Skip to content

Romanos 5: 1-11

August 31, 2007
tags:

“Entonces, pues, qué son estas cosas? El primer descubrimiento que el hombre alcanza, por medio de la guianza del Espíritu Santo, antes de ser justificado es, el reconocer que es importante ser justificado ante los ojos de Dios. Muchas personas no saben esto. Usted puede ir a una tienda por la noche, y encontrar a un hombre y le puede preguntar: “Entonces, usted tiene un lugar donde adorar a Dios?” “No”, puede decir el hombre, “pero yo soy tan buena persona como aquellos que si lo tienen.” “Cómo es eso?” “Bueno, yo nunca he fallado en mi negocio; nunca he engañado a otras personas; nunca he mentido; no soy un ladrón; no soy un borracho; soy honesto, y eso es más de lo que usted puede decir de algunas personas religiosas.” Ahora, ese hombre ha acertado en una parte del carácter del hombre. Hay dos partes, pero él solo puede ver una de ellas, es decir, que un hombre debe ser justo con los demás hombres. Él ve solamente eso, pero no logra entender que el hombre debe ser justo ante Dios también. Y aún, si ese hombre se pone a pensar un momento, vería que sus responsabilidades meas importantes como criatura deben ser, no hacia el resto de las criaturas, pero hacia su Creador, y que, no importa que tan justo sea un hombre pueda ser con otro hombre, si del todo es injusto con Dios, no escapará sin un severo castigo. Pero, oh! La mayoría de los hombres piensan que mientras mantengan las leyes de la tierra, como ayudar a su compañero, eso no tiene importancia, a pesar de que el día de Dios es temible, sobre los que tratan la voluntad de Dios como la voluntad de un hombre, y Su ley sea pisoteada bajo sus pies. Ahora, pienso que aquí, que se ponga a pensar un poco, vería que, a p0esar que un hombre vaya ante las autoridades de este país, y diga ante cualquier corte ó juez, “Yo no he injuriado a mi hermano; sou justo ante los hombres,” eso no hace el carácter de ese hombre perfecto. Hasta que pueda decir, “Y también soy justo en la presencia de Dios mi Creador, y de quien soy su siervo,” él solo ha mantenido una mitad, y la menos importante, de la Ley de Dios para él.” C.H Spurgeon. Justification by Faith. 28 de Abril, 1867.

Resumen capítulos 1-4:

Como hemos podido ver, Pablo se ha encargado, durante su exposición, de hacernos llegar palpar la depravación de la raza humana, la cual se basa en la sentencia dada por Dios a toda la humanidad, en base a su relación con el Creador. Esta sentencia está dictada en el capítulo 3, cuando Dios dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios”(Romanos 3:23).

Ningún hombre tiene excusa de haber desechado a Dios, y seguir los deseos de sus corazones, según nos explica Pablo en el capítulo 1. Una vez que el apóstol ha dejado claramente establecido este punto, nos dice que sólo hay una manera de ser encontrados justos ante los ojos de Dios, esto es, mediante la fe. Ese regalo que viene únicamente de la gracia de Dios, sin que nosotros lo merezcamos, que hace que podamos creer en Cristo, cuya justicia es imputada sobre aquellos que merecían el castigo eterno.

En el capítulo 4, Pablo expone como la justificación es por fe y no por obras, en donde trata el tema con la vida de Abraham, quien fue justificado, porque halló gracia ante los ojos de Dios, y le fue otorgada la fe para creer en Dios (Génesis 15: 6). Y eso, dice Pablo, ocurrió antes de que Abraham pudier hacer algo para obedecer a Dios (Génesis 17). En el capítulo 5, viene la enseñanza de lo que obtenemos por medio de la justificación.

Versículos 1-11:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza, y la esperanza no averg:uenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

Antes de entrar en el análisis de este capítulo, preguntémonos: Cómo podemos saber si alguién nos ama? Si alguien algo por nosotros por amor, hay cuatro maneras de medir la profundidad de ese amor:

1. El costo del acto: Entre mayor haya sido el sacrificio, más profundo es el amor de esa persona hacia nosotros.
2. El objeto de ese amor: Entre menos merecido sea el objeto, de nuestro sacrificio, más será la profundidad de ese amor. Veámos que dijo Cristo:

Porque si os amáis a los que os aman, qué recompensa tendréis? No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, qué hacéis de más? No hacen así también los gentiles?” Mateo 5: 46-47

3. La grandeza del beneficio adquirido: Podemos ver la profundidad del amor en el beneficio que trae ese acto de amor. Amor no es solamente hacer un sacrificio, es hacer una contribución a la vida de otra persona. Y entre mayor sea el regalo, mayor es el amor.

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” 1 Juan 3: 1

4. La libertad del acto: Vemos la profundidad del amor, en que tan libre fue el sacrificio.

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Por eso me amoa el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.” Juan 10: 15, 17-18

Cristo nos amó de esa manera. El amor del Hijo de Dios es lo más profundo que podamos recibir. Lo vemos en el valor de Cristo, que siendo Dios, se hizo hombre; lo vemos en lo inmerecido de ese amor hacia nosotros, ya que nosotros hemos desechado a Dios; lo vemos en que ese amor nos dio el regalo más grande que odemos soñar, y eso es la entrada al cielo para morar en la presencia de Dios, y además lo vemos en que Cristo no tenía porque hacer ese sacrificio por nosotros, pero era la única manera de que pudierams ser salvos. Ese es el amor de Dios para con nosotros.

Pero ahora, cúal es la llave para comprender el amor de Cristo hacie nosotros? La respuesta es el Espíritu Santo, el cual fue entregado a los hijos de Dios y cuyo poder regenera nuestro corazón, para poder escapar del poder del pecado, y poder arrepentirnos y creer en Cristo como nuestro Salvador, y que luego se encarga de nuestra santificación.

O ignoráis que viestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Corintios 6: 19

Dónde vemos este capítulo? En el versículo 5. Una de las principales razones por los que Dios nos ha dado su Espíritu Santo es para poder poner dentro de nosotros Su amor. Es decir, sin el poder sobrenatural del Espíritu de Dios, nosotros no podemos experimentar y comprender el amor de Dios en Cristo, hacia nosotros. Cualquier persona, sin el poder del Espíritu Santo, es un hombre natural y no espiritual, y por lo tanto, no puede reconocer el valor del amor de Dios en Cristo. Pero cuando Dios mismo abre nuestros ojos, a través del Espíritu Santo, Él entra en nuestros corazones por fe, nos despierta a esta realidad y Dios comienza a derramar Su amor en nosotros.

Y podemos preguntar lo siguiente: Qué tiene que ver lo que estoy haciendo ahora, con el amor que fue derramado en nosotros por el Espíritu Santo? La respuesta viene el los verso 6 al 8. Primero Pablo en el verso 6 nos brinda un hecho histórico: Cristo murió. Podemos ver también que ese fue el propósito de Dios: Que Cristo muriera por los impíos. Esto es teología: Cristo murió para salvar a los impíos.

El primer punto importante es que la teología y los hechos históricos son la base de nuestra experiencia como cristianos. En el verso 5 se nos dice que el amor de Dios fue derramado en nuesros corazones por el Espíritu Santo, pero en el verso 6 nos dice lo que ese amor es, y lo basa en un hecho histórico.

Lo importante es que comprendamos que la naturaleza y el contenido del amor de Dios hacia nosotros, la podemos palpar en lo que Cristo hizo en la historia, y luego en que nuestra experiencia actual de ese amor la sentimos como el cambio diario que hace en nosotros el Espíritu Santo.

Qué es el fin del Espíritu Santo? Primero, derramar en nosotros el amor de Dios, segundo, abrir nuestros ojos para ver lo glorioso y personal de ese amor. Tercero, hacer que ese amor sea atesorado y querido por nosotros, y finalmente que nuestra vida se llene del amor de Dios y seamos bautizados en él.

Veamos en estos versos el amor de Dios por nosotros:

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno, Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5: 6-8

Ahora, el tema central del amor de Dios hacia nosotros es que Cristo murió por nosotros; sacrificó su perfecta, justa, santa, divina vida. Pero el punto de Pablo en estos versos no es ese, sino enfocarse en la condición moral de las personas por los que Cristo murió. Vean el punto importante que hace Pablo en el verso 7. Aquí viene la pregunta de Apblo: Podría una persona dar su vida por otra persona justa, o por una persona buena? Ese es el contrate que Pablo quiere que veamos. Que la profundidad del amor de Dios es tanta, que Él escogió por el puro afecto de su voluntad, amarnos, hasta el punto de entregar a Cristo, siendo nosotros no merecedores de ese amor. De hecho, como dice el capítulo 1, siendo nosotros merecedores de Su ira, mereciendo el castigo eterno, por nuestras transgresiones en Su contra. Dios, no esperó un cambio moral en nosotros. El sacrificio fue hecho mientras todos eramos pecadores. Y eso lo hace ver Pablo en el verso 6 con las palabras: “débiles” e “impíos”. El amor de Dios es dado a aquellos que no lo merecen para que nadie se gloríe en la presencia de Dios.

Qué significa ser impío? Significa ser un irreverente, no tener temor de Dios, no tener respeto por Dios. Y la ira de Dios estaba puesta sobre nosotros (Romanos 1:18). De hecho, el amor de Dios tuvo que de alguna manera sobreponrse a la ira de Dios para salvarnos. Todos nosotros somos culpables, impíos, débiles, y merecedores de la ira de Dios. Pero a pesar de ello, nos amó de tal manera, que entregó a Su Hijo para que muriera y para que nosotros viviéramos.

Pero si continuamos leyendo, hay una última descripción de nosotros en el verso 10:

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” Romanos 5: 10

Qué más necesitamos ver, para entender el inmenso amor de Dios? Qué más debemos leer para entender lo merecida que era la ira de Dios hacia nosotros? Por ello Cristo nos enseña a amar a nuestros enemigos, ya que Él entregó su vida para salvar a Sus enemigos:

Oístes que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” Mateo 5: 43-44

Si Cristo hizo eso por nosotros, entonces nosotros deberíamos imitarle, sólo por el hecho de que Él hizo lo mismo para salvarnos y darnos vida eterna.

No comments yet

Leave a comment