Nuestra Expiación en Cristo: Perfectamente Justos?
Como sabemos, Dios le entregó a la humanidad Su Ley, a través de Moisés, para que el pueblo de Dios fuera justo y santo. Esto se debe a que nuestro Dios es Justo y Santo y esa Ley refleja sus atributos:
“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” 1 Pedro 1: 16
Por ejemplo, Dios no miente, porqué? Dios es verdad y por lo tanto no puede mentir, pues no puede a negarse a sí mismo (Hebreos 6:18). Nos podemos preguntar: Porqué los no cristianos saben que es bueno o malo? La razón es que la humanidad fue creada a imágen de Dios y Su Ley se encuentra escrita en los corazónes de cada uno de nosotros:
“mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,” Romanos 2: 15
Pero cuando leemos la Biblia, vemos que justo después de la caída del hombre, entra el pecado al mundo, el hombre es separado del Edén, Dios hace Su promesa a la humanidad y luego le entrega Su Ley. Dios le deja muy claro a la humanidad la necesidad de ser perfectos, y estar sin pecado. El pecado significa estar en contra de Dios, pues Él no soporta al pecado. Dios debe castigar el pecado. Y si leemos la Biblia, vemos que el castigo para el pecado es la muerte:
“ El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.” Ezequiel 18: 20“quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” Romanos 1: 32
Lo que debe darnos que pensar es que si Dios no miente y creemos que la Biblia es la verdadera palabra de Dios, entonces debemos cuestionar nuestras vidas. En el momento en el que pecamos, somos encontrados culpables ante Dios. Y aquellos que creen que son buenas personas, deben leer más la Biblia, pues no hay ninguna de nosotros que pueda mantener todos los mandatos de Dios. Sólo el que así hace puede ser contado como justo, y como dice en el libro de Eclesiástes y Romanos:
“ Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” Eclesiástes 7: 20“¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno” Romanos 3: 9-10
“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3: 23
Una vez que podemos entender que todos somos pecadores y que entre nosotros no hay ni uno sólo que sea justo ante Dios, debemos entender que Jehová debe castigar a todos aquellos que no siguen su Ley (Gálatas 3: 10) y no se arrepienten teniendo fé en aquel que puede perdonar nuestros pecados, eso es Cristo Jesús. Fue Cristo quien murió en sustitución nuestra, pues merecíamos morir por nuestros pecados, mas Dios derramó su misericordia y gracia sobre nosotros y a través de Su Hijo nos lava de nuestra naturaleza y nos limpia y nos recibe como sus hijos. Lo que debemos entender es que Cristo nos ha justificado ante Dios y a través de Él tenemos vida eterna:
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 3: 36
Pero más importante es que no somos justificados por la Ley. Esto significa que no hay nada que podamos hacer por nuestros propios medios para que Dios nos justifique. Simplemente porque somos imperfectos y Dios sólo puede justificar a aquel que es perfecto. Desde la creación, sólo ha pisado la tierra un sólo hombre que haya sido perfecto. Hace un poco más de 2000 años, Jesús vino a la tierra y es sustitución nuestra murió en la cruz, cargando sobre su cabeza TODOS los pecados de la humanidad, para que nosotros pudieramos ser escritos en el libro de la vida.
“así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Hebreos 9: 28
Pero entonces una vez justificados ante Dios, es nuestro deber llevar una vida sujeta a lo que Cristo nos enseñó, intentando llevar la vida que Jesús vivió. De eso se trata nuestra santificación. Cada día debemos levantar nuestros ojos a Cristo y si caemos, reponernos y continuar venciendo en Su nombre.Nuestra salvación requiere no sólo el perdón de nuestros pecados, pero también de nuestra justificación, la cual Cristo nos la dio. Y lo hizo debido a que fue perfecto y no le fue encontrado pecado:
” Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.”
1 Juan 3:5″sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” 1 Pedro 1: 18-19
Es necesario que seamos encontrados perfectamente justos ante los ojos de Dios para que podamos gozar de la salvación. Y la única manera de que esto ocurra es aceptando a Cristo como nuestro salvador, y entregándole nuestras vidas, para que sea Él quien dicte como debemos vivier nuestra vida. Amén.
“ y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” Colosenses 1: 20

