel.

El pacto Mosaico es obligatorio, bilateral y condicional. El pacto Davídico es promisorio, unilateral, e incondicional. Los salmos sugieren una conexión entre ambos pactos. Los salmos reales muestran a un rey conduciéndo su reinado de acuerdo a la ley Mosaica, algo que era requerido de Israel.

Las estipulaciones del pacto mosaico proveen la medida por la que se deben regir todos los reyes. El rey debía llevar al pueblo de Israel administrando el pacto confiando en Dios como el redentor. Este pacto tenía implicaciones inmediates y futuras, viendo hacia el futuro al Mesías que reinaría sobre Israel.

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Mañana finalizaremos con el Nuevo Pacto.

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