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Romanos 13: 1-7

November 10, 2007

Mortificar el pecado no quiere decir ultimadamente matarlo, desarraigarlo, y destruírlo, para que no tenga más control o residencia en nuestro corazones. Es verdad que esto es lo que se intenta; pero no es en esta vida cuando se lleva a cabo. No hay hombre que verdaderamente se concentra en mortificar el pecado, pero se concentra en ello, lo intenta, desea su destrucción, para que no deje raíz ni fruto en el corazón o la vida. Ahora, por el Espíritu Santo y la gracia de Cristo, un increíble éxito y una eminente victoria se puede obtener, para que un hombre pueda tener casi un triunfo constante sobre él, mas no una completa mortificación y destrucción del pecado, pues no es esperado en esta vida. Pablo nos lo asegura en Fil. 3:12, “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto”. John Owen. Of the Mortification of Sin in Believers. 1656.

“1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” Romanos 13: 1-7

Este texto tiene implicaciones para la guerra, la paz, revoluciones, leyes, actividades políticas, elecciones, pago de impuestos, leyes de tránsito, etc.

Porqué razón es que Pablo toma el tema de la autoridad? Es que estaba ocurriendo algo en Roma en ese momento? Vemos que en Romanos 12, Pablo dice: “No os conforméis a este siglo”. Es normal pensar que esta pregunta surgiera entre los cristianos en Roma. Cómo nos dice que no nos conformemos a este siglo, pero luego nos dice que debemos someternos a las autoridades superiores? La misma pregunta le fue hecha a Jesús en Marcos 12: 13-17.

Pero otra razón por la cual surge esta pregunta es porque en Romanos 8: 34-38, Pablo nos dice que Cristo fue resucitado y fue colocado a la diestra de Dios. Por lo tanto Cristo es el que gobierna, pues Cristo cuando resucitó dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18). Eso incluye todos los gobiernos que existen en la tierra en ese momento y en nuestros tiempos. Cuando un crisitiano decía en ese tiempo: “Cristo es el Señor”, estaba haciendo un comentario político.
Pero a pesar de que sabemos que Cristo reina por sobre todos los gobiernos de la tierra, en Romanos 8:35-38 se nos dice,

“Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero” Romanos 8:36

Otra de las razones por lo cual surge esta pregunta la encontramos en el capítulo 12, donde abriendo el capítulo se nos habla de la misericordia de Dios, su amor, que debemos bendecir a los que nos hacen daño, etc, y terminamos preguntándonos si esa es la manera en que debemos relacionarnos con la maldad del mundo.

Entonces, como nos relacionamos con las autoridades que asesinan cristianos? Hay dos situaciones que Pablo quiere que veamos. Ambas las vemos en los verso 6 y 7. De todas las situaciones posibles, Pablo utiliza el pago de tributos (impuestos). A Jesús se la hicieron y Cristo respondió: “Dad a César lo que es de César” (Marcos 12:17), y ahora años después le hacen la misma pregunta a Pablo: Debemos pagar impuestos si somos cristianos y nuestro Señor es Cristo?

Pero ahora, veamos el versículo 1. Cuando dice “no hay autoridad sino de parte de Dios”, esto incluye los gobernadores malvados? Cuando dice “sométase toda persona a las autoridades” se refiere aún a aquellas que castigan a tant el bueno como el mal comportamiento?

Primero que todo, debemos tener claro, no solo por lo que dice el versículo 1, sino por lo que deice TODA la Biblia, que todos los gobiernos de la tierra son ordenados por Dios. Esto incluye a los malos y a los buenos gobernadores. Cómo sabemos esto? Porque en la Biblia vemos que Dios colocó en al Antiguo Testamento a gobernadores malvados, por ejemplo Jeroboam uno de los reyes más malvados en Israel (1 Reyes 12: 15). Además Nabucodonosor, el rey pagano de Babilonia, a quién Dios le dio las tierras que gobernó:

“Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.” Jeremías 27:6

Dios lo llama su siervo, al igual que el término utilizado por Pablo en Romanos 13:4. Y que hay de Pilato? Este debía hacer todo lo que Dios le ordenara (Juan 19: 10). Pablo sabía lo que estaba escrito en Daniel,

“El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.” Daniel 2: 21

Todos los cristianos deberían abrir sus ojos y comprender que es la voluntad de Dios el gobernar al mundo por medio de autoridades civiles humanas. Ese es el plan de Dios. El hombre no creó los gobiernos. Fue Dios quien lo hizo. El hombre no es quien sostiene los gobiernos. Es Dios quien lo hace. Ese es el plan de Dios, a pesar de que muchos de esos gobernantes asesinen cristianos, y cobren impuestos, y tomen el dinero que Dios nos ha dado.

Debemos someternos a esas autoridades en obediencia a Dios, no al gobernante humano. Por ello Pedro nos dice,

“Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior” 1 Pedro 2: 13

Pagar impuestos es alabar a Dios. Respetar las leyes de tránsito es alabar a Dios. Porqué? Porque estamos obedeciendo a Dios; estamos obedeciendo el plan de Dios para gobernar al mundo. Esas autoridades representan la gracia de Dios sobre la humanidad. Es bueno para todos nosotros. Imaginen lo que ocurriría si no existieran los gobiernos. La anarquía sería total. Deberíamos agradecer a Dios por el límite que le ha puesto a la maldad del hombre estableciendo gobiernos en la tierra.

Hay cuatro razones por las cuales debemos someternos a estas autoridades:

1. Porque son puestas por Dios (Romanos 13: 1,2,4,6)
2. Porque son puestas para nuestro bien (Romanos 13:4)
3. Si no nos sometemos seremos castigados (Rom. 13:4)
4. Detrás de toda esa autoridad se encuentra una realidad más grande y maravillosa, es decir, la Ley de Dios expresada en las palabras “malo” y “bueno”. Si hacemos lo bueno, seremos recompensados, pero si hacemos lo malo seremos castigados (Rom. 13:3-4)

El verso 5 resume las implicaciones de porque las autoridades son de Dios y el porque debemos someternos a ellas, “Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.” No son las autoridades las que determinan que es malo y que es bueno, solo recompensa el bien y castiga el mal. Dios es quien decide que es malo y que es bueno mediante la ley que colocó en nuestros corazones (Romanos 2:15).

Pero, tenemos un problema. Las autoridades algunas veces no recompensan el bien ni castigan el mal. Pero hasta en ocasiones recompensan el mal y castigan el bien. Entonces, cuándo es que es correcto la desobediencia a esas autoridades?

Muchos cristianos que se encuentran en China, Korea, Africa, se enfrentan a esta pregunta diariamente. Pues el simple hecho de ser un cristiano los lleva a romper la ley. Además, en Costa Rica, por ejemplo, se quiere pasar una ley para evitar el castigo físico a los hijos. Si esas leyes se pasaran, no solo yo la desobedecería, sino que enseñaría a otras personas a desobedecer esa ley, porque la Biblia es muy clara en que el castigo físico es uno de los buenos planes de Dios para los niños y la mejor manera de amarlos (Proverbios 23:13; 13:24). Pero como disciplinar a los hios no viene al tema ahora.

La Biblia permite la desobediencia civil en algunas ocasiones como cuando las autoridades judías le dicen a Pedro y a los apóstoles que les prohiben predicar a Jesús en Jerusalén, pero Pedro les dice: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:28-29).

Ninguno de los comentaristas bíblicos que revisé hablan de porque Pablo dice las cosas que dice en el contexto histórico. Es decir, porque les dice a los cristianos en Roma que se sometan a las autoridades, pero quizás es porque sabe que sus cartas serán leídas por oficiales del gobierno en Roma y desea que ellos sepan, primero, que los cristianos no quieren sublevarse contra César, pues les exige que paguen los impuestos y se sometan a él. Segundo para decirle a César y a esas autoridades que ellos están ahí porque Dios así lo ordenó. Es decir para que entendieran que fue Dios quien los puso ahí y por lo tanto Dios está absolutamente por encima de César.

Otros ejemplos de desobediencia los encontramos por ejemplo en Daniel, cuando los gobernadores del reino llegaron con un edicto al rey Darío, para que este lo firmara prohibiendo a cualquier hombre adorar a otro dios que no fuera el rey, y si así lo hacía debía ser echado a los leones.

Cuando Daniel se dio cuenta de ese edicto, va a su casa, y con las ventanas abiertas en la cámara de arriba, se arrodilló a orar a Dios. Esto lo llevó a ser echado a los leones, a lo que NO puso resistencia (Daniel 6: 6-10). Otro ejemplo en Daniel, es con los amigos de Daniel, cuando se pasó un decreto real para adorar a la imagen hecha por el rey, y ellos desobedecieron el mandato, y fueron echados al horno, pero tampoco opusieron resistencia (Daniel 3: 9-18). Hay otros ejemplos en la vida de Ester y además en Exodo cuando el faraón decretó matar a todos los niños varones de Israe, pero las mujeres egipcias temieron a Dios y no lo hicieron (Exodo 1:15-20).

Entonces, bajo que condiciones está bien la desobediencia civil? Si la ley impuesta por el gobierno, va en contra de lo que Dios ordena, entonces debemos desobedecer esa ley. Pero cómo debemos desobedecer? Primero, sin resistencia, y segundo, amando a nuestro enemigo. Debemos buscar siempre el bien a nuestro enemigo, de la misma manera que Dios hace salir el sol sobre los impíos (sus enemigos). Si nos golpean, debemos volver la otra mejilla (Mateo 5: 43-48). Esto es lo que vimos en el capítulo 12.

Pero para terminar con este pasaje, a pesar de que nosotros no somos ciudadanos de ninguna nación humana, sino del reino de Dios (Filipenses 3:20; Colosenses 3:2-3; 1 Corintios 6:19-20) y tenemos un Rey sobre nosotros, sobre el cual NO hay ninguna autoridad, debemos someternos a las autoridades civiles porque es Él quien nos lo ordena.

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