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Dones Espirituales y la Gloria de Dios

febrero 14, 2012

Timmy Brister publicó recientemente una excelente entrada en su blog meditando sobre los dones espirituales y su ejercicio en la iglesia. Él escribió lo siguiente,

Anoche, enseñé acerca de la naturaleza y el propósito de los dones espirituales. Un punto en particular que traté de elaborar fue este: una iglesia apasionada por la gloria de Dios será apasionada por el ejercicio de los dones espirituales. Y esta es la razón.

  1. Cristo es glorificado en la iglesia (Ef 3:20)
  2. El Espíritu Santo se propone glorificar a Jesús (Juan 16:14)
  3. El Espíritu Santo logra este propósito por medio de los dones que Él suple a la iglesia
  4. La administración soberana (1 Cor 12:11,18) y medida (Rom 12:3) de los dones espirituales son tales que “en todo Dios pueda ser glorificado por medio de Jesucristo” (1 Pe 4:11)

Nosotros somos dependientes del Espíritu Santo para que haga en  nosotros lo que por naturaleza no tenemos la capacidad de hacer. Y Dios nos da esos dones de tal manera que no podemos gloriarnos en ellos o en nosotros mismos. En lugar, “Aquel que se gloría, gloríese en el Señor” (1 Cor 1: 26-31). Debemos considerar nuestros dones de la misma manera en que consideramos nuestro llamado, pues así lo diseñó Dios. Nosotros sólo podemos gloriarnos en el Dador del don, y la gloria no es hacernos lucir bien sino que por medio de nosotros el Espíritu Santo está luciendo a Jesús.

Una iglesia en donde los dones espirituales faltan, son ignorados, o menospreciados no puede ser seria sobre la gloria de Dios. La gloria de Cristo es evidente en el valor de los creyentes ejerciendo esas habilidades dadas por Dios para la edificación de la iglesia. En la bondad de Dios, Él ha equipado a cada creyente con la habilidad sobrenatural para glorificar a Jesús, no por sus fuerzas, sino “por la multiforme gracia de Dios” (1 Pe 4:10), o según  Pablo “según la fuerza de Él, la cual actúa poderosamente en mí” (Col 1:29).

Cada cristiano debe tener una pasión que lo consume por vivir para la gloria de Dios. Pero, prácticamente, como luce esto? Cómo vivimos esto en la iglesia? Debemos vivir y servir de tal manera que “en todo Dios pueda ser glorificado por mediod e Jesucristo.” Y yo creo que hacemos esto siendo buenos administradores de Su gracia y en el ejercicio libre y regular de Sus dones.

Poniéndolo de una manera simple, la gloria de Cristo es vista por medio del ejercicio de los dones de Su Espíritu en el ministerio de la iglesia.”

La pregunta tan importante para todos nosotros es: estás glorificando a Cristo? O no estás ejerciendo los dones que Dios te dio para la edificación de Su iglesia?

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