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Calvinismo: TULIP–Elección Incondicional

December 7, 2007

Qué quiere decir Elección Incondicional?

Comunmente se atribuye esta doctrina a la Reforma o Calvino. Pero, sin embrago, no fue Calvino quien formuló esta doctrina. De hecho, al igual que la doctrina de la depravación total, fue San Agustín, quien vivió hace más de mil años, quien la formuló por primera vez. Y debe quedar claro que el que la haya formulado por primera vez, no quiere decir que no se creyera antes de él. No es de extrañarse que fuera Agustín, pues fue el quien tomó la postura de que el hombre era totalmente depravado e incapaz de hacer algo espiritualmente bueno, y que contribuyera a su salvación. En respuesta a como era el hombre salvo, Agustín respondía que la salvación se encontraba en el poder soberano de la gracia inmerecida. Pero surge entonces la pregunta: Si la salvación se debe a la gracia inmerecida y no a algo que haga el hombre, porque unos hombres son salvos y otros no? La respuesta, Agustín la encontraba en la doctrina de la elección y la reprobación. Este padre de la iglesia desarrolló esta verdad en respuesta al Pelagianismo.

Esta doctrina no fue adoptada por la iglesia Católica Romana de la manera como fue formulada por Agustín. A pesar de que los romanistas toman a Agustín como una padre de la iglesia, sus doctrinas se perdieron. En el período entre Agustín y Calvino, solamente unos pocos hombres seguían manteniendo la doctrina de la elección. Uno de estos hombres fue Gottschalk, un teólogo alemán, quien fue encarcelado por enseñar esta doctrina y murió martirizado por la iglesia en Francia.

Fue entonces durante la Reforma Protestante cuando la doctrina resurgió. Lutero la creyó, la mantuvo, y la enseñó, pero nunca la hizo parte integral de su teología, pues su principal preocupación era la justificación por medio de la fe. El trabajo le tocó a Juan Calvino, y fue uno de los motivos por el cual este hombre fue tan odiado.

Esta verdad, se convirtió en una parte importante de la confesión de todas las iglesias reformadas de Ginebra. Fue durante el siglo XVII que la doctrina fue atacada por Arminius como habíamos comentado en las entradas previas. Este hombre quiso incorporar sus enseñanzas como parte de las iglesias reformadas, sin embarg durante el sínodo de Dordtrech, sus enseñanzas fueron declaradas herejías.
No es difícil entender porque los Armianistas no creían en la predestinación, pues ellos no creían en la depravación total del hombre. Ellos deseaban mantener la voluntad del hombre intacta, su libertad para escoger el bien y el mal; el poder de aceptar el evangelio. Era su enseñanza que Dios amaba a todos los hombres, y que el odio y la ira era algo extraño a Dios, y que era el deseo de Dios el salvar a todos los hombres, y por lo tanto Dios había hecho posible la salvación de todos los hombres a través de una expiación universal, es decir, una cruz universal en donde Cristo murió por los pecados de todos los hombres. Según los Armianistas Dios elige a aquellos que Él sabe van a creer en el evangelio y que van a perseverar en la fe. La elección en términos armianistas está basada en las obras del hombre.

Fue esta posición contra la que se levantaron los reformadores. Ellos vieron el ataque frontal a la gracia de Dios, la amenaza a la verdad descrita en la Biblia sobre la salvación, y por lo tanto insistieron que la elección es incondicional, es decir no basada en lo que el hombre hacía, sino en el consejo soberano de Dios.

Qué quiere decir elección?

Existen varias palabras utilizadas en la Biblia para esta verdad: elección, predestinar, conocer. Veamos,

“(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama)” Romanos 9:11

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Romanos 8: 29

Cuando la Biblia se refiere a la elección, es evidente que se refiere al consejo de Dios. Pablo describe muy bien esto en Efesios,

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” Efesios 1: 3-11

Para poder entender esta doctrina debemos primero analizar rápidamente lo que significa el consejo de Dios. Primero, el consejo de Dios no puede compararse a un plan, como el que hace un arquitecto cuando diseña una casa. El plan de Dios no está escrito en papel y archivado en algún lugar en el cielo. Por el contrario el consejo de Dios es su Voluntad. Es el deseo vivo de Dios.

Segundo, el consejo de Dios es eterno. Esto quiere decir que Dios nunca está sin un consejo, o nunca está sin desear algo. Debido a que Dios es inmutable, su voluntad o consejo también lo es. Es eterno e inalterable. A veces decimos que nuestras oraciones pueden cambiar las cosas, pero debemos tener cuidado si pensamos que nuestras oraciones pueden cambiar lo que Dios ha determinado hacer, pues la voluntad de Dios es inmutable. Dios estableció todas las cosas en la eternidad y nada podrá alterar Su voluntad. Con respecto a esto podríamos decir mucho más, pero lo dejaremos para otra oportunidad.

Cuarto, debido a que el consejo de Dios está vivo, es soberanamente eficaz en realizar lo que Dios se ha propuesto. Todo lo que Dios ha determinada que va a ocurrir, pasará. Ningún poder podrá frustrarlo. Todo el poder pertenece a Dios y no hay nada mayor que Dios. Nada puede prevenir lo que Dios ha decidido. Daniel nos dice,

“Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” Daniel 4: 35

Quinto, el propósito del consejo o oluntad de Dios es la gloria de Su nombre. Dios ha determinado glorificar Su nombre. Esto no porque Él necesitara esta gloria para ser perfecto, tampoco porque esta gloria fuera incompleta, sino porque Él decidió revelar Su goria para que fuera reconocida por todos los hombres. Todo lo que Dios hace, lo hace en busca de Su gloria.

Pero según las Escrituras, Dios busca glorificarse a través de Cristo. A través de Cristo mientras nació de una virgen; a través de Cristo mientras sufrió; a través de Cristo miestras murió en la cruz; a travees de Cristo miestras es elevado en poder y gloria; a través de Cristo mientras es exaltado en e cielo. Cristo es la revelación de la gloria de Dios (2 Corintios 4: 4-6).

Esto nos trae al centro del asunto, pues tan pronto decimos “Cristo”, también decimos “elegidos”. Cristo nació en Belén, pero vino en nuestra carne. Murió en la cruz en lugar de Su pueblo para satisfacer la justicia que Dios demandaba en castigo por el pecado. Se levantó de los muertos para conquistar la muerte a nombre de Su pueblo. Está en el cielo, a la diestra del Padre intercediendo por Su pueblo, y preparar el camino para ellos. Todo esto es una verdad, porque los elegidos en Cristo son escogidos desde antes de la fundación del mundo. El Padre ha determinado glorificarse en Cristo, y en un pueblo a quien ha elegido en Cristo y que han sido destinados a morar en Cristo por la eternidad. Esta es la verdad del consejo de Dios.

La elección es, or lo tanto, el decreto de Dios que hace eternamente, por medio del cual, por medio de una libertad soberana, escoge para Sí mismo un pueblo, sobre el cual ha determinado poner su amor, a quien ha rescatado del pecado y la muerte a través de Cristo, para Sí mismo en gloria.

Esta elección es soberana–la escogencia libre y soberana de Dios. Esta elección es eterna. Es inmutable. Es eficaz a través de Cristo, pues Él es el poder por medio del cual los elegidos son salvos.

La elección es por lo tanto definitiva y particular. Aquí vamos a hacer una pausa meritoria, pues hay algunos que dicen que la elección es una escogencia general de Dios en la cual Él decide salvar a unos. Pero exactamente cuales son esos hombres a los que Dios ha decidido salvar no está decidido por el decreto de Dios. Es decir, como la treta de los armianistas, estos hombres han querido decir que a pesar de que Dios ha decidido salvar a unos hombres, la decisión no está en el decreto de Dios, sino en lo que los hombres hagan con respecto a la oferta del evangelio. Pero esto, debe quedar claro, no es elección, ni en la Biblia ni en la teología reformada. Dios conoce a los suyos desde antes de la fundación del mundo y los ha escogido, conciendo sus nombres, y colocándolos en el Libro de la Vida (Apocalipsis 13:8).

Ahora, esta elección es incondicional, lo cual niega la herejía armianista. Porqué herejía? Porque si la elección es condicional, o sea dependiendo de lo que haga el hombre, entonces ningún hombre sería salvo, pues la Biblia declara que todos los hombres están muertos espiritualmente y no pueden hacer ningún bien espiritual, y por lo tanto no pueden desear su propia salvación (al ser esclavos del pecado) ni buscar a Dios (Romanos 3:9-12). La salvación además, si tomamos la doctrina armianista, sería dependiente de las obras del hombre, y por lo tanto, niega la verdad que la salvación, “no depende del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16). Por lo tanto no queda más que rechazar la doctrina armianista.

Qué significa entonces? Primero, quiere decir que en los decretos de elección Dios no escogió basándose en nada que tuviera el hombre. Él no basó su escogencia en algo dentro del hombre. Ni en la bondad del hombre, obras, fe, santidad, fidelidad al evangelio, etc, pues esto no lo puede tener el hombre aparte de la gracia de Dios. No puede encontrarse en el hombre nada bueno. Fue una escogencia totalmente libre, soberana de Dios. Veamos un pasaje,

“No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.” Deuteronomio 7: 7-8

Además, Efesios 1:4 nos dice que la escogencia de Dios se basa en Su placer. Dios escogió porque le pareció bueno hacerlo. Fue el deseo inmutable y eterno. Fue porque Él había decidido glorificarse a Su manera a través de un pueblo que Él había escogido.

Además, debe quedar claro que todas las bendiciones de la salvación vienen del decreto de la elección. No somos escogidos porque creemos, sino creemos porque Dios nos ha escogido. La fe y la perseverancia son dones que vienen de la elección. La elección es la fuente de toda buena obra.

Esta elección no ocurrió a causa de una fe que Dios previó en el hombre, o en la obediencia a la fe, o cualquier otra cualidad o disposición en el hombre. Por el contrario, los hombres son escogidos para que tengan fe y obediencia y perseverancia en esa fe que les es dada por Dios.

En concexión a esto, debemos decir algunas palabras con respecto a la reprobación. Debe quedar claro que ambas doctrinas caminan juntas. El negar la elección es negar la reprobación, y negar la reprobación es negar la elección. Calvino dijo,

“Muchos, de hecho, como si quisieran evitar el odio hacia Dios, admiten la elección de tal manera que niegan que alguien sea reprobado. Pero esto es pueril y absurdo, porque la elección no puede existir sin ser opuesta a la reprobación. Dios separa a los que Él ha adoptado para salvación. A quien Dios le psas por encima, Él reprueba, y de ninguna otra causa que Su determinación de excluirlos de la herencia que Él predestina para sus hijos.”

Segundo, el decreto de Dios en la reprobación es un decreto soberano, eterno e inmutable. De acuerdo a ese decreto Dios ha determinado mostrar Su justicia, ira, y odio hacia el pecado, y en esta manera la Santidad de Su ser, en vasos de ira preparados para destrucción y castigados eternamente en el infierno debido a sus pecados.

Qué de esta verdad es negada?

No es extraño que esta verdad de la predestinación sea casi universalmente negada. Ya hablamos acerca de los armianistas. Pero hay otros que niegan esta verdad. Algunos la niegan debido a que hace a Dios un tirano, un dictador caprichoso que rechaza a otros. Para estos hay varias repsuestas. Primero, Dios NO debe salvar a nadie, pues como vimos en la entrada anterior, todos estamos destituídos de la gloria de Dios por nuestro pecado, tenemos la ira de Dios puesta sobre nuestras cabezas, y merecemos el infierno. Si reclamamos por Justicia, Dios nos enviaría al infierno, pues ningún hombre merece ser salvo. Segundo, Pablo se enfrentó a la misma objeción cuando enseñaba acerca de la elección a la iglesia de los Romanos,

“¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.

Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?” Romanos 9: 14,19 (Pueden leer el estudio acerca de Romanos 9 aquí aquí aquí aquí aquí).

Otros objetan que la doctrina de la elección hace que los hombre pierdan cuidado de la elección y continúen en pecado. Es decir, estos hombres dicen: “Si voy a ir al cielo, entonces haga lo que haga nada va a afectar lo que Dios decidió.” Es decir según la visión de estos hombres, la doctrina de la elección destruye la responsabilidad del hombre.

Para responder a estas objeciones primero debemos admitir que esta verdad es muy profunda, y que surgen preguntas que muchas veces no podemos responder. Calvino por ejemplo, nos recuerda una y otra vez que debemos limitarnos a lo que la Biblia dice, y no debemos permitir que nos salgamos de los caminos por los que nos lleva la Biblia. Cuando la Biblia nos dice “pare”, ahí debemos detenernos. Si en ese punto aún permanecen preguntas, pues que así sea, debemos humillarnos ante la autoridad de la Palabra de Dios. Sin embargo tampoco debemos caer en el error de no creer lo que la Biblia enseña claramente.

Qué dijo Pablo cuando surgieron las preguntas?

“¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” Romanos 9: 14-21

.La verdad de la elección no sólo significa que Dios elige a unos para salvación, sino que les asegura su santificación y su glorificación. Dios les garantiza una vida de santidad, sin querer implicar que los electos no van a continuar pecando, sino que perseveraran en su santificación. Porqué? Porque Cristo les dio al Espíritu Santo para ese propósito. Pablo nos dice,

“Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” Romanos 8: 30

“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6

La elección produce cristianos descuidados? No. Por el contrario, aquellos que perseveran en la santidad, esos son los elegidos. Los elegidos no viven mundanamente.

Cúal es la importancia para la Iglesia?

Podemos negar esta doctrina, pero entoces debemos crear en nuestra mente a un dios débil, incapaz de llevar a cabo lo que ha determinado, diseñado de acuerdo a nuestros pensamientos, que depende de la voluntad del hombre, que hace y deshace de acuerdo a las decisiones del hombre y sus obras. Definitivamente este no es el Dios de la Biblia. El Dios de la Biblia es soberano, todo poderoso, que hace y deshace en los cielos y en la tierra de acuerdo a Su voluntad, y a quien pertenece toda la gloria por la eternidad.
Esta doctrina le provee a la iglesia la consolación que necesita. Todos somos pecadores que sufrimos de culpabilidad diaria. Si la salvación dependiera de nosotros, como dijmos antes, todos seríamos enviados al infierno. Pero la elecció es una roca inamovible, debido a que es un decreto de Dios, y por lo tanto inmutable. Pablo dice,

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” 2 Timoteo 2: 19


Otros pasajes:

Romanos 8: 28-33; Romanos 9:1-23; Juan 17:6-9; Juan 6:37-39; Juan 10: 24-27; Juan 10:16; Efesios 1: 3-11; 1 Corintios 1: 26-30; Romanos 11: 1-8; Hechos 13: 48; Jeremías 32: 38-40; Ezequiel 11:19; Ezequiel 36:26-27

Siga las demás entradas de la serie “Calvinismo”:

  1. Juan Calvino
  2. El Otro Lado de Juan Calvino
  3. Juan Calvino y la Soberanía de Dios
  4. La Controversia sobre Miguel Servetus
  5. Los Cinco Puntos del Calvinismo
  6. Depravación Total
  7. Elección Incondicional
  8. Expiación Limitada
  9. Gracia Irresistible
  10. Perseverancia de los Santos
6 Comments leave one →
  1. Paulo Arieu permalink
    December 12, 2007 9:25 pm

    Hola Eduardo:
    Dios te bendiga!!!
    Quisiera agregar un comentario que he estado leyendo, ya que a raíz de todos esta serie de la doctrina calvinista que has comentado en este blog, yo no he podido dejar de reflexionar en ellos, meditar e inquirir en algunos libros cristianos, tratando de entender mejor estos puntos.
    Por eso quisiera trascribir unas lineas que me ayudaron a mi a entender mejor este punto de la elección, ya que está escrito de una manera sencilla:

    “La doctrina de la elección claramente significa que Dios toma la iniciativa en nuestra salvación. Ella significa que lo que él hace para salvarnos,lo hace porque tuvo el propósito de hacerlo. Nuestra salvación no es un asunto de azar o de accidente. Nosotros somos salvos porque fue la voluntad de Dios que nosotros fuéramos salvos. El nos salva y al hacerlo tiene un propósito en lo mismo. A través de las edades él trabaja incesantemente por llevar adelante su propósito (…)
    La doctrina de la elección es sencillamente el reconocimiento del hecho que lo bueno que viene a nuestra vida es un resultado del propósito de Dios. Todo el bien que nosotros recibimos es por el propósito de Dios. El se propuso darnos la salvación. Habiéndose propuesto eternamente salvarnos, Él lleva a cabo en el tiempo su propósito a favor nuestro.Su propósito se cumple por medio del orden social e histórico al que pertenecemos. Su propósito con respecto a nuestra salvación incluye todos los factores y todas las relaciones de este orden social e histórico (…) Dios instituyó el orden social e histórico teniendo en vista nuestra salvación. De manera que Dios no se propuso nuestra salvación como unidades separadas y sin relación alguna.(…) Su plan para la salvación de cualquier hombre es una parte de su plan para la raza humana” (1)

    (1) pag. 188-189, “Doctrina cristiana”, W.T.Conner, Casa Bautista de Publicaciones

    Creo que esta definición está bastante clara, creo yo.Al menos a mi me ayuda a entender la doctrina.
    Espero que pueda ser de bendición de aquellos que al igual que yo, leemos diariamente este sitio que es de gran bendición y de edificación para nuestras vidas.

    Dios te bendiga!!!
    Paulo Arieu

  2. Eduardo permalink
    December 12, 2007 9:53 pm

    Paulo,

    Gracias por la cita. Creo que los mejores textos bíblicos para entender la elección están en Romanos 8: 29-30 y Romanos 9, Efesios 1: 3-6, y luego comprender el Nuevo Pacto de Jeremías 31; Ezequiel 11: 17-19; 36: 24-27.

    Dios es soberano y Él ha elegido en la eternidad salvar a unos hombres de todas las lenguas, naciones, etc. Dios no está en la obligación de salvar a nadie. Esto lo hace por Su gracia, es decir, es algo meramente gratuito para aquellos que son salvos. Dios no nos da lo que merecemos, sino que por el contrario nos da lo que no merecemos. Es decir, no nos envia al infierno eternamente por haber desobedecido a sus mandamientos, pero les da a unos hombres la salvación que no se merecen.

    Esta es la realidad de la elección…se basa en el regalo de Dios para unos hombres. El regalo no es para todos, sino para unos, porqué? Porque es un regalo y Dios se lo da a quien Él desea (Romanos 9). Nadie puede reclamarle nada a Dios porque nadie merece ser salvo.

    Gracias de nuevo por tu comentario.

  3. Jaime permalink
    June 15, 2008 3:22 pm

    Hola, gracias por la enseñanza sobre esta doctrina. Gracias por presentarnos al verdadero Dios de la Biblia. Estoy verdaderamente harto de la superficialidad de tantos púlpitos evangélicos y de las bellaquerías de tantos púlpitos carismáticos.

  4. nazir permalink
    January 30, 2015 11:46 am

    Que triste escenario solo espero que ustedes que escriben hallan sido elegidos, porque por escribir y saber y creer no les puedo asegurar que su nombre está escrito en el libro de la vida confeccionado de antemano. Alguien dijo yo soy pobre porque los ricos ya están escritos (cree usted eso) acaso no dice el que quiera venga y tome gratuitamente del agua de la vida.

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  1. Enlaces relacionados con La Reforma Protestante « Paulo Arieu Theologies Web
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