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El Verdadero Restaurador de Noemí

enero 16, 2012

Este domingo el pastor Ronny Fallas de la IBRL concluyó una excelente serie de exposiciones sobre el libro de Rut. El día de hoy quisiera tan sólo escribir un poco sobre un pasaje de ese libro que me puso a pensar. Luego de que Booz y Rut consuman su matrimonio, Jehová les concede un hijo (Rut 4: 13). Ciertamente éste sería un verdadero regalo para Rut, la moabita que había enviudado muy joven sin haber tenido hijos. También sería un regalo para Booz, un hombre viejo, quien quizás ya había pensado que moriría en soledad. Pero, Dios en Su misericordia les daría descendencia.

Pero, lo interesante es lo que ocurre en los siguiente versículos. Cuando las amigas de Noemí escuchan las noticias se gozan y la bendicen de la siguiente manera,

14 Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; 15 el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos.” Rut 4: 14-15

El niño que Jehová les concedió a Booz y Rut fue Obed (v. 17). Su nombre, así como la bendición de estas mujeres a Noemí, es sumamente interesante. Su nombre quiere decir “sirviendo.” Con la bendición estas mujeres desean que este niño sea un restaurador de la vida de Noemí (según LBLA), así como su sustentador.

Debemos tener en cuenta que Noemí se vio a sí misma como una mujer desprotegida, castigada por Dios, destituída, tanto que hasta cambió su nombre a Mara que significa amargura (Rut 1: 8-13, 19-21). En este niño, las mujeres, deseaban que Noemí encontrara aquel que restauraría su vida y la sustentara hasta su vejez. Ella creyó estar destituída, pero en el niño tendría sustento.

Ahora, imaginemos lo que ocurrió en la vida de Noemí. La Biblia no nos dice nada más acerca de este Obed. De hecho, lo único que se menciona al final de Rut que fue el abuelo del gran rey David. Tampoco se nos dice nada más en las Escrituras acerca de lo que fue de Noemí en su vejez. Pero, pongamos a trabajar nuestras imaginaciones por un momento.

En la LBLA las mujeres ven en Obed el redentor de Noemí, y están expresando un deseo, ellas dicen, “Bendito sea el SEÑOR que no te ha dejado hoy sin redentor; que su nombre sea célebre en Israel. Sea él también para ti restaurador de tu vida y sustentador de tu vejez.”

Pero, mi pregunta es la siguiente, qué vio Noemí en Obed? Este hombre pudo haber sido una excelente persona. Probablemente haya heredado una gran riqueza de su padre y por lo tanto pudo haber proveído para ella todo lo que necesitaba en la tierra. Pero, al final de su vida, qué fue lo que vio Noemí en Obed? Permítanme imaginar la respuesta que ella hubiera dado al final de su vida. Lo más probable es que ella hubiera dicho lo siguiente,

Este niño fue una verdadera bendición para mi vida. Por medio de él Jehová me dio sustento hasta este día. Pero, a pesar de ser un hombre tan justo y bondadoso, es sólo eso…un hombre. Le hizo honor a su nombre, pues me sirvió mucho, pero es tan sólo un hombre, y como hombre no podía redimirme de mi mayor problema. Moriré, creyendo la promesa de Dios, pero esperando aún a mi verdadero redentor.

Noemí escuchó muy bien la bendición de sus amigas, pero al final de su vida se dio cuenta que éste no era el redentor. Quizás le pasó como a Eva cuando nació Caín. Eva había escuchado el protoevangelio. De boca de Dios escuchó la promesa de su verdadero redentor, uno que sería la semilla de la mujer, y que derrotaría al mayor enemigo suyo, contra quien ella perdió la batalla, Satanás. Y cuando Eva alzó a su primogénito en sus brazos le llamó Caín, que significa, “He adquirido,” o “Aquí está!”  Eva creyó que este niño sería el hombre prometido por Dios, pero unos años después, al igual que Noemí, se daría cuenta que no había sido así. Como Eva, Noemí murió creyendo la promesa, pero esperando a su redentor.

Y creo que eso es lo que el autor del libro quiere que pensemos. Noten que el autor no se detiene al mencionar el nacimiento de Obed, sino que continúa narrando la genealogía de este niño desde Fares, hasta David. El autor quiere que entendamos que el mundo no se detuvo con Obed. Este no era el redentor prometido! Así como tampoco lo fue David, su nieto. Cómo sabemos esto?

Obed, así como David, fueron providencialmente puestos para traer al mundo al verdadero redentor, nuestro Señor Jesucristo. Todo lo que vemos en el libro de Rut es la mano invisible  de Dios ordenando todas las cosas para cumplir Su promesa hecha a Eva y por medio de ella a Su pueblo. Fue Dios quien llevó a Noemí y a su familia a tierra de Moab. Fue Dios quien casó a Rut con uno de los hijos de Noemí. Dios estaba orquestrando la salvación de esta joven mujer, a quien llevaría hasta la tierra da Su pueblo junto con su suegra. Fue Dios quien llevó a Rut hasta los campos de Booz. Fue Dios quien, providencialmente hizo que Booz se fijara en Rut. Fue Dios quien hizo que el pariente no redimiera las tierras de Noemí y a su nuera, sino que hizo que fuera Booz, para así traer al mundo a Obed, a Isaí, a David, a Salomón, Roboam, Abías, Asa, Josafat, Joram, Uzías, Jotam, Acaz, Ezequías, Manasés, Amón, Josías, Jeconías, Salatiel, Zorobabel, Abiud, Eliaquim, Azor, Sadoc, Aquim, Eliud, Eleazar, Matán, Jacob, y a José -según Mateo 1- para que éste se casara con María, quien concibió del Espíritu Santo a Jesús, quien sería el verdadero redentor de Noemí.

Fue Jesús el único que podría redimir a esta mujer de su mayor problema: el pecado. Su mismo nombre quiere decir “salvación.” Porqué? Porque Él salvaría a Su pueblo de su mayor problema, el pecado (Mateo 1: 21) Porqué? Porque Él no sería como Obed ni como David. Jesús no fue concebido como ellos. David describió la manera en la que tanto él como todos los hombres son concebidos. En el Salmo 51:5 afirmó que él fue concebido en pecado. David, así como todos sus antepasados fueron pecadores, y por lo tanto no podían cumplir con los requisitos para redimir al pueblo de Dios.

Pero Jesús lo cumplió todo. Él fue concebido de una manera diferente, por el Espíritu Santo usando la humanidad de su madre. Así, cumpliendo la promesa de ser la semilla de la mujer, no tendría pecado. Era de carne, pero al mismo tiempo Dios encarnado (Juan 1:1-3). Así, y sólo así podía redimir a los hombres. Siendo hombre podría redimir el alma y cuerpo de los hombres en Su muerte. Como Dios podía proveerles de una justicia perfecta y así la muerte no podría retenerle.

Noemí pudo haber visto muchas cosas buenas en Obed, pero lo que no vio fue un hombre perfecto. Él no podía haber sido el redentor que ella necesitaba. Obed fue tan sólo un paso en el cumplimiento de la promesa de Dios para traer al mundo a Su Hijo unigénito para salvar a Su pueblo de la condenación por causa de sus pecados.

A diferencia de Noemí, nosotros vemos ahora hacia atrás. Leemos el libro de Rut y vemos claramente la mano de Dios moviéndose para cumplir Su promesa. Y así damos gracias a Dios por la fidelidad a Su pacto. Sin Obed no habría Jesús; pero sin Jesús no habría un verdadero redentor. Gloria a Dios por nuestro Señor Jesucristo. Por Él tenemos paz con Dios!

2 comentarios leave one →
  1. Juan Garcia permalink
    febrero 3, 2012 7:47 pm

    Hola aqui hay que escudrinar algo, que dicen las otras versiones respecto a esa palabra
    en el libro de Ruth 4:14?

    si interpretamos lo que dice LBLA pudiera haber una exageracion al interpretar redentor
    o pariente ( quien responderia por ella.
    )
    En un aspecto practico la anciana Noemi volcaria su afecto por ese nieto que no le dieron
    sus hijos pero que le dio Ruth su nuera. Pensando en esto que la vida de ella ahora tenia
    un sentido al dar y recibir amor de un ser que habia llegado como resultado del amor y la
    esperanza de que alguno de sus parientes redimiera el derecho que habia en la parentela
    Quiza de cierta forma sin saberlo sus vecinas mujeres estuvieran profetizando lo que llegaria a ser de su descendencia. Dios Los Bendiga.

  2. septiembre 27, 2012 1:01 am

    ES LA VERDAD

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