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La Kenosis de Cristo

mayo 1, 2013

En la IBRL el pastor Alexander León ha estado predicando la epístola de Pablo a los Filipenses, y el domingo pasado predicó el pasaje en Filipenses 2: 6-11. Esta es una de las porciones bíblicas más cargadas con la doctrina de Cristo. Sin embargo, para aprovechar esa predicación me gustaría referirme a una doctrina que surgió del versículo 7 de ese capítulo. En ese pasaje Pablo afirma lo siguiente,

sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.”

El termino usado por Pablo y que es traducido como ‘despojó’ es el término griego εκενωσεν (ekenosen) que literalmente significa “vaciarse.’ La teoría de la kenosis o del vaciamiento de Cristo como fue propuesta por Gottfried Thomasius afirma que Cristo al encarnarse se vació o se despojó de algunos de sus atributos divinos como la omnipresencia y la omnisciencia.

Ahora, la razón por la que deseo escribir esta corta entrada es porque esto es lo que creen muchos buenos hermanos en la fe. Muchos creen que cuando Cristo se encarnó dejó o se despojó de atributos como la omnipresencia. Lo que debemos reconocer es que esto es un error. Creer que Cristo se despojó literalmente de algún atributo divino en su encarnación es afirmar que Jesucristo fue algo diferente a Dios. Y esto, si conocemos de historia, va en contra de todos las confesiones cristológicas postuladas y defendidas por la iglesia durante todos estos siglos. Robert Reymond, en su libro, “A New Systematic Theology of the Christian Faith,” escribe lo siguiente al respecto,

La representación uniforme del Nuevo Testamento y de la Cristología de Calcedón es que la encarnación fue un acto de adición en lugar de sustracción. Sin cesar de ser lo que es eternamente como Dios, el Hijo de Dios tomó en unión consigo mismo lo que no era, haciendo nuestra naturaleza humana la suya propia. Y durante los días de Su ministerio terrenal, a pesar de haber manifestado todas las características de los hombres generalmente, exceptuando el pecado, también afirmó en numerosas ocasiones ser el Dios eterno (Juan 8:58), afirmando omnipresencia en Mateo 18:20 y 28: 20, dando evidencia de Su omnisciencia en Juan 1:47, 2:25, 4:29, y 11;11-14, y ejerciendo poder divino, por ejemplo, al calmar la tormenta (Marcos 4:39) y autoridad divina para perdonar pecados (Marcos 2:10). Juan nos informa que los discípulos vieron Su gloria, la gloria del unigénito Hijo, Él mismo Dios, quien está en el seno del Padre (Juan 1: 14-18). Y el autor de Hebreos declara que, aún mientras se ofreció a Sí mismo por los pecados nuestros en la cruz, Él estaba sosteniendo al mismo tiempo todas las cosas por medio de la palabra de Su poder (Hebreos 1:3).” Página 616-617.

Además, Reymond cita a Cirilo de Alejandría quien escribiéndole a Nestorio, un hereje, le dijo lo siguiente acerca de Cristo,

[El Verbo eterno] se sujetó a Sí mismo al nacimiento por nosotros, y vino como hombre de una mujer, sin desechar lo que era; pero a pesar de asumir la carne y sangre, Él permaneció lo que era, Dios en esencia y en verdad. Tampoco decimos que Su carne fue cambiada en la naturaleza divina, ni que la inefable naturaleza del Verbo de Dios fue puesta a un lado por la naturaleza de la carne; pues Él es inmutable y absolutamente inmutable, siendo el mismo siempre, de acuerdo a las Escrituras. Pues a pesar de visible y ser un niño en ropas, y aún en el seno de la Virgen, Él llenó toda la creación como Dios, y fue el gobernador con Dios, pues la Deidad  no tienen cantidad ni dimensión, y no puede tener límites.”

La declaración de Calcedón declara  que Jesucristo posee dos naturalezas sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, y su distinción de naturalezas no siendo removida por su unión, sino que las propiedades de cada una preservándose. Esto quiere decir que Cristo es en su naturaleza divina omnisciente y como hombre finito en sabiduría y conocimiento, y ambos al mismo tiempo.

Decir, entonces, que Cristo se despojó de Sus atributos divinos en su encarnación, es un error y es atentar contra la doctrina Cristológica.  La kenosis, entonces, no implica la rendición de atributos divinos, sino la adición de la naturaleza humana.

 

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3 comentarios leave one →
  1. Fernando Leiva Enlace permanente
    mayo 1, 2013 2:53 pm

    Gracias por esa aclaración y afirmación pastor..saludos

  2. mayo 1, 2013 4:54 pm

    Gracias Eduardo por el comentario, considero conveniente enfatizar esto en el siguiente sermón y también el asunto del abandono de Padre en el momento de la agonía de muerte para aclarar cuál es el sentido en el que fue abandonado. Nos vemos.

  3. MIGUEL A. ARROYO GUEVARA Enlace permanente
    mayo 11, 2013 2:19 am

    MUY BIEN HERMANO,JESUCRISTO TIENE LAS DOS NATURALEZAS: DIVINA Y HUMANA= UNIÓN HIPOSTÁTICA, EL NUNCA DEJO DE SER DIOS

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