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Los Pactos Bíblicos: Mosáico

marzo 21, 2008

En las dos entradas previas hemos visto tres de los seis pactos bíblicos. Es claro que cuando estudiamos la Biblia, estos pactos han sido promulgados de manera un ilateral e incondicional por Dios. El hombre no tuvo ninguna parte en su composición.  Todas las estipulaciones fueron impuestas por Dios, lo cual deja claro que sus promesas serán cumplidas.

Debemos tener en cuenta ciertos conceptos. Primero, como dijimos antes, estos pactos fueron impuestos por Dios a sus vasallos. Segundo, aparecen en tiempos de crisis del pueblo de Israel. Tercero, ningún pacto nulifica a los previos, sino que es un avance de los previos. Cada pacto es parte de un programa, por así decirlo, único en cuanto a la revelación de Dios. Cuarto, ningún israelita fue salo debido a su obediencia a algún pacto. Quinto, la apostasía nacional o individual y el juicio divino han seguido a la promulgación de cada pacto.

El pacto realizado en el Monte Sinaí marca el principi de una nueva era en la historia del pueblo de Dios. Marca el siguiente estadío para el cumplimiento del pacto Abrahámico. Por medio de este, los vasallos eran instruídos en las acciones que debían llevar a cabo, pero la salvación era siempre por fe.Contexto

Mucho antes del exodo de Egipto, Dios le había revelado a Moisés que lo que Israel experimentaría en el Sinaí era el ejercicio de la alabanza. En Exodo 3: 12, dice,

“Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.”

El verbo servir en Exodo 3:12, puede ser traducido como ‘adorar.’ Esta es la manera en la que la traducción de la Biblia NASB lo hace en algunos casos [1].

Israel entró en el pacto Mosaico exclusivamente para adorar a Dios. Esta pacto reforzaba la necesidad de adorar a Jehová (Exodo 23:25; Deuteronomio 10:20). Los no creyentes no podían participar en esta adoración ya que no tenían ninguna relación con Dios, quien era el objeto de ese acto.

Este pacto mosaico no era el medio en el que una persona era salva. Los que participaban del pacto ya eran adoradores de Jehová. Las obras especificadas en las estipulaciones del pacto nunca fueron diseñadas para traer a una persona a su salvación, sino que estas estipulaciones fueron promulgadas para aumentar la adoración y servicio de la persona hacia Dios. La obediencia traería bendiciones, pero no la salvación del pecado. La adoración en el monte Sinaí era motivada por la salvación que ya habían experimentado.

Debemos tener claro que mientras Israel estaba aún bajo el poder de Egipto, Dios les había prometido liberarlos. Veamos,

“Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto; y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.” Exodo 3: 16-17

Desde ese momento es claro que Israel era el pueblo de Dios, y Él era el Dios de Israel. El amor de Dios hacia Su pueblo se manifestó en la liberación. Dios les dice, “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.” (Exodo 19:4). La redención de Israel fue producida por el amor, misericordia y gracia de Dios. Él los redimío antes de entrar en el pacto con ellos en el Sinaí.

Contenido

Cuando Dios reveló el pacto mosaico a Israel, Él prefirió acomodar la forma de la revelación en un formato que le fuera familiar a Israel. Es decir, en el Medio Oriente, un rey que conquistaba a un pueblo, y lo hacía su vasallo, promulgaba un pacto con el cual gobernaba las vidas de sus nuevo súbditos. Tales pactos exhibían diversos patrones, pero eran generalmente similares en sus estructuras. Por ejemplo, la mayoría de los pactos en estas culturas se omponían de: Prologo histórico; Preámbulo; Estipulaciones; Provisiones; y Bendiciones y Maldiciones. Pues esto es lo mismo que vemos en el pacto mosaico. Veamos,

Prólogo:: Exodo 19: 1-4
Preámbulo:: Exodo 19: 5-6
Estipulaciones::Exodo 20:3-23:19
Provisiones::Exodo 24:4-7
Bendiciones y Maldiciones::Exodo 23:20-23

Condicionalidad

En la superficie pareciera que el pacto mosaico fuera condicional. Es más, el mismo texto así lo declara con los usos de “Si…entonces…” Pero debemos tener en cuenta que la mera existencia de condicionalidad en algunas porciones del pacto, no lo hacen necesariamente su característica principal.

Es cierto que el pacto mosaico era el pacto más condicional de todos. De todos ellos, trataba específicamente sobre como debía vivir el pueblo de Israel. La desobediencia anulaba las bendiciones de Dios para ese individuo o generación, pero la desobediencia no invalidaba los términos incondicionales del pacto.

La condicionalidad pareciera estar relacionada más con la naturaleza de Israel que con la naturaleza del Pacto o de Dios. La naturaleza de Israel era pecadora, y por lo tanto podían alejarse de la voluntad de Dios y Su palabra. La ley proveía una marca espiritual para evitar que ellos se convirtieran en algo parecido a las demás naciones a su alrededor.

Dios conocía a Su pueblo, y su naturaleza pecadora. Dios les quería recordar que la ley les fue dada con el propósito de que no se alejaran de Él.

Bendiciones y Maldiciones

E pacto mosaico se caracterizaba por su tono legal; énfasis en la responsabilidad humana; referencias al día de reposo, al santuario y a la soberanía divina. Para recibir las bendiciones contenidas en el pacto abrahámico, Israel debía obedecer las estipulaciones de este pacto. La obediencia al pacto mosaico era la manera por la cual Israel manifestaría su fe en el pacto Abrahámico.

La nación no necesitaba mantener la ley para ser liberados de la esclavitud, sino que fueron liberados para que pudieran vivir para Dios en medio de la perversión de las demás naciones.

Las maldiciones y bendiciones que se encuentran entre el segundo y quinto mandamiento, así como las demás (Levítico 26; Deuteronomio 27-28), estaban condicionadas en la obediencia individual y nacional.

Debemos notar que los diez mandamientos no eran una revelación nueva para Israel, sino que eran un refrescamiento de los principios para una vida santa que Israel había aceptado como la voluntad de Dios.  La ley preservaba y protegía a Israel para la herencia preparada por Dios.

Es claro que Dios estableció el pacto con el pueblo que se encontraba en el monte Sinaí. La idea era la formación de una nación a través de la cual se podía mediar las promesas del pacto Abrahámico. Ambos pactos era particulares, es decir que el primero identificaba un individuo y sus descendientes y el otro identificaba una entidad nacional de esos descendientes.

A través de una nación, todos los pueblos de la tierra serían bendecidos. Mucho antes de que Israel aceptara los términos del pacto mosaico, Dios había declarado que ellos serían Su pueblo. La elección divina no dependía de la obediencia de Israel.

A pesar de que los vasallos del pacto eran israelitas, los gentiles no estaban siendo excluídos. Jehová reveló que la nación de Israel serviría como una comunidad de sacerdotes mediadores cuyas responsabilidades incluían enseñar la Torah.

Además las legislaciones del pacto mosaico promulgaban la sumisión a Dios, producía humildad debido a que Israel, un pueblo sin valor, había sido escoido por Dios. La obediencia era la manera en la que Israel sería un testimonio para las demás naciones.

Entonces, en el Sinaí se manifestó la continuación de la relación entre Dios e Israel. Las apostasías que ocurrieron ahí servían para recordarle a la nación que Dios les había dado una ley, y que ellos necesitaban esas leyes para vivir. Israel necesutaba esas leyes para poder vivir en la tierra prometida.

Estipulaciones Legales

Estas estipulaciones eran parte de un tratatdo empleado, como dijimo antes, por las culturas del Medio Oriente. Sin legislación, no se podía tener una autoridad. Una autoridad debía precidir el tratado. Además ese pacto, era tan duradero y tenía tanta sabiduría y moral como quien lo promulgaba. Por lo tanto las leyes mosaicas testifican la naturaleza y personalidad de Dios. La moralidad de la Ley es un reflejo de la moralidad de Dios.

Israel debía basar su fe en los preceptos de esa ley divina que identificaban a Jehová como el Creador de los cielos y la tierra, el que daría las promesas, y quien los libertaría. Cada estatuto era un testimonio de la elección del pueblo.

Pero, a pesar de la constante desobediencia de Israel, Dios siempre recordaba las promesa a Sus pactos. Las bendiciones y maldiciones al pacto mosaico eran la evidencia divina de la fidelidad de Dios en hacer todo lo que había dicho que haría.

Estipulaciones Morales

El día de reposo era el signo nacional del pacto mosaico, mientras que la circuncisión era el signo individual. Este pacto se basaba en la liberación histórico de Egipto, que estaba de acuerdo con el pacto Abrahámico. Uno de los propósitos del pacto mosaico era identificar a Israel con Dios, de una manera más profunda.

Estipulaciones Ceremoniales

Estas eran los medios de instrucción y adoración.  Los sacrificios eran preparaciones teológicas para la expiación de Cristo. Desobedecer a alguna de las estipulaciones era desobedecer a todas.

Legado Teológico de la Ley

La ley de Moisés tenía cinco propósitos: 1. mostrar el pecado del hombre (Romanos 3:19-20); 2. mostrar los horrendo del pecado (Romanos 7: 8-13); 3. mostrar la santidad de Dios; hacer que el pecador pudiera venir a Cristo (Gálatas 3:24); y 5. evitar la maldad para proteger la integridad moral, social, y religiosa de Israel.

Cristianos y la Ley

Con la muerte de Cristo, se rasgó el velo del templo que estaba frente al santuario interior (Mateo 27:51), indicando que Cristo había abierto el acceso a Dios (Hebreos 10:20). Por lo tanto, el creyente es libre de la ley.

El Nuevo Testamento enseña que el Antiguo Testamento debe servir para aprender, enseñar, corregir, pero el creyente no debe vivir como si nada hubiera cambiado.

Mañana hablaremos acerca del Pacto Davídico.

_____________________________

[1] NASB. Exodo 4:23; 7:16; 8:1,20; 9:1,13; 10:3,7,8,11,24,26; 12:31.

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