Romanos 9: 1-5
“Quién es el que regula todos los asuntos de la tierra actualmente, Dios, o Satanás? Qué dicen las Escrituras? Si creemos sus directas y positivas declaraciones, no hay espacio para la incertidumbre. Ellas afirman, una y otra vez, que Dios está en el trono del universo, que el cetro está en sus manos; que Él se encuentra dirigiendo todas las cosas tras el propósito de Su voluntad. Ellas afirman, no sólo que Dios creó todas las cosas, pero que Dios comanda y reina sobre toda la obra de sus manos. Ellas afirman que Dios es el Todopoderoso, que Su voluntad es irreversible, que Él es el absoluto Soberano en todos los reinos de Sus vastos dominios. Y de seguro que así es. Sólo dos alternativas son posibles: Dios debe reinar, o ser reinado; llevar a cabo, o ser dominado por sus criaturas. Aceptar el hecho de que Él es el Altísimo, el único Rey de Reyes, vestido de perfecta sabiduría e ilimitado poder, y la conclusión es irresistible que Él debe ser Dios tanto en persona como en nombre.” A.W Pink. La Soberanía de Dios. IV edición. 1949.
Este es uno de los capítulos más importantes para mí. Ha servido para darle una nueva forma a mi visión del mundo y todo lo que sucede en él. Autores como A.W Pink, John Piper, Martín Lutero, Juan Calvino, Sam Storms, R.C Sproul, Jonathan Edwards, John Owen, etc, han impuesto en mi vida una base bíblica sólida de lo que está claramente expuesto en las Escrituras: Dios es Soberano.
Porqué se encuentra el capítulo 9 de Romanos en la Biblia? Porqué Dios inspiró a Pablo, quien guiado por el Espíritu Santo, escribió las exactas palabras de Dios para nosotros? La verdad que el mundo de hoy en día tiene una mentalidad muy diferente con respecto a Dios, de lo que dice la Biblia. El mundo de hoy cree que Dios está totalmente apartado de Su creación. El mundo actual cree que Dios es un mero espectador en los asnuntos mundiales, como dijimos cuando hablabamos de la doctrina de los deistas. El mundo le ha arrebatado a Dios el trono que es suyo exclusivamente. Y lo ha hecho tergiversando las palabras de la Biblia:
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonaron maestros conforme a sus propias conscupicencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a fábulas.” 2 Timoteo 4: 3-4
El hombre actual desea pensar que él es el centro del universo. El hombre actual desea pensar que su voluntad es la que domina el mundo. El hombre actual desea pensar que él es soberano. Y por ello, miles y miles de líderes religiosos se han apartado de la verdad bíblica y han decidido alimentar el ego de los hombres, con falsas doctrinas, alimentando los apetitos carnales de hombres sin temor a Dios.
Por eso es que Dios puso este capítulo en la Biblia. Para sacudirnos, y despertarnos de esa somnolencia que ha sido creada por el pecado en nuestro corazón y por fábulas creadas por demonios. Las emociones son poderosas, cuando este mundo centrado en el hombre es desbaratado por Dios. John Piper en un mensaje a su congregación, hablando de lo que le ocurrió al inicio de su preparación en el Seminario Fuller, dijo:
“Romanos 9 es como un tigre que anda devorando a hombres que creen en el libre albedrío como yo. Ese fue el fin de mi amorío con el pensamiento de la autonomía humana y la auto-determinación de mi voluntad. Mi visión del mundo simplemente no se podía sostener contra las Escrituras, especialmente Romanos 9”
Y el gran puritano Jonathan Edwards esribió:
“Desde mi infancia, mi mente estaba llena de objeciones contra la doctrina de la Soberanía de Dios en la elección de aquellos que obtendrían la vida eterna y en rechazar aquellos que a Él le placiera; permitiéndo su condenación en el infierno eterno. Me parecía una horrible doctrina. Pero recuerdo un día perfectamente, que estaba convencido, y profundamente satisfecho, de la Soberanía de Dios, y Su justicia en tratar con los hombres según su puro placer. Pero nunca pude deducir, de cómo, o por que medios estaba yo convencido de ello, sin imaginar en ese momento, que existía una influencia extraordinaria del Espíritu de Dios en ello, para que lograra ver en ese instante, más allá y que mi razonamiento aprendiera de la justicia en ese acto divino. La absoluta soberanía y justicia de Dios, con respecto a la salvación y condenación, es en lo que se basa mi mente. Absoluta soberanía es lo que amo decir de Dios.”
Qué es lo que ha hecho el Protestantismo actual para atraer fieles? Han ajstado la doctrina bíblica, y muchos de ellos, la han minimizado, para atraer al mundo, pero en ese mismo acto de atraer gente, han dejado ir la verdad que puede liberar al mundo del pecado. El Protestantismo actual ha creado una forma religiosa de “Alegría para todos”. En esta epoca la iglesia se ha visto invadida de falsas doctrinas, disfrazadas de postmodernismo, enseñando: “Amemos a Cristo, y odiemos las doctrinas” ó “Sigamos a Cristo, pero desechemos la verdad”. El post modernismo ha venido a engañar diciendole al mundo que la Biblia es muy difícil de comprender, y que tiene muchas interpretaciones. Por ello profesan el seguir a Cristo, pero hacer caso omiso de la doctrina bíblica. Lo vemos en nuestras iglesias donde la doctrina es casi inexistente, por el contrario, se trata en la actualidad de programas de auto-ayuda, inmersos en la iglesia.
El capítulo 9 de Romanos es la cura para esa enfermedad que se basa en engrandecer el ego humano a costas de disminuír el poder de Dios. Este capítulo no se basa en “Alegría para todos”, pero en la clara y poderosa Soberanía de Dios. Eso es lo que quiero que veamos y examinemos en nuestras vidas, antes de iniciar el análisis del capítulo.
Versículos 1-5
“Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.” Romanos 9:1-5
En los primeros 3 versos podemos notar la angustia de Pablo. Cuál es la causa de esta angustia? Que el pueblo de Israel está separado de Cristo. Está perdido y de camino al infierno por el juicio de Dios. La palabra “anatema” viene del griego anaqem, que significa maldito. Pablo la usa de nuevo en 1 Corintios 16:22 donde dice:
“El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.”
Pero porqué están los israelitas separados de Cristo? Pablo nos da dos respuestas. Una es que ellos han tropezado sobre Cristo como la meta de la ley, y le han rechazado como el único que puede llevar su condenación y su justicia. Segundo, porque Dios no ha escogido a todo Israel como grupo étnico como el pueblo espiritual de Israel.
Israel como un todo no entendió el significado de la ley que Dios les dio. La ley servía para apuntar hacia Cristo, para llevarnos hacia Cristo. Y el camino hacia Cristo es por fe en Su justicia, no por nuestras obras. Israel, entonces, intentó alcanzar la justicia intentando cumplir la ley por sus propias obras.
Y ahora, porqué están malditos? Porque rechazaron a Cristo, el único que los podía salvar de la sentencia que dio la ley cuando Dios se las entregó:
“por cuanto todos pecaron, y están destituíos de la gloria de Dios” Romanos 3:23
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” Gálatas 3:13
Cristo cargó nuestra maldición, para que nosotros pudiéramos ser justos. Vemos entonces en el uso de estas palabras, la angustia de Pablo, donde desearía saltar al abismo para poder unirse a sus hermanos israelitas. Pero eso es imposible. Por eso dice: “deseara yo mismo” (verso 3). La razón del porqué no puede condenarse para estar con sus hermanos está en Romanos 8:38-39:
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.”
Dios no puede condenar a Pablo pues Él mismo le dio la justicia de Cristo. Pablo solo puede sufrir. Pero porqué Pablo escribe estas cosas? Recuerden que Pablo viene diciendo que debido a los judíos, el nombre de Dios fue blasfemado por los gentiles (Romanos 2:24), y después dijo que los judíos eran iguales que los gentiles (Romanos 3:9) y acaba de decir en el verso 3 que los judíos están separados de Cristo.
En los versos 4 y 5 Pablo escribe varios privilegios que pertenecen a Israel. Y creo que el propósito de citar estos privilegios es para mostrar lo trágico de su condición como un pueblo separado de Cristo. Lo trágico no es que estén perdidos, sino que son israelitas, con todo lo que eso implica. Es decir, si Israel es el pueblo escogido de Dios, con privilegios ilimitados y aún así están perdidos. Cómo puede ocurrir si Dios es fiel a Sus promesas?
Esta es la pregunta que le toma a Pablo 3 capítulos en responder (Romanos 9-11). Pero entonces en los versos 4-5 Pablo quiere hacernos saber que Israel es el pueblo escogido de Dios y que han sido grandemente honrados, inclusive con la promesa de salvación. Esto es lo que crea la controversia.
Estos privilegios pertenecen precisamente al remanente elegido de Israel y eso lo veremos en los siguientes versos (verso 6; Romanos 11:25-26 y 2 Corintios 3:14). Los gentiles que están unidos a Cristo tienen parte en esos privilegios (Romanos 11:17). Cuáles son estos privilegios?:
1. Ser israelitas: Significa ser heredero de todas las promesas de Dios, pues significa ser parte del pueblo de Dios. Y nosotros, los gentiles, somos israelitas, como descendientes por fe de Abraham:
“Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham.” Gálatas 3:7
2. Dueños de la adopción: La frase exacta es “de los cuales son la adopción” . Es decir, el verdadero Israel son los hijos de Dios. Hemos sido adoptados por Dios a través de Cristo.
3. Dueños de la gloria
4. Dueños del pacto y las promesas: Todos los pactos y promesas hechas por Dios a Israel nos pertenecen a los gentiles también.
5. Dueños de la promulgación de la ley: La meta de la ley no es la condenación, sino la salvación. La ley se ha convertido para nosotros, justo en lo que fue diseñada para hacer, hacernos siervos de Cristo.
6. Dueños del culto: Se refiere a las obras del ministerio de los sacerdotes cuando ofrecían sacrificios de expiación por el pueblo. El sacrificio más supremo es el de la Pascua (Exodo 12:25-27), y Cristo se convirtió en nuestro cordero de la Pascua, que se llevó todos nuestros pecados (1 Corintios 5:7).
7. Los patriarcas: Dios libremente escogió a Abraham, Isaac y Jacob, y les prometió que sus descendientes heredarían el reino de Dios.
8. Cristo: El mayor privilegio es que del Israel viniera el Mesías y el Salvador del mundo.
En esto es lo que Pablo quiere hacer notar la tragedia del pueblo de Israel.

