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Romanos 13: 7-10

November 14, 2007

7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. 8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 9 Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Romanos 13: 7-10

Como hemos visto Romanos 1-11 nos muestran el amor de Dios por nosotros en lo que Cristo hizo por nosotros, y Romanos 12 al 16 (como veremos) nos muestran el efecto de ese amor en la manera en que amamos a los demás.

Como podemos leer, Pablo vuelve al tema del amor en este pasaje. Pero fue que en realidad dejó el tema del amor en los versos 1 al 7? Lo que debemos comprender es que Pablo nunca dejó el tema del amor. Pablo nos enseña que el someterse a las autoridades es una señal de amor hacia otras personas. Leamos el verso 7,

“ Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”

Pablo NO está diciendo que no debemos deberle nada a nadie, sino que cuando así lo hacemos, entonces debemos pagarle. Significa que no debemos dejar de pagar. Es una bendición de Dios estar sin deudas, y no estar atado a tarjetas de crédito, etc. Pero cuando hemos incurrido en esas deudas, debemos cancelarlas (pagarlas).

Pero qué dice el verso 8? Este verso no se enfoca en pedir prestado, sino en pagar lo que debemos. Lo que el verso 8 quiere que veamos es que cada deuda que tenemos con alguien, ya sea impuestos, tarjetas de crédito, hipoteca, amor a otra persona, etc, debemos pagarla de una manera que sea una expresión de nuestro amor hacia esa persona.

Pero acaso podemos conocer a alguien del gobierno cuando pagamos los impuestos para pagarselos con amor? Eso no es lo que Pablo quiere decir. Sino que ese amor debe hacer en nosotros el querer pagar esos tributos, soportando lo que cueste así hacerlo. El amor como lo describe la Biblia no es una acción hacia una persona, sino que es un estado mental, es una actitud interior que produce comportamientos que son buenos para otras personas. Veamos que casi todas las descripciones de amor que nos da Pablo corresponden a disposiciones internas y no externas (verso 9). Estas son actos de nuestra alma y no actos del cuerpo.
Y algo importante, donde dice en el verso 8 “amaros unos a otros”, ese “otros” no significa otros cristianos. Esto lo sabemos porque en el verso 8 inicia hablando que no le debamos a nadie. Este “nadie” es el mismo “otros”. Es decir, incluye a los no creyentes, porque no tiene sentido que diga: No le deban nada a los no creyentes, pero amen a otros cristianos. Nadie cumple la ley amando a otros cristianos y odiando a los no creyentes.

Pero el énfasis de Pablo al final del verso 8 es que el que ama al prójimo cumple la ley. Esto mismo lo dijo Jesús: “Un mandamiento nuevo os doy; que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34). Pero cómo es que el amor por mis enemigos se convierte en mi deuda diariamente? Generalmente pensamos que le debemos algo a alguién, porque esa persona nos dio algo. Pero cómo fue que el buen Samaritano estaba endeudado con el judío que yacía en el camino? Si yo invito a alguien a almorzar porque esa persona me invitó al almorzar, nadie llamaría a ese acto “amor”, sino pago de una deuda. Si yo trato bien a otra persona solo porque esa persona me trata bien, Jesús diría que yo no soy diferente a los no creyentes (Mateo 5: 46-47).

Entonces, cómo es que nosotros nos endeudamos con nuestros enemigos? Porqué debemos amarlos? Veamos el capítulo 1,

“Agriegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor” Romanos 1:14

Pablo no era deudor porque ellos le hubieran dado algo, más bien el mundo constantemente ataca a Pablo. En Romanos 1:5, vemos como fue que Pablo se había endeudado con esas personas: “Y por quien [Cristo]…” Pablo había recibido gracia. Gratuitamente (Romanos 3:24) y por eso adquirió la deuda, la cual la pagaba mediante la predicación del evangelio de Cristo (Romanos 1:15).

La deuda que nosotros tenemos con los no creyentes no es porque ellos nos hayan dado nada, sino por lo que Cristo hizo por nosotros, Todo lo que tenemos, lo tenemos a causa de Él, a pesar de que no lo merecíamos. Cristo dio su vida por nosotros, para el perdón de todos nuestros pecados, y ademeas nos garantiza la salvación (Romanos 8:30).

Alguien podría decir que entonces somos deudores a Cristo. Pero algo crucial para nosotros es lo siguiente: Nosotros no podemos y ni siquiera debemos intentar pagarle una deuda a Cristo. Cristo lo hizo todo libremente. Nuestra deuda con Él es infinita y nunca podríamos pagarla, por varias razones:

1. Nuestras justicias, fuera de la gracia de Dios, son contadas como trapos de inmundicia (Isaías 64: 6), por lo tanto si quisieramos pagarle haciendo el bien estando fuera de su gracia, no serían bien vistas.
2. Todas nuestras acciones estando bajo Su gracia se deben a Su gracia. Entonces cada vez que intentamos pagarle a Cristo haciendo lo que Su gracia nos permite, nos endeudamos meas con Él.

Dios se lleva la gloria como nuestro benefacto y nosotros obtenemos el gozo de estar en Él. Pero debemos tener cuidado de no revertir los papeles, porque de lo contrario la gracia ya no sería gracia. Si la gracia se pudiera pagar, sería una transacción , y por lo tanto ya no sería gracia. La gracia es un regalo. Es totalmente libre.

Igualmente nuesro amor por otras personas debe ser libre, y debe venir de lo que Cristo hizo por nosotros. Libremente recibimos, y libremente damos (Mateo 10:8).

La deuda que adquirimos es extraña, ya que es la clase de deuda que las demeas personas no se merecen, pero que debemos pagar. Está basada en algo que recibimos, y debe ser pagada no a aquel que nos la dio, sino a otros, que como nosotros no lo merecen. Creo que es una manera de Dios de enseñarnos lo que Cristo hizo por nosotros. Vino a pagar una deuda que no era suya, a nombre nuestro, quienes no merecíamos el pago de la deuda, ya que eramos totalmente culpables de ese castigo. Creo que Dios nos da estas ordenes en Romanos 13 para que sea un constante recordatorio de lo que Cristo hizo.

Ahora, tres veces en este pasaje Pablo nos dice que el amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos cumple la ley (versos 8,9 y 10). La ley de la que habla Pablo se refiere a los diez mandamientos dados en Exodo 20, esto lo sabemos por lo que nos dice en el verso 9, a pesar de que no cita todos los mandamientos. Hago esta aclaración porque el Antiguo Testamento cuenta con alrededor de 613 prohibiciones o leyes, que son contadas por los judíos. Pero cuando el apóstolo habla de la ley en el capítulo 13, se está refiriendo al decálogo.

Qué quiere decir, “cumple la ley”? Se refiere a que las acciones y actitudes nuestras que vienen o nacen del amor corresponde a lo que la ley requiere de nosotros. Pero, porqué Pablo se enfoca en lo que el amor no debe hacer? Pareciera que Pablo está citando los mandamientos y todos ellos son negativos, es decir son prohibiciones: “No hagas esto…no hagas aquello”, etc. Pero Pablo toma todos esos “no hagas” y nos hace ver que el punto no está en “no hacer” sino en que el amor a nuestro prójimo nos lleva a no hacer esas cosas, por lo cual se cumple la ley. Por eso nos dice, “el cumplimiento de la ley es el amor” (Roomanos 13: 10).

Pero, alguien podría de nuevo decir: “Qué debemos hacer con la ley? La desechamos?” Pablo nos dice en el verso 8 que él no está desechando la ley, sino que en el amor la ley se cumple. Pero, a donde va Pablo con esto? Porque no solo nos dice que cumplamos la ley y ya? Veamos que nos dice Pablo en sus escritos de cómo el entiende al amor cumpliendo la ley. En Gálatas,

“Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.” Gálatas 3:17

Aquí Pablo habla de la ley Mosaica, ya que nos habla sobre la ley que vino 430 años después de la promesa a Abraham. Pero luego, dos versos después nos dice,

“Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.” Gálatas 3:19

Pablo se pregunta: “para que sirve la ley?”. Y responde: fue añadida por nuestras transgresiones. Y luego se vuelve a preguntar en el verso 21: “Luego la ley es contraria a las promesas de Dios?” y responde: “En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.” (Gálatas 3:21). En otras palabras, lo primero que debemos aprender de Pablo, es que la ley dada a través de Moisés no podía vivificar (darnos vida). Porqué? No era porque los mandamientos fueran malos (Romanos 7:12), y no porque el seguir la ley fielmente no fuera un principio correcto para vivir. Porqué digo esto? Qué le dijo Dios a Adán?: “Y mandó Jehová Dios al hombre” (Génesis 2:16). Ven la palabra? Mandó, ordenó, comandó. Todas son sinónimos. Qué le ordenó Dios? “de todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y el mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2: 16-17). Es decir, Dios le dice a Adán que si obedece a sus mandamientos ciertamente vivirá, pero si desobedece, morirá. El seguir los mandamientos de Dios no es una manera en la que se puede deshonrar a Dios.

Pero dónde está el problema? Adán y Eva pecaron, y no obedecieron los mandamientos de Dios, y a causa de ellos todos nosotros hemos sido declarados culpables y por lo tanto esa corrupción que hemos heredado nos cerró el camino para poder mantener la ley de Dios y poder obtener vida. Pero si Pablo nos dice que la ley no nos puede vivificar, porqué darla? Bueno si recuerdan en los capítulos previos, el apóstol nos da varias razones:

1. Por medio de la ley podemos conocer nuestros pecados (Romanos 3:20).
2. La ley fue dada para aumentar nuestro pecado. Y eso es algo que lo vemos diariamente, si leemos la ley, nos damos cuenta cuanto hemos pecado contra Dios (Romanos 5:20), cómo?:
∑ Provoca rebelión en algunos que no desean tener una autoridad
∑ Transforma un pecado indefinido en una transgresión específica
∑ Lleva a las personas religiosas a cometer dos errores: uno es tratar de mantener la ley por su propio poder como un estilo de vida; y segundo es tratar de mantenerla por el poder de Dios pero sin un redentor, es decir, sin Cristo.

En resumen, la ley fue dada “a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.” (Romanos 3:19). Si vamos a obtener vida eterna, no la vamos a obtener por medio de la ley, sino por medio de aquel que llevó la maldición de la ley que nosotros merecíamos y que mantuvo la ley de la manera en que nosotros no podemos, este es Jesús. Todos los seres humanos necesitan de la sangre de Cristo y de Su justicia si quieren tener vida eterna.

Por eso, como habíamos dicho en el anealisis de los otros capítulos, la ley nos estaba llevando hasta Cristo. La ley nos llevó de una mentalidad en donde pensamos que debemos depender de nosotros mismos para mantener la ley, a un estado en donde dependemos totalmente de Dios y lo que hizo por nosotros. Nosotros no necesitamos de otro motivo o motivación para mantener la ley. Ninguno de nosotros puede mantener la ley de Dios. Necesitamos de un Salvador. La ley apuntaba a Cristo como la manera en la que debemos vivir.

Pablo lo dice por lo menos en tres lugares diferentes:

“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.” Gálatas 3: 24

“porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.” Romanos 10:4

“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” Romanos 8:2-3

Por eso necesitamos a Cristo, porque Él hizo lo que nosotros NO podíamos hacer. Él obedeció la ley perfectamente y nunca pecó, a diferencia de nosotros. Desde que Adán pecó, todos nosotros somos contados como pecadores, y estamos en la necesidad de un sustituto que pague nuestro castigo por el pecado que hemos cometido contra Dios. Gálatas 3:13 nos lo dice así,

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero” Gálatas 3:13

Y todo lo que hizo Cristo lo recibimos por medio de la fe, gratuitamente, sin obras. Hemos sido perdonados de nuestros pecados y vestidos con la justicia de Cristo (Romanos 3: 28). Es por eso que una vez que tenemos la justicia de Cristo recibida gratuitamente, debemos continuar viviendo nuestra vida enfocándonos en Cristo, y el amor hacia los demás será nuestro fruto. Cómo? Cuando Cristo fue crucificado, todos los que están en Cristo (los que han recibido el regalo de la fe), murieron con Él. Y entonces, qué viene de estar en unión con Cristo? Lo vemos en Romanos 7:4: “llevamos fruto”. Qué tipo de fruto? El fruto es el amor (Gálatas 5:22, 1 Timoteo 1:5), y este fruto cumple la ley en su totalidad.

Porqué debemos tener mandamientos para que podamos amarnos uno al otro? Porque el amor sin mandamientos se convierte en algo superficial. Se convierte en sentimentalismo. Y entonces confundimos el amor con ser una persona “linda”. Una persona puede ser “linda” y ser culpable de violar concientemente los mandamientos de Dios. Veamos unos ejemplos,

1. Un hombre casado puede justificar su adulterio con otra mujer debido al “amor”. Puede decirse a sí mismo: “No es justo para mi esposa que yo continue estando casado con ella cuando no tengo sentimientos hacia ella. Y como mis sentimientos y amor son más fuertes para mi amante, entonces ese amor debe venir de Dios, pues Dios solo desea darme paz y felicidad. Dios no es el tipo de Dios que quiera que yo viva miserablemente con mi esposa, si Él ha plantado este amor en mi corazón”. Todo esto puede sonar muy espiritual, pero verdaderamente es PECAMINOSO. Porqué? Porque viene de la maldad del corazón, racionalizando el pecado. Dios es muy claro: EL AMOR NO PUEDE CONTRADECIR LOS MANDAMIENTOS. Dios dice “No cometerás adulterio” y eso significa eso “NO COMETERAS ADULTERIO”. El hombre casado que lo hace está en pecado y necesita arrepentirse de todo corazón, pues sino la ira de Dios está puesta sobre él.
2. En cuanto a la homosexualidad, uno de los temas más controversiales de nuestra época. Muchos dicen que el verdadero pecado no es la homosexualidad, sino aquellos que condenan moralmente este estilo de vida, pues son culpables del pecado de odio. Estas personas acusan a los cristianos de no tener amor al prójimo. Pero nosotros no podemos decir que amar a un homosexual signifique decirle que aceptamos su estilo de vida. Dios es el único que puede establecer lo que está bioen y mal, y en Romanos 1:26-27, 1 Corintios 6:9; Levítico 20:13, se nos dice que el homosexualismo es contrario a lo que Dios dispuso, y que viola lo que Dios ordenó. Imaginemos que una persona tiene en sus manos una bomba que va a detonar en 5 horas. Esa persona verdaderamente disfruta de tenerla en sus manos y no cree que sea una bomba. Alguien se le acerca y le dice que lo que tiene en sus manos es una bomba y que va a explotar en unas horas, pero otras personas dicen, “Cómo puede ser tan poco tolerante y amoroso? Si él quiere sostener eso en sus manos, permítaselo. No lo haga sentir mal.” Las personas que defienden el derecho de esa persona de sostener la bomba parecen de primera entrada ser meas amorosas que aquellos que lo advierten. Pero después de pasadas las 5 horas será claro quién estaba siendo meas amoroso.

El principio de estos ejemplos es que no debemos permitir que el mundo nos defina lo que es el amor. Debemos dejar que Dios a través de la Biblia nos lo defina. De otra forma caeremos en las garras del mundo. El amor involucra más que mantener los mandamientos de Dios, pero NUNCA involucra algo menos que eso.

Otro error es el intentar creer que el mantener los mandamientos significa ser amoroso. Cómo así? Alguien puede cumplir el mandamiento dándole dinero a los pobres. Y esto significa obedecer a los mandamientos de Dios, pero una persona puede hacer esto con la finalidad de honrarse a sí mismo, obtener gloria para él. Eso no es lo que significa el amor. Un claro ejemplo en la Biblia de esto lo vemos en los fariseos, que buscaban cualquier cosa para mantener como ley, para gloriarse ellos mismos. Buscaban cualquier cosa para hacerla una regla, o una manera de vivir. Hasta compilaron un libro llamado el Mischna que describe con exactitud como deben ser seguidos los mandamientos de Dios. Este libro contiene 800 páginas de regulaciones. Más tarde se convirtieron en meas de 20 volúmenes de libros llamado el Talmud.

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