Romanos 1: 6-18
Versículos 6-7:Acá Pablo nos dice que al igual que él, nosotros fuimos llamados por Dios, para ser santos. La palabra que utiliza Pablo en girego para “llamados” es klaytos (klhtoV), que significa “seleccionado divinamente”. Es decir Dios nos escogió para cumplir Su propósito en nuestras vidas, y a través de Su gracia, nos da todo lo que necesitamos para que ese plan se cumpla.
Versículos 8-15:
En estos versos Pablo agradece a Dios porque la fe que Dios le dio a la Iglesia en Roma ah servido para continuar la evangelización de otros lugares, y les expone su deseo de ir en algún momento para llevar el evangelio, ya que hasta ese momento, no había podido ir, probablemente porque el Espíritu de Dios no se lo había permitido hasta ahora, como escribió en la Primera epístola a los Corintios.
Importante, es tener claro que la epístola está escrita a los santos en Roma, es decir a los que Dios había “llamado” para ser santos en Roma. Sabemos esto porque Pablo dice en el verso 12: “para ser mutuamente confortados en la fe que nos es común a vosotros y a mí”, y como vimos, la fe es un regalo de Dios.
Versículos 16-18:
Estos versos son muy interesante y nos enseñan la manera en que Pablo quería que los romanos entendieran el plan de Dios para la creación (Su voluntad).
Pablo nos dice que el evangelio, es el poder de Dios que trae salvación a todo aquel que cree. Primero quiero aclarar que la palabra “cree” en todo el Nuevo Testamento viene de la palabra griega pisteuw, que significa “tener fe”, y ya sabemos que la fe es un regalo de Dios y no algo que nosotros podamos fabricar por nuestra propia voluntad. Por lo tanto podemos entender ese versículo con una mejor traducción:
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que tiene fe; al judío primeramente, y también al griego.”
Ahora, otra pregunta que podemos hacernos es la siguiente: Salvarnos de qué? De qué cosa nos salvan estas buenas nuevas? El verso 18 nos da la respuesta:
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen co injusticia la verdad”
Pablo quería iniciar la enseñanza de ésta joven iglesia en Roma, con una base sólida y verdadera. Pablo entonces escribe lo siguiente: “Dios nos salvó de la ira de Dios.”
“Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre [Cristo], por Él seremos salvos de la ira.” Romanos 5: 9
Y cómo somos salvos de la ira de Dios? En el verso 17 vemos la respuesta: “…mas el justo por la fe vivirá.”
Es decir, Pablo es claro en que el evangelio de Dios revela la justicia de Dios. A ver, cómo es esto? Cómo es que el evangelio revela la justicia de Dios? Sabemos, por lo que dice la Biblia que todos nosotros somos pecadores y estamos destituídos de la gloria de Dios. Por lo tanto, debido a que Dios es un Dios Justo, ningún pecador puede pasar sin castigo. Fue por ello que, así como dijo Abraham en Génesis 22: 8, Dios proveyó a Su Hijo, para imputarle nuestros pecados, y poner todo el peso de Su ira sobre Cristo, para que fuera Jesús quien pagara el castigo que nosotros debimos haber pagado (1 Pedro 2: 24; Hechos 5: 30).
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” Gálatas 3: 13
Es por eso que solamente teniendo fe en Jesucristo, podemos ser salvos, ya que esa fue la única manera que satisfació la justicia de Dios. Ninguno de nosotros puede hacer algo para que Dios nos vea como justos, ya que para Dios todas nuestras obras son como trapos de inmundicia (Isaías 64: 6). Solamente si la justicia de Cristo es imputada en nosotros podemos ser salvos. Aparte de Cristo no hay ninguna otra manera de ser salvos. Por ellos, Dios nos da el regalo de la fe, para que como dice en Hebreos 11: 6, podamos creer en Cristo; podamos verle como nuestro Dios; podamos verle como nuestra justificación; y creer que Él es nuestro galardonador, esto es, el que nos dará el regalo más grande que podemos obtener: la comunión con Dios,
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” 1 Pedro 3: 18
Pablo pudo haber dicho lo siguiente, en la introducción de la epístola a los Romanos:
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5: 8
Porqué razón Pablo no dijo eso en lugar de lo que escribió en el verso 16? Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! (Rom. 11: 33); en esta época de la historia humana, cuando los hombres sin temor de Dios hacen mofa de muchos de los atributos de Dios, exaltando su misericordia y amor, sobre su Justicia y Santidad. Dios es perfecto en cada uno de Sus atributos, y ninguno es mayor que otro. Por lo tanto Dios no puede ser misericordioso, otorgándole a un pecador una justicia que no merece, ya que Su Justicia no se lo permite, y Dios no es un Dios de contradicciones. Todo pecador merece Su castigo. Si Pablo hubiera abierto la epístola a los Romanos con el verso de Romanos 5: 8, muchos hombres hubieran creído que Dios es menos Justo de lo que en verdad es, perdonando a pecadores solo por su perfecto amor.
Pablo entonces nos enseña desde un principio en la epístola que, la justicia de Dios se revela por la fe en Cristo, es decir, aquellos que tienen fe en Cristo, han sido justificados por Dios. Dios castigó a Su Hijo, por los pecados que nosotros cometimos, “el justo por los injustos” (1 Pedro 3: 18). Esa es la Justicia de Dios.

