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El Salón de la Fe: Isaac, Jacob y José

May 31, 2007

Por fe bendijo Isaac a Jacob y a Esau respecto a las cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.” Hebreos 11: 20-22

En esta entrada vamos a analizar los versos 20 al 22, del capítulo 11 del libro de Hebreos. Porqué? Como veremos más adelante, el autor menciona a estos tres hombres porque sus vidas tienen algo en común, y aparte de la fe, Dios nos enseña algo más acerca de su divinidad y soberanía. Nos enseña lo que significa ser Dios. Qué tienen en común estos tres hombres? Qué relación tienen sus vidas? Veamos:1. Fueron escogidos por Dios
2. No eran los primogénitos
3. Profetizaron cosas futuras

Escogidos por Dios

Muchos de nosotros hemos leído la historia de Abraham, a quien le fue prometido por Dios, un hijo. Abraham, en su ansiedad de querer ver ese hijo, sabiendo que es un hombre viejo, toma a la esclava de su esposa, Sara, y tiene un hijo a quien llama Ismael. Abraham, clama a Dios para que bendiga a Ismael, pero Dios se lo niega, ya que no es Ismael a quien Dios ha dado Su promesa. Dios, entonces, le predice a Abraham y a Sara que en su vejez, tendran un hijo a quien llamaran Isaac, y de él será la promesa de Dios (Génesis 15: 4).

Dios entonces escoge a Isaac, pero no al primogénito de Abraham, es decir Ismael, quien fue hijo de una esclava (tema que vamos a tocar en otra entrada). Isaac, siendo el hijo menor de Abraham se convierte en el heredero de las promesas de Dios.

Por otro lado, Isaac, con su esposa Rebeca, tienen gemelos, los cuales llamaron Esaú y Jacob. De estos dos, Esaú era el mayor, pero Dios escogió a Jacob como el heredero de la promesa de Dios (Malaquías 1: 2-3; Romanos 9: 12-13).

Y con respecto a los hijos de Jacob, José no era el mayor, sino era uno de los menores, hijo de Raquel (Génesis 35: 23-26). José fue quien fue vendido por sus hermanos a unos mercaderes, quienes lo llevan hasta Egipto en donde se da una de las historias mas interesantes en la Biblia y que muchos comentaristas concuerdan en que es un simil con la vida de Cristo.

Entonces, estos tres hombres, al contrario con la tradición, no siendo los primogénitos de su casa, recibieron la bendición de su padre, ya que fueron escogidos por Dios mismo, para que su promesa se cumpliera. Cada uno de diferente manera, pero de igual forma, fueron escogidos para hacer la voluntad de Dios. Porqué digo esto? Porque, el plan de Dios con Isaac y Jacob era diferente al de José. A Isaac y Jacob, pertencía la promesa de la simiente de Abraham, es decir dar el linaje a Cristo, esto porque Judá, era la tribu de la cual vino Jesús. Pero recordemos que Judá no era el primogénito de Jacob, pues era Rubén. Rubén perdió la primogenitura cuando pecó, cuando tomó a una de las concubinas de su padre (Génesis 35: 22).

Por un lado, entonces, Isaac y Jacob continuaban la promesa dada por Dios a Abraham en Génesis 12: 3, a través de Judá. Pero, porqué bendijo Jacob a los hijos de José? Si vemos en Génesis 48, José lleva a sus hijos Manasés y Efraín a casa de Jacob, pues éste ya esta viejo, enfermo y pronto a morir. José los lleva a su padre y Jacob (Israel) le reafirma a José que a pesar de que sus hijos nacieron en Egipto, nos son egipcios, sino que pertenecen a Israel. De alguna forma, Jacob quería reafirmarle a José que sus hijos no eran extranjeros ante sus ojos, sino que eran parte suya.

Profetizaron cosas futuras

Otra de las cosas que tienen en común estos tres hombres, es que al final de sus vidas, profetizaron eventos futuros para el pueblo de Israel. Isaac por un lado profetiza una bendición para Israel (Génesis 27: 27-29); Jacob, al darle la bendición a los hijos de José profetiza como Efraín, siendo menor que Manasés, iba a ser mucho más grande nación. Esto lo vemos cuando leemos que históricamente, el reino del norte de Israel, que estaba formado por 10 de las tribus, iba a ser gobernado enteramente por Efraín, y cuando se separaron las 10 tribus del norte de las 2 tribus del sur, a las tribus del norte se les llamaba colectivamente Efraín. Ahí vemos que la bendición de Jacob se cumplió (Génesis 48: 19). José, por otro lado profetizó la salida de Israel, como pueblo, de Egipto, hacia la tierra prometida en Canaan.

Pero, que tiene que ver esto con fe? Vayamos de nuevo a Hebreos 11: 6:

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan

Es decir, podemos ver que tanto a Isaac, Jacob como José les fue dado por Dios el regalo de la fe (Efesios 2: 8) porque creyeron que existía un Dios soberano, Todopoderoso, que reina sobre toda la creación, y que los escogió a cada uno de ellos para desarrollar el plan que tuvo desde antes de la fundación del mundo (Voluntad de Dios), y que ese mismo Dios les premiaría con darles la promesa de la salvación a cada uno de ellos. A pesar de que ninguno de ellos vio la tierra prometida de Canaan, tenía la certeza, por la fe que les fue otorgada, de que verían la gloria de Dios algún día. Eso es exactamente lo que dice Hebreos 11: 1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se vé” y luego en Hebreos 10: 35: “…sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos“. Espero que, cada uno de nosotros ore porque Dios nos de las fuerzas para continuar en este camino, que recorremos por la fe que Dios nos ha dado como regalo, para que se cumpla la voluntad de Dios en nosotros y en los que Dios ponga en nuestro camino. Amén.

3 Comments leave one →
  1. florencia permalink
    September 14, 2007 12:33 am

    me encanto… muy buena la info. me sirvio mucho para el colee
    graciias

  2. sujetosalaroca permalink
    September 14, 2007 8:53 am

    Muchas gracias Florencia por tu comentario. Que Dios te bendiga!

  3. Néstor permalink
    August 5, 2018 5:31 am

    varón, Dios retribuya en más conocimiento y sabiduría por estos valiosísimos estudios. Recurro a sus notas y uso algunos de estos para enriquecer las propias enseñanzas que comparto con la iglesia. Saludos.

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