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Romanos 4:1-5

August 24, 2007
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“Esta epístola nos brinda la más clara y profunda exposición de las doctrinas del pecado y gracia y la mejor solución para el dominio universal del pecado y la muerte en la redención del segundo Adán.” Philip Schaff, History of the Christian Church (1910), Vol. I, p. 766.

Resumen de capítulos 1-3:

En los primeros tres capítulos de la carta a los Romanos, Pablo ha venido mostrando la visión bíblica de Dios y el hombre. En el primer capítulo nos mostró que Dios es soberano, el Creador de todo el universo, y que todo su poder y deidad se lo mostró al hombre a través de la creación, por lo que el hombre no tiene excusa para no creer en Él.

Luego nos enseña que debido a que el hombre decidió desechar a Dios como lo más importante en su vida, y decidió seguir los deseos de su corazón, Dios, como soberano, hará un juicio, y cuyo veredicto dependerá de si el hombre creyó en el evangelio o no. Y nos aclara que este juicio es totalmente justo.

En el capítulo 2, le habla a los judíos que se jactan de tener la ley de Moisés, pero que su hipocrecía les hace creer que ellos serán salvos de ese juicio, a lo que Pablo responde: No. Los judíos están pereciendo igual que los gentiles, y por lo tant necesitan del evangelio de la misma manera.

Todo esto, para llevarnos al capítulo 3 en donde claramente expone que toda la raza humana está destituída de la gloria de Dios, por los pecados que abundan en nuestros corazones. Ninguno de nosotros busca a Dios, ninguno de nosotros es moralmente bueno; ninguno de nosotros sigue la ley de Dios a la perfección. Aquí es donde muchos de nosotros podríamos pensar que estamos perdidos, pero Pablo solo resalta esta desesperanza para llevarnos al verdadero poder de salvación: la gracia de Dios. En este capítulo nos dice que la gracia de Dios hizo que Dios enviara a su Hijo a la tierra, le imputara los pecados del hombre y además descargó su ira sobre Jesús, para que Él sufriera el castigo que nosotros merecíamos. Este es el evangelio, que Jesús es el único que nos puede llevar a Dios por lo que hizo en la cruz.

Pero no solo eso, sino que por ese acto de Cristo, Dios, por su gracia, nos da el regalo de la fe, para que creamos en Él, y luego imputa la justicia de Cristo sobre nosotros, sin que nosotros hicieramos nada para merecerlo. Esto es lo que hace que el hombre alabe la gloria de Dios. Y así llegamos al capítulo 4, con el desarrollo de cómo se justifica el hombre con Dios…Pablo nos dice: Por la fe el hombre es justificado.

Versículos 1-5:

“¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” Romanos 4: 1-5

La reformación protestante hace más de 450 años no fue innecesaria. La iglesia de entonces traía serios problemas doctrinales, los cuales podemos ver aún en las doctrinas del Vaticano, con respecto a la autoridad del papa, el lugar que ocupa la Biblia, la veneración a María, la presencia física de Cristo en la Eucaristía, creer que el bautismo regenera, la enseñanza del purgatorio, etc. Pero uno de los mayores problemas que demuestran, tanto el Vaticano como muchas otras religiones, es que la doctrina de la justificación por medio de la fe ha sido obscurecida, lo que hace que mucha gente no la logre ver, y mucho menos entender, con el fin de disfrutar lo que nos enseña.

Los primeros 8 capítulos de la epístola a los Romanos intentan enseñarnos acerca de este tema: la justificación por medio de la fe. Toda la epístola está estructurada y centrada alrededor de esta verdad.

El Vaticano, así como muchos protestantes, creen que el infierno es algo que el hombre se impone por sí mismo, es decir, que el infierno es algo que resulta de las acciones y actitudes del hombre en esta vida. La Biblia nos enseña que el infierno es algo que Dios le impone a la humanidad, o por decirlo de otra manera, el infierno es un castigo impuesto por Dios. Lo que muchas personas creen es que la condenación NO es el trabajo de Dios, sino que nosotros mismos lo hacemos.

Pero, qué importa si creemos o no que el infierno es un castigo de Dios o algo que viene a causa de nuestras acciones? La respuesta es que tiene mucha importancia. Porqué? Porque si el infierno es una condición impuesta por nosotros mismos y no es la sentencia de Dios impuesta a los pecadores que han transgredido su ley, entonces la doctrina de la justificacióon por medio de la fe no es necesaria. Porqué? Porque entonces estaríamos pensando que nosotros podemos determinar si vamos al cielo o al infierno, y eso no es lo que enseña Pablo, y mucho menos la Biblia. De dónde saco esta conclusión? De los primeros capítulos de Romanos, donde se nos dice que ningún hombre puede buscar a Dios y en donde todos y cada uno de nosotros es un pecador.

Entonces, Dios, como un juez justo, de hecho impone una sentencia, la cual es el infierno a aquellos que no hayan sido justificados por haber transgredido Su ley. Si empezamos a creer que cada uno de nosotros se auto-impone el castigo en el infierno, entonces podría pensar que el cielo también se lo gana por las acciones que haga, lo cual NO es lo que hemos venido analizando en los primeros 3 capítulos de esta carta, porque vemos que la justificación NO es por obres, sino por fe, y la fe es un regalo de Dios (Efesios 2: 8).

Todo el punto del evangelio es que Dios es el que justifica por lo que hizo Dios, y no por lo que cada uno de nosotros pueda hacer (si es que alguno de nosotros puede buscar a Dios por su propia cuenta), más bien, el evangelio es justo eso: las buenas noticias de que Dios nos justifica por le fe en Cristo. Porqué son buenas noticias? Porque Dios ha condenado a la humanidad, y su veredicto es: “por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios” Romanos 3: 23. Si en este momento, Dios está tocando sus corazones, entonces significa que Dios ha tenido misericordia de ustedes y ha derramado Su gracia sobre ustedes. Abracen el regalo de la fe y entréguenle sus vidas a Cristo, y recibirán el regalo de la justificación y verán luego el poder del Espíritu Santo en la santificación de sus vidas.

Aquí es donde entramos en el capítulo 4, con esta pregunta: Cómo podremos hacer nosotros como pecadores, para escapar de la ira de Dios y de la condena impuesta por Él como un juez justo? Para responder a esta pregunta, Pablo utiliza el ejemplo de Abraham. El versículo 1 inicia con una pregunta: “Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?” Romanos 4: 1.

Si nos vamos a Génesis 6:8, podemos tener una idea de hacia donde nos está llevando Pablo, veamos: “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.” Interesane, como Pablo va desarrollando el tema, que inició en Romanos 1: 5, para ahora retomar la idea de la gracia. Qué fue lo que vimos en Romanos 1: 5? Vimos que la gracia de Dios es el poder de Dios, la cual es algo que no merecemos, a través de la cual Dios nos ha apartado para que cumplamos el plan establecido por Dios, y además es el poder de Dios para que podamos obedecer a la fe.

En el verso 2, del capítulo 4 de la epístola, Pablo quiere argumentar algo importante en contra de la justificación por medio de las obras. De hecho Abraham es reconocido por todas las cosas que hizo para obedecer a Dios, entre ellas la sumisión para ofrecer a su hijo Isaac como sacrificio para Dios (Génesis 22). La respuesta de Pablo es que ante Dios, Abraham no fue justificado por sus obras (Romanos 4: 2).

Pablo continúa el argumento acerca del porque Abraham no fue justificado por obras y cita el pasaje de Génesis 15:6: “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.” (Romanos 4: 3). Hasta acá, vemos que podemos responder la pregunta que Pablo nos hizo en Romanos 3: 27: “Dónde, pues, está la jactancia?” A esto respondemos: No podemos jactarnos.

Pero es importante preguntarnos: Porqué Pablo nos lleva hasta Génesis 15:6? Lo hace para hacer un punto muy importante. Trata de mostrarnos que Abraham halló gracia ante los ojos de Dios, y por ello Dios le dio el regalo de la fe, y por ello Dios se lo contó como justicia. Este punto lo retomaremos más adelante.

En el verso 4, Pablo nos enseña que el buscar la justificación por nuestras obras, no lleva a la jactancia, ya que lo que estaríamos tratando de hacer es que Dios nos deba algo. Ejemplo: Voy a cumplir la ley de Dios a la perfección, para que Dios me deba justificar. Pero entonces, sólo si podemos tener éxito en hacer eso, podemos jactarnos, pero no obtendríamos la gracia de Dios y entonces tendríamos una deuda.

Pero ahora nos lleva Pablo a lo que muchos teólogos consideran el verso más importante en todo el Nuevo Testamento con respecto a la justificación por medio de la fe:

“mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”Romanos 4: 5

Analicemos las tres cosas que hemos resaltado:

1. “Mas al que no obra”: Porqué así? Porque esto ocurre en un momento. Dios dice: inocente, absuelto, aceptado, perdonado (términos legales para los abogados) en un instante.
2. Dios “justifica al impío”: Todos somos impíos y fue por nosotros por los que murió Cristo (Romanos 5: 6; Proverbios 17:15). Dios justifica al impío porque Su Hijo murió por los impíos.
3. “Su fe le es contada por justicia”: No dice sus obras o sus obras por fe. Claramente dice “su fe”.

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