El Significado de Su Resurrección
Este es un tema bastante importante, el cual creo, debemos abordar. Que ganamos nosotros con la resurreción de Cristo? La pieza fundamental de nuestra redención se encuentra en ese hecho. Vamos a analizar algunos pasajes de la Biblia, y veremos los múltiples maravillas que fueron derramadas sobre nosotros.
“Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.” 1Corintios 15: 12-18
La palabra de Dios muy claramente nos enseña que sin la resurrección de Cristo, no podríamos ser perdonados de nuestros pecados. Sin la resurrección del Señor Jesús estaríamos condenados por la eternidad.La resurrección de Jesús fue la declaración de Dios, que Cristo es Su Hijo. Jesús, siendo Dios, se humilló y bajó a la tierra para que pudieramos ser perdonados por Dios. Fue Cristo quién se sacrificó por nosotros. Cuando leemos el Antiguo Testamento, vemos que para que los pecados del hombre fueran perdonados, le ofrecían a Dios corderos, los cuales eran sacrificados, para que a través de esa sangre, fueran perdonados los pecados.
Dios no permitía que los huesos de esos animales fueran quebrados, ya que la ofrenda era sagrada, pues el fin sería la santificación del hombre (Exodo 12:46). El mundo estaba contaminado, y no habían ofrendas que pudiera dar a Dios el hombre, para que pudiera perdonar sus pecados. Cristo se ofreció por nosotros; fue el cordero de expiación, para el perdón de los pecados de cada uno de nosotros (Gálatas 3:28).
Cuando leemos el pasaje de la muerte, crucifixión y resurrección de Cristo en Marcos 15 y 16, vemos que, se cumplió lo que fue profetizado. En entradas previas habíamos tocado el tema de como fue profetizado Cristo, pero vamos a ver que, como dice en Salmos 34: 20, Jesús fue el verdadero sacrificio a Dios, y como todo sacrificio, ninguno de sus huesos fue quebrado (Juan 19:36):
“El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.” Salmos 34: 20
Jesús clama a Dios antes de morir (Marcos 15:34) y cuando exhala su último aliento, el templo se parte en dos y el mundo se cubrió de tinieblas. Fue ahí cuando Dios puso sobre Cristo todos los pecados del hombre. En ese momento, Cristo iba a morir para que tuvieramos vida eterna.Jesús fue declarado entonces el más Santo, y Dios le dio nombre por sobre todo nombre y por ello, Dios le resucitó, pues se humilló y murió por la gran misericordia que tuvo por nosotros:
“que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos” Romanos 1:4″ y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” Filipenses 2: 8-9
Ahora, si sabemos que Cristo murió y resucitó, para que nosotros tuvieramos vida, entonces debemos preguntarnos como nos dio vida. Si leemos Juan 3: 1-21, donde Nicodemo, este fariseo y grande entre los judíos, le preguntó a Jesús como se podía nacer de nuevo:
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Juan 3: 3-5
Nicodemo, siendo un gran conocedor de la palabra de Dios, no podía entender como un hombre podía nacer de nuevo. Jesús le dice que el renacer debe ser espiritual. Además le deja en claro que solamente UNO podrá subir al cielo y a través de esa resurrección podremos tener vida eterna (Juan 3: 13-16). Cristo nos deja muy claro que sólo aquellos que creen en Él como el único camino para nuestra salvación podrán vivir eternamente, pero aquellos que no creen que Jesús es el único, ya están condenados (Juan 3: 18 y 14:6).Cuando aceptamos que Cristo es Dios, y que se entregó a muerte por nuestros pecados, como el sacrificio más grande, y que por ello, Él es el único medio por el cual tendremos perdón de nuestros pecados, y le entregamos nuestras vidas, entonces nacemos de nuevo espiritualmente. Esto es lo que Jesús le enseña a Nicodemo. Algunos han objetado que nuestra salvación no puede ser tan sencilla, que debemos hacer muchas obras buenas, para poder ser salvos.
La Biblia, por el contrario enseña otra cosa. Jesús enseña que primero debemos creer en Él, pedirle perdón por nuestros pecados, luego entregarle nuestras vidas, y entonces después permitir que sea Cristo quién guíe nuestras vidas. Obviamente si hacemos esto, pues haremos buenas obras, pues Jesús nos enseña a amar a nuestro prójimo, a amar a nuestros enemigos, etc. Pero por sí solas, las obras, no nos darán la salvación. Recuerden que hemos hablado, que no hay ni uno sólo de nosotros que pueda ser justificado ante Dios, pues TODOS somos pecadores. Podemos pasar toda nuestra vida haciendo buenas obras, que aún así, rompemos con algún mandamiento de Dios (los 613 mandamientos que se encuentran el el Antiguo Testamento). Es por ello que necesitamos de Cristo.
Y qué recibimos con la resurrección de Cristo? Recordemos que Jesús murió perfecto, o sea, sin pecado. A través de Él obtenemos lo siguiente:
1. Regeneración de nuestra vida (Nacemos de nuevo en Espíritu): Es aquí cuando todos y cada uno de nuestros pecados es perdonado y Dios se olvida completamente de ellos y escribe nuestro nombre en el libro de la vida.
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” 1 Pedro 1: 3-4″Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo(A) (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2: 4-9
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5: 17
2. Justificación: A través de Cristo somos justificados. Cómo es esto? Ya que todos somos pecadores y por sí solos no podemos hacer nada para ser salvos, Cristo murió por nosotros y resucitó a los cielos, se sentó a la diestra del Padre para interceder por todos aquellos que creyeran en Él. Todos nuestros pecados son justificados.
” sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” Romanos 4: 24-25″Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5: 21
3. Santificación: Una vez que hemos aceptado a cristo como nuestro salvador; como el único camino para tener vida eterna, entonces somos hechos santos, pues somos bautizados por el Espíritu Santo. Por supuesto que debemos trabajar para mejorar en los caminos de Dios y a eso llamamos santificación. Es a través de esa santificación que Cristo nos ayuda a seguir sus enseñanzas, pues Él sabe que somo débiles y nuestra debilidad son los deseos de nuestra carne. Debemos poner nuestros ojos en las cosas de Dios y no en las de la tierra.
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Romanos 6: 3-4″Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Romanos 7: 15-25
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” Colosenses 3: 1-4
4. Glorificación: Cuando entregamos nuestras vidas a Cristo, somos levantados para gloria del Señor, ya sea cuando morimos o durante el rapto de la Iglesia de Cristo. Porqué? Debido a que nuestros cuerpos van a ser transformados, será removido todo aquellos que es corruptible, y seremos entonces bendecidos eternamente por Cristo en el cielo.
“Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.” 1 Corintios 6: 14″sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.” 2 Corintios 4: 14
“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
1 Corintios 15: 50-58
Entonces todo depende de nosotros: Queremos tener vida eterna? O queremos ser condenados? El camino de la salvación es muy sencillo. Sólo debemos aceptar a Cristo como nuestro único salvador, pedir perdón por nuestros pecados, y seremos entonces hechos nuevos espiritualmente. Jesús se encargará de bautizarnos con su Esíritu Santo para que nos guíe por el resto de nuestra vida, para que podamos hacer lo que Cristo planeó para nosotros. Que no sea demasiado tarde para tomar la decisión!!! Amén.

