Romanos 1: 1-5
“Vemos en esta carta, entonces, la enseñanza más rica acerca de lo que el Cristiano debe saber: el significado de la ley, Evangelio, pecado, castigo, gracia, justicia, Cristo, Dios, buenas obras, amor, esperanza y la cruz. Aprendemos como debemos actuar hacia todas las personas, hacia los virtuosos y pecadores, hacia el fuerte y débil, amigo o enemigo, y hacia nosotros mismos. Pablo basa todo firmemente en las Escrituras y prueba sus puntos con ejemplos de su propia experiencia y de los Profetas, para que nada más pueda ser deseado. Entonces parece que Pablo, al escribir esta carta, quiso componer un resumen de toda la doctrina Cristiana y evangélica que sería también una introducción al Antiguo Testamento. Sin duda, quienquiera que tome esta carta en su corazón, posee la luz y el poder del Antiguo Testamento. Entonces cada Cristiano debe hacer de esta carta un objeto constante y habitual de estudio. Que Dios nos regale Su gracia para hacerlo. Amén.” Martín Lutero. “Vorrede auff die Epistel S. Paul: an die Romer”. 1545.
Versículos 1-2:
En el verso 1, tenemos la introducción de la carta de Pablo a los Romanos, mientras se encontraba probablemente en Corinto. Algo interesante que podemos analizar desde el principio, es lo que Pablo escribe acerca de haber sido apartado para el evangelio. Esto mismo lo vemos en la epístola a los Gálatas:“Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia.” Gal. 1: 15
Pablo entonces inicia mostrando ciertos temas que va a desarrollar con mayor profundidad en capítulos posteriores de esta epístola, en donde va a hablar acerca de la elección de cada uno de nosotros como el plan de Dios. Pero por ahora, debemos saber que Dios ha escogido a Pablo desde antes de nacer, para que fuera un apóstol. Y para decirlo aún mejor: Dios creó a Pablo con todas sus características para, como dice en Gálatas 1: 15, cuando fuera el tiempo escogido por Dios, Pablo fuera un ministro de Cristo y Su evangelio. Vemos pasajes parecidos cuando David escribe:
“Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado. Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.” Salmos 139: 13-16
Pero una primera pregunta que debemos hacernos es: Qué es el evangelio de Dios? Evangelio significa “buenas nuevas” o “buenas noticias”. Y cuales son esas buenas noticias? Cuando continuamos leyendo la epístola a los Romanos, Pablo nos da la respuesta:
“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.” Romanos 3: 23-25
“Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituídos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituídos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.” Romanos 5: 18-21
Entonces, la buena noticia es que a pesar de que todos nosotros somos pecadores, por el pecado que fue imputado en nosotros por Dios, a causa del pecado de nuestro padre Adán como cabeza federal de la raza humana; Dios envió a Su Hijo, para que a través de su obediencia y perfecto amor al Padre, su justicia fuera imputada sobre los muchos (usando las palabras de Pablo en Rom. 5:19), y pudieran obtener la salvación de sus almas.
Versículos 3-4:
Por ello, en los versos 3 y 4, Pablo nos afrima que el evangelio (estas buenas noticias) fueron confirmadas a nosotros por medio de la resurrección de Jesucristo. Esa fue la revelación o confirmación de la promesa que Dios nos hizo acerca de nuestra redención.
Versículo 5:
Ahora en el verso 5, Pablo dice que fue por lo que hizo Cristo, por lo cual recibió la gracia de Dios, para ser un apóstol y obedecer a la fe. Primero debemos analizar:
1. Qué es la gracia?
La gracia es el poder o la bondad de Dios hacia aquellos que merecen solamente castigo, o dicho en otras palabras: “es un favor no merecido”. Ya que nosotros somo incapaces de poder obtener nuestra justificación con Dios, la única manera es que Dios, gratuitamente, provea el medio para nuestra justificación, totalmente aparte de nuestras obras. Esto lo hizo Dios a través de Cristo, pues Dios no tenía porque imputar nuestros pecados sobre Su Hijo; Dios no tenía porque crucificar a Su Hijo. Eso lo hizo como un favor que nosotros no merecíamos. Veamos que nos dice Pablo acerca de esto:
““por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” Romanos 3: 23-24
“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” Romanos 4:4-5
“Y si por gracia [la elección], ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.” Romanos 11: 6
“Por tanto, es por fe [justificación], para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia” Romanos 4: 16
“para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.” Romanos 5: 21
2. Para qué recibimos la gracia?
Pablo nos continua diciendo en el verso 5 que fue por la gracia de Dios, por la cual fue llamado a su apostolado. Entonces, entendemos que además, la gracia proviene de Dios para que Pablo y nosotros podamos cumplir con el plan de Dios para nuestras vidas (verso 6). Pablo recibió la racia de Dios para ser un testigo de lo que hizo Jesucristo, y a nosotros Dios nos dio su gracia para servir a su propósito, esto es ser testigos de lo que el poder de Dios ha hecho y continua haciendo en nuestras vidas, ya sea en nuestros trabajos, en nuestro hogar, etc. Por ejemplo, podemos ver la primera parte del verso 5 de la siguiente manera:
“y por quien recibimos la gracia y el ser ama de casa, médico ingeniero, arquitecto, abogado, maestro, etc, etc…”
3. Para qué recibimos esa gracia?
Continuemos estudiando el verso 5 y podremos ver la respuesta de Pablo. Pablo nos dice que la gracia que recibió fue para:
“…obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre”
Rom. 1: 5
La respuesta a nuestra pregunta es: Obtenemos la gracia de Dios para poder obedecer a la fe que Dios nos ha entregado. De donde tomo yo que la fe es un regalo de Dios, y no algo que sale de mi corazón, y que yo puedo fabricar? Primero, podemos entender de Romanos 3, que la raza humana está muerta espiritualmente, lo que implica que ninguno de nosotros puede revivirse, es decir, buscar a Dios. Todos y cada uno de nosotros somos pecadores y “estamos destituídos de la gloria de Dios” (Rom. 3: 23).
“Cómo está escrito: No hay justo, ni aún uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Rom 3: 10-12
Pero, quizá el verso que nos da la respuesta está en la epístola a los Efesios, donde Pablo nos dice exactamente que la fe es un regalo de Dios, y no es algo que nosotros podamos hacer:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2: 8-9

