Romanos 9: 23-29
Versículos 23-24
Una cosa queda clara en el versículo 23: El último propósito de Dios es “hacer notorias las riquezas de su gloria para los vasos que Él preparó de antemano para gloria.” Aquellos que profesemos que estamos unidos a Cristo y que le amamos, podemos decir que somos vasos de honra preparados para gloria desde antes de la fundación del mundo.
Pero debemos tener claro algo: Nosotros NO merecemos ser cristianos. No merecemos ser elegidos. No merecemos ser llamados. No merecemos ser transformados. Por otro lado merecemos sentir la ira de Dios, pues somos pecadores. Todo se basa en la misericordia de Dios, la cual totalmente no la merecemos. La doctrina de la elección no debe llevarnos al orgullo, desprecio de otras personas, indiferencia, etc. La misericordia conlleva a misericordia. Dios mostró misericordia con nosotros, por lo tanto nosotros debemos mostrar misericordia con otros, enseñándoles el evangelio de Cristo, las buenas noticias:
“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizás Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de Él.” 2 Timoteo 2:24-26
Es por ello que debemos seguir predicando a todo el mundo, ya que sólo Dios sabe quienes son sus ovejas. Nosotros debemos llevar el evangelio a todas las naciones, para que Dios haga el trabajo de despertar a los muertos, y darles el arrepentimiento y la fe para creer en Él. Es Dios quien hace el trabajo, nosotros somos hechos para mostrar misericordia, al igual que la misericordia fue mostrada con nosotros.
Por otro lado, los vasos de honra van a experimentar las riquezas de la glloria de Dios. Por supuesto que ahora podemos experimentar una pequeña muestra de esa gloria, en el amor de nuestras familias, nuestros hijos, paisajes espectaculares, etc. Pero la riqueza de la gloria de Dios que experimentaremos en la eternidad es ilimitada. Para eso fuimos creados. Pablo dice:
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” 1 Corintios 2:9
Nosotros experimentaremos esa gloria por toda la eternidad. Día tras día, cosas nuevas preparadas d antemano por Dios para los que están en Cristo. Para aquellos que confiesan con su boca lo que está en su corazón, y que fue dado por Dios, es decir, la fe para creer que Cristo es el único que nos puede llevar al Padre. Ese es el verdadero cristianismo, y esa es la única manera de llegar a Dios.
Versículos 24-29
Recordemos lo que Pablo dijo en los primeros 6 versos del capítulo 9. El verdadero pueblo de Israel nace, no de la descendencia física de Abraham, sino del “llamado” de Dios. Veamos la conexión entre le verso 24 y el verso 6, e inclusive lo lleva un paso más allá diciendo que los llamados, los vasos preparados para honra, no son solo judíos, sino también gentiles. El resto del pasaje, es soporte del Antiguo Testamento, de lo que acaba de decir.
Pablo cita a Oseas en los versos 25 y 26, para demostrar que los gentiles no eran pueblo de Dios. Los gentiles no tenían derecho a las promesas de Dios, pero ahora Dios ha enviado un llamado tan eficaz que muchos de ellos son salvos, y son parte del pacto.
Luego en los versos 27 al 29, cita al profeta Isaías. El punto de este pasaje es que Dios crea Su pueblo mediante Su “llamado”, no de los judíos, pero de los gentiles también. Para ambos es una sorpresa, ya que los judíos creían que solo ellos eran los herederos de las promesas de Dios, y os gentiles pensaban que ellos no eran incluídos. Pero Dios está recogiendo a un pueblo redimido para callar las bocas de aquellos que presumen y está dando esperanza a los que desfallecían. Qué cosa importante vemos en este pasaje? LA soberanía de Dios en la salvación de algunas personas. Lo vemos en la palabra “llamado” del verso 24. Dios envió a Su Hijo a que muriera en nuestro lugar (Romanos 8:3), lo resucita de los muertos (Romanos 8:34), luego envía Su Espíritu (Romanos 5:5 y 8:15) y nos llama para Él:
“mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios” 1 Corintios 1: 24
Recordemos lo que Pablo dice en el capítulo 8:
“Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” Romanos 8:30
Es decir, los creyentes en Cristo son justificados por fe; y tuvimos fe porque fuimos llamados; y fuimos llamados porque fuimos predestinados. Es Dios el que gobierna en todo lo que respecta a la salvación, no nosotros. Debemos estar agradecidos que Dios es Todopoderosos para derribar la muralla de rebelión que habíamos creado en nuestros corazones en su contra. Dios es agrasivo en la manera en que hace que Su pueblo tenga una diversidad étnica.
Todas las religiones, y personas que rechacen a Cristo como Salvador y Señor, están rechazando a Dios. No hay fe que salve, obediencia, amor, o devoción hacia Dios que no venga de recibir a Cristo como el Hijo de Dios y nuestr Salvador:
“El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí,desecha al que me envió.” Lucas 10: 16
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” 1 Juan 5: 12
Aquellos que rechacen a Cristo se encuentran como lo que dice Oseas, es decir, para Dios no son Su pueblo. No quiere decir que quizás Dios no los va a cambiar en algún otro momento. Como lo va a hacer con Israel en el futuro, según leemos en Romanos 11:25. Solo debemos seguir orando y llevando el evangelio a otras personas, para que quizas Dios haga el milagro en sus vidas, y puedan ver a Cristo como su Señor, y puedan entonces tener vida eterna. Dios es el que hace el milagro, nosotros solo estamos llamados a predicar las buenas noticias.
Algunos podrán decir que Isaías le estaba hablando a Israel. Pues así es. Las palabras de Isaías fueron dirigidas al pueblo de Israel exclusivamente. Entonces como nos incluye la promesa dada en Romanos 9:24 a nosotros los gentiles. Ya dijimos que el verdadero Israel, está compuesto, no por la descendencia física de Abraham, sino por la descendencia espiritual. Es decir, por todas aquellas personas que fueron predestinadas, luego llamadas, luego justificadas, luego santificadas, y en un futuro glorificadas. Las promesas de Dios fueron dadas desde un inicio a judíos y gentiles.
Algo que me impactó mucho fue el verso 29:
“Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado decendencia, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.” Romanos 9:29
Esa profecía fue dada a Israel. Dios les estaba diciendo que de no ser por el poder y la gracia de Dios, Israel se hubiera convertido en un pueblo como Sodoma y Gomorra, con respecto a su maldad. Si Dios no interviene en nuestras vidas, nosotros nos hubiéramos convertido en seres tan perversos como los sodomitas. Por ello debemos estar eternamente agradecidos y alabar Su misericordia

