Divorcio y Recasamiento

Divorcio
Ya he escrito antes al respecto, pero he decidido escribir algo más al respecto. Mi pastor Erick Rosales ha estado predicando una serie que ha titulado, “Siervos de Justicia,” para la cual hemos estado estudiando el Sermón del Monte. Desde hace unas cuantas semanas nos ha enseñado acerca del controversial pasaje en Mateo 5: 31-32. Este domingo, en la conclusión de su mensaje con respecto al divorcio, habló sobre un tema que es bastante controversial entre los evangélicos: Se puede casar una persona que se ha divorciado por haber sido víctima de adulterio?
Digo que este tema es controversial precisamente porque así lo es. Existen muchos creyentes que afirman que nada puede romper el pacto matrimonial. Ni siquiera el adulterio puede romper ese pacto. Por lo tanto, siendo así, personas que se han divorciado nunca pueden volverse a casar, porque hicieron un pacto matrimonial con otra persona en el pasado, aunque la otra persona haya cometido adulterio.
Definitivamente ésta no es mi posición y en este día deseo mostrar lo que leo en la Biblia al respecto. Este tema es muy importante porque viviendo en el mundo en el que vivimos, conocemos o sabemos de alguien cercano a nosotros que ha sufrido las consecuencias de este gran mal-el divorcio.
Yo mismo vengo de una familia que ha sido víctima del adulterio y conozco perfectamente la gravedad de este asunto. Sin embargo, creo que la Biblia es muy clara al respecto, y no creo que deba haber una razón para que exustan dudas al respecto. Y eso es lo que deseo mostrar el día de hoy.
En la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se menciona en varias ocasiones el tema del divorcio. La Biblia utiliza diferentes términos para describir el acto de separarse de la pareja con la cual se ha entrado en pacto matrimonial. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento se utiliza la palabra shalach que implica “dejar ir libre, divorciarse, ” por ejemplo en Deuteronomio 22: 19 y Malaquías 2: 16. Otra palabra utilizada en el Antiguo Testamento es kerîtût que quiere decir “divorcio” en Deuteronomio 24: 1, 3; Isaías 50: 1; Jeremías 3: 8.
En el Nuevo Testamento encontramos palabras como αποστασιον (apostasion) como en Mateo 5: 31; Mateo 19: 7, y Marcos 10: 4 para hablar de “divorcio, repudio o carta de divorcio.” Además, en Mateo 19: 3. 8 y Marcos 10: 2 se utiliza la palabra απολυω (apoluo) que significa “divorciar, echar fuera de la casa, repudiar.” Y en última instancia en la primera epístola a los Corintios, Pablo utiliza la palabra αφιημι (aphiemi) que implicaba “un hombre divorciándose de su mujer,” como en 1 Corintios 7: 11, 12.
Creencias judías con respecto al divorcio
Antes de entrar en el tema del divorcio desde el punto de vista bíblico, me gustaría mostrarles cuales eran las opiniones al respecto que tenían los judíos, enseñados por las diferentes escuelas rabínicas. De acuerdo con la Mishna [1] y el Talmud [2], el divorcio era un privilegio dado sólo a Israel y no a los gentiles.Pero con respecto a cuales eran las condiciones que debían darse en un matrimonio para que pudiera ocurrir el divorcio, las escuelas rabíbicas estaban divididas.
La Escuela de Shammai aplicaba el divorcio únicamente cuando la mujer transgredía la Ley moral, y en esto estaba precisamente el divorcio. En el tracto talmúdico Gittin queda claro que se recomendaba el divorcio, pero no se forzaba, si había adulterio. Inclusive se habla de la negación al divorcio si la mujer era como la esposa de Ahab o Coré, pues solamente podía realizarse por causa de adulterio. La mujer podía ser tan perversa como estas mujeres, pero si no había adulterio, no podría haber divorcio.
Pero la Escuela de Hillel tenía una perspectiva diferente. Esta escuela tomaba la frase “por haber hallado en ella alguna cosa indecente” tan ampliamente que se llegaron a enseñar cosas como que el hombre podría divorciarse de su mujer si ésta le había quemado su cena [3]. El rabino Akiba enseñaba que las palabras “si no le agradare” afirmaban que si a un hombre le parecía una mujer más hermosa que su esposa, éste podría divorciarse de ella para casarse con la nueva mujer. La Mishna enseñaba que la mujer no sólo podía ser divorciada, sino que podía perder la parte de lo que le tocaba de su matrimonio si violaba la Ley mosaica en cuanto al diezcmo, ayuno y la purificación. Así, si la mujer salía a la calle con la cabeza descubierta, le hablaba a otros hombres, si era rencillosa, etc, el hombre podía repudiarla [4].
Qué dice la Biblia?
El Nuevo Testamento reafirma lo que es enseñado en el Antiguo Testamento, es decir, que el matrimonio es una institución creada por Dios para que sea compartida por un hombre y una mujer que han sido unidos por Dios en matrimonio y los cuales han hecho un pacto de ser una sola carne. Toda la Biblia es muy clara con respecto a que el matrimonio no puede ser disuelto por los hombres, pues fue Dios quien unió a la pareja. Nadie, tiene entonces el derecho de deshacer lo que Dios unió.
Esto es lo que leemos en pasajes novotestamentarios como Marcos 10: 1-12, Lucas 16: 18, Mateo 5: 31-32 y Mateo 19: 1-9. Lucas por ejemplo registra a Jesús diciendo, “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera” (Lucas 16: 18). Los evangelios sinópticos muestran que Jesús dejaba claramente establecido la soberanía de Dios sobre el matrimonio. Por ello vemos siempre ha Jesús citando Génesis 2: 24, como lo que sustentaba la idea de la firmeza del pacto matrimonial.
Pero, en el Antiguo Testamento notamos claramente que Dios mismo había establecido una causa por la cual ese pacto era roto. En el libro de Levítico Dios ordena lo siguiente, “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos” (Levítico 20:10). Dios entonces terminaba el pacto matrimonial entre dos personas, ya sea, trayendo la muerte a alguno de la pareja o mediante la ejecución de la pena por violar Su ley, en este caso el adulterio. Aquel hombre o mujer que adulteraban, y que en este pasaje viene de la palabra נָאַף (nā∙ʾǎp) que quiere decir ” tener relaciones sexuales con otra persona que no es su esposo(a),” debían ser muertos. Esto daba fin al pacto matrimonial entre esas personas, debido a que una de ellas había muerto. La persona que había sido fiel al pacto y que fue víctima del adulterio quedaba libre para casarse. No cabe pensar que debido a que su esposo había adulterado, entonces ella, la esposa, debía permanecer ligada a su marido el cual estaba muerto. Dios mismo había acabado ese pacto a causa de adulterio.
Esto mismo es lo que encontramos en Deuteronomio 24: 1-4. Este pasaje fuera de enseñar que un hombre o una mujer puede divorciarse por cualquier razón, enseña todo lo contrario. Con esta ordenanza Dios evita que el divorcio se dé con frivolidad. Es decir, los hebreos creían que podían divorciarse por cualquier causa, sin embargo Dios establece que un hombre puede divorciarse solamente si ha hallado algo indecente en la mujer. Ahora, la palabra usada por Moisés aquí es עֶרְוָה (ʿěr∙wā(h)) que implica todo tipo de inmoralidad sexual. Entonces, si un hombre encontraba que su esposa había hecho alguna cosa sexualmente inmoral, podía divorciarse de ella.
Sin embargo, como queda claro este pasaje quiere mostrar una legislación con respecto a la prohibición divina de que un hombre que haya repudiado a su mujer pueda volverse a casar con ella si ella se casó por segunda vez con otro hombre y éste la dejó a ella también. Dios prohibía, y esa es la intención de Deuteronomio 24: 1-4, que el primer esposo se volviera a casar con la esposa que había repudiado a causa de inmoralidad sexual. Nunca vemos en esta ley que Dios permita cualquier causa de divorcio, sino sólo actos de inmoralidad sexual.
Dios exigía que el hombre que repudiara a su mujer tuviera que darle carta de divorcio. Porqué? Precisamente para protegerla. Si un hombre se divorciaba por cualquier otra razón, debía escribir esas razones en el certificado de divorcio y así ella quedaría segura. Imagínense que Dios no hubiera exigido esto. Cualquier hombre hubiera podido pensar que a la mujer la repudiaron por adúltera. Qué le hubiera sucedido? La hubieran matado. Sin embargo, con el certificado de divorcio, la mujer tendría la prueba que fue repudiada por otra causa, ajena al adulterio, y así podría casarse con otro hombre.
Esto es lo que Jesús mismo enseña. En el pasaje de Mateo 19: 1-9 leemos lo siguiente,
1 Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán. 2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. 3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? 8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”
Con qué fin fueron los fariseos a cuestionar a Jesús? Con el fin de tentarle. Cuál era la tentación? Ver si creía lo mismo que había sido enseñado por los rabinos del pasado. Los fariseos seguían las interpretaciones y enseñanzas de hombres. Ellos conocían el Antiguo Testamento, pero creían en las interpretaciones que sus rabinos habían hecho de la Ley. Con ese fin fueron a tentar a Jesús. Pero el Señor, los lleva no a lo que dijeron los rabinos, sino a lo que Dios dijo. Los fariseos estaban interesados en el divorcio, pero Jesús estaba interesado en reafirmar la inviolabilidad del matrimonio. Es por ello que los lleva a la Ley. Jesús se niega a complacer los deseos impuros de los fariseos y en su lugar les reprende dejándoles claro que el matrimonio es sagrado y que al haber sido instituído por Dios no debe ser destruído por el hombre.
Jesús sabía de los actos pecaminosos de los judíos en su tiempo. Ellos fácilmente y por las causas que vimos antes, se divorciaban. No habían restricciones. Es por ello que Jesús les dice que el adulterio no consiste en el acto externo, sino en el deseo del corazón. Es decir, violar el pacto matrimonial para casarse con otra mujer, independientemente que haya un certificado de divorcio, no es nada menos que adulterio.
Una vez que los fariseos son llevados por Jesús a la verdad, pues ellos ya no podían argumentar a favor de los rabinos, pues Jesús estaba mostrando la verdad de Dios, ellos le preguntan lo siguiente, “¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?” (Mateo 19: 7). Los fariseos mienten y maliciosamente ponen en los escritos de Moisés palabras que favorecen su argumento. Ellos se refieren al pasaje en Deuteronomio 24: 1-4, el cual como vimos antes nunca establece que el hombre puede divorciarse de su esposa, sino que en el caso de que la haya repudiado por haber hallado alguna indecencia-refiriéndose a inmoralidad sexual-en ella, y le haya dado certificado de divorcio, no puede volver a casarse con ella si ella luego es repudiada por otro hombre. Eso es lo que Dios enseña en ese pasaje, pero ello por la dureza de su corazón habían malinterpretado las palabras de Dios. Esta es la acusación que les da Jesús, “Por la dureza de vuestro corazón” (Mateo 19: 8).
La única excepción
Una vez que Jesús deja claro la inviolabilidad del matrimonio, corrigiendo las creencias judías con respecto al matrimonio y el divorcio, el Señor dice, “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” (Mateo 19: 9). El matrimonio es un pacto inviolable. Cualquiera que se divorcia comete adulterio, y hace que la persona que se case con el divorciado adultere. La cadena de pecado que desata el divorcio es interminable. Por ello el divorcio es abominación para Dios (Maalquías 2: 16).
Esto es lo mismo que escribió Pablo. En su primera epístola a los Corintios escribe, “10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer” (1 Corintios 7: 10-11). Si una pareja de esposos se separa no pueden casarse de nuevo, pues de hacerlo cometen adulterio, pues el pacto matrimonial sigue vigente. Deben permanecer solteros o reconciliarse. Sólo esto les es permitido.
Pero Jesús ofrece una excepción. En caso de que alguno de la pareja adultere, el otro puede divorciarse. La persona ofendida es libre para volverse a casar, pues ha habido una violación del pacto matrimonial por la otra persona. En los tiempos del Antiguo Testamento tal persona hubiera sido apedreada hasta la muerte. La carta de divorcio dada por la parte ofendida es como si el adúltero estuviera muerto. La parte ofendida o la víctima queda totalmente libre del pacto hecho con la otra persona. Sinclair Ferguson escribe,
En los tiempos de Jesús (cuando Palestina era ocupada por Roma), esta pena de muerte [refiriéndose a Levítico 20: 20] no se llevaba a cabo. La persona que cometía adulterio vivía. Pero la enseñanza de Jesús parece sugerir lo correcto de actuar como si la pena hubiera sido llevada a cabo. En este caso, la persona ofendida sería libre para casarse de nuevo. No había contradicción de la Ley del Antiguo Testamento en esto.” The Sermon on the Mount, página 91.
Igualmente Martyn Lloyd-Jones dice,
Podemos decir no sólo que la persona que se ha divorciado de su esposa debido a su adulterio puede hacerlo. Podemos ir más allá y decir que el divorcio ha terminado el matrimonio, y que este hombre es ahora libre y como hombre libre puede volverse a casar. El divorcio pone fin a esta conexión, el mismo Señor lo dijo. Su relación a esa mujer es la misma como si ella estuviera muerta; y este hombre inocente tiene el derecho de volverse a casar.” The Sermon on the Mount, página 261.
Para añadir algunos otros comentaristas, John Stott escribe,
La única situación en la que el divorcio y el nuevo casamiento son posibles, sin quebrantar el sétimo mandamiento, es aquella en la cual éste ya ha sido quebrantado por algún pecado sexual grave. En este caso, y sólo en este caso, Jesús parece haber enseñado que el divorcio es permitido, o por lo menos que podía obtenerse sin que la parte inocente contrajera estigma adicional de adulterio.” El Sermón del Monte. Contracultura Cristiana, página 110.
Imagínense lo terrible que sería que la parte inocente sufra el pecado cometido por su pareja. Sabemos que Dios hace eunucos a muchos, pero este es un don de Dios que no le es dado a todos. Cómo podemos creer que estas víctimas del adulterio deben ser eunucos para Dios? John Owen el gran puritano habló acerca de esto y escribió lo siguiente,
El divorcio en caso de adulterio, como enseñado por nuestro Señor para uso de la persona inocente, es, como todos confesamos, para su libertad, ventaja, y alivio. Pero, suponiendo que no pueda casarse, probaría ser una trampa y yugo sobre él; pues si no tuviera el don de continencia, está expuesto a pecado y juicio.” John Owen, Of Marrying After Divorce in Case of Adultery.
A qué se refiere Owen cuando dice “como todos confesamos”? Podría pensar que se está refiriéndo a la Confesión de Fe de Westminster la cual declara lo siguiente,
El adulterio o la fornicación cometidos después del compromiso, siendo descubiertos antes del casamiento, dan ocasión justa a la parte inocente para anular aquel compromiso. En caso de adulterio después del matrimonio, es lícito para la parte inocente promover su divorcio, y después de éste, puede casarse con otra persona como si la parte ofensora hubiera muerto.” WCF Capítulo 24.5
Martín Lutero en sus comentarios de 1 Coritnios 7 dice, “Por lo tanto, un adúltero, ha sido divorciado, no por el hombre, sino por Dios mismo, y separado no sólo de su esposa sino de la vida misma. En tal instancia, la otra pareja es completamente libre de cualquier obligación al esposo anterior.” Es la misma opinión que tenía Calvino al respecto (aquí y aquí).
Noten que Jesús no ofrece el divorcio a la parte ofensora, es decir, el divorcio por adulterio no es una posibilidad para que el que comete tan vil pecado pueda tener una excusa para salirse del matrimonio. Por el contrario, la posibilidad de divorciarse es dada por el Señor a la parte ofendida. La víctima es la que puede divorciarse, pues para Dios es tan abominable el adulterio dado lo que Él piensa del pacto matrimonial, que le da la posibilidad de salir de ese pacto. Y si Dios le da la posibilidad de salir mediante el divorcio, entonces esto implica que Dios ha permitido la disolución del mismo y ha puesto a la víctima en libertad para volverse a casar, justo igual como lo hacía en el Antiguo Testamento.
Pero, pregúntense si esto no concuerda con lo que enseña Pablo en 1 Corintios. En el capítulo 7 Pablo dice,
12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. 14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.
Pablo está hablando de un creyente que está casado con un no creyente. Ambos han entrado en un pacto matrimonial igual que le que hubiera sido hecho por dos creyentes. Dios fue quien casó a tales personas. Pero noten que Pablo dice que si el incrédulo no consiente en permanecer casado con el o la creyente, entonces se pueden separar. Y la palabra utilizada por Pablo ahí es χωρίζω (chōrizō) que significa “divorcio.” Si un incrédulo no consiente en vivir y permanecer casado con un creyente, entonces Dios les permite divorciarse. LA construcción verbal está en la voz media, es decir que es el incrédulo el que decide separarse/divorciarse, no es el creyente. El creyente debe aceptar el divorcio. Porqué? Porque el creyente no está sujeto a servidumbre. Es decir, el creyente no queda atado al pacto matrimonial, pues el incrédulo decidió divorciarse. Y si el creyente queda libre, entonces es libre para volverse a casar. Esto es lo que se infiere del texto.
Entonces, queda claro que Jesús establece una sola razón por la cual el vínculo del matrimonio puede ser disuelto. No es el hombre el que lo establece, sino que es Dios. Esto concuerda con la enseñanza del Antiguo Testamento con respecto al adulterio. Creo que si una persona ha sido víctima de adulterio, tiene todo el derecho, el cual es otorgado por Jesús, de buscar el divorcio, y al haberse disuelto ese pacto matrimonial, no por la parte ofendida sino por el adúltero, la víctima es libre de volverse a casar, pues así como Dios le quitaba la vida a los adúlteros, las parejas quedaban libres para volverse a casar.
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[1] Comentario Bereshith Rabba sobre Génesis.
[2] Tracto Talmúdico Quiddushin sobre el Repudio.
[3] Tracto Talmúdico Gittin sobre el Divorcio.
[4] Tracto Talmúdico Kethubhoth 7.6
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Eduardo
creo que es claro lo que escribes con respecto a la parte ofendida por adulterio, ver como Dios se compadece de él o ella para seguir realizando su vida, pero que de los adulteros (as) ya que en el A.T. morian irremisiblemente, ¡pero ahora no! la pregunta es: ¿cual es su posición delante de Dios? ¿hay perdón, es más; hay vida eterna para ellos?
espero tu respuesta, te agredezco.
René
René,
Lee 1 Corintios 6 donde dice que los adulteros no heredarán el reino de los cielos. Sólo los que se hayan arrepentido verdaderamente de tal pecado podrán ser salvos de la ira de Dios, así como los mentirosos, ladrones, homosexuales, etc.
Eduardo,
Entonces,los que cometieron adulterio despues de arrepentirsen puden volverse a casar?
Bendiciones Eduardo,
Varias preguntas que me gustaría comentar. En el caso de que x anciano haya caído en el pecado de adulterio y se le haya destituido de su cargo por razones disciplinarias de santificación, no puede ejercerlo en un futuro? Es decir, más nunca puede ser anciano por su pecado cometido? Depende de los requisitos de una iglesia o de la Palabra de Dios?
Gracias.
Manuel,
Muy buena pregunta. Creo que los requisitos del pastor/obispo/presbitero son tan estrictos en 1 Timoteo 3: 1-7, que creo que un pastor que haya caído en un pecado como el adulterio no puede volver a servir a Dios en ese mismo puesto. La prioridad es buscar el restablecimiento espiritual, pero por lo estricto de las palabras de Pablo, no creo que se pueda permitir.
Eduardo:
Es muy interesante este tema del matrimonio.
En Mi Pais esta ocurriendo algo abominable que atenta contra el matrimonio, en Mexico, D.F. se aprobo una ley que permite el matrimonio de personas del mismo sexo con derecho a adopcion de niños.
Nos podrias dar una enseñanza sobre este asunto que te comento.
Gracias
solo quiero preguntar si hay perdon para la persona que se divorcio
y sobre todo hay SALVACION??? donde esta la miosericordia de Dios???
Dios conoce nuestros corazones y el sabe cuando no somos felices
a el le importamos nose si tambien se pueda uno divorciar de algun
lider de la iglesia por q a mentido,es soberbio y solon aplica la
biblia a todos pero no a el se le explican sus ofenzas pero su soberbia y ensenanzas como estas lo ayudan a q su soberbia cresca!!
espero obtener Respusta!! y el auxilio de Dios por q no quiero fallale
a DIOS pero es dificil luchar contra la soberbia se resibe muchas heridas sobre todo de un lider.. gracias
Silvia,
Perdón hay para todo pecador que se arrepiente de corazón y confía en Cristo como su salvador. Jesús dijo, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6: 37). Cristo permite el divorcio sólo en casos de fornicación. Cualquier otra causa no es válida para divorciarse. Bendiciones.
Bendiciones,
Estoy casada y mi esposo a sido desde el principio infiel, perdí la cuenta de las mujeres que a tenido, el me dice que es mi culpa porque no cubrí sus necesidades . Soy cristiana y he soportado tantos cosas pensando que no me debía divorciar. Pero escuchar esas palabras siento un alivio muy grande. Me preocupa mucho mi esposo porque ya creo que es una enfermedad sexual.
¿como lo puedo ayudar a salir de la oscuridad en que esta?
Karina,
Lamento mucho saber de tu problema marital. Lo que le ocurre a tu esposo es un claro ejemplo de la esclavitud del hombre natural al pecado. Qué hacer? Lo único que le puede liberar es conocer a Jesucristo por medio de escuchar el evangelio. Qué debes hacer? Es muy complicado. Lo primero que te sugiero es orar y pedirle sabiduría a Dios; luego buscar a tu pastor para consejería; empaparse con la Biblia; continuar orando.
No sabemos cual es el plan de Dios para tu matrimonio. Claramente Cristo dejó una provisión para el divorcio: la fornicación/adulterio por parte de una de las partes de la pareja; sin embargo no sabemos si Dios le otorgará arrepentimiento a él y salvación por medio de ti. Si te aconsejo buscar ayuda pronta porque tu vida también está en peligro por alguna enfermedad.
Alexander,
El divorcio fue permitido por Cristo exclusivamente para la liberar a la parte ofendida del pacto matrimonial. El adulterio es una abominación tan grande que deshace el pacto matrimonial, como lo vemos en el Antiguo Testamento. Por lo tanto si el divorcio es precisamente eso, es decir, la disolución del pacto matrimonial, el ofensor queda libre también. Ahora, debemos dejarle claro a tal persona que está en pecado y que su pecado es terriblemente grave a los ojos de Dios. Si no es creyente, debe saber que sólo poniendo su fe en Cristo puede hallar reconciliación con Dios, y si es creyente-Dios nos guarde a todos nosotros de que un creyente pueda hacer tal cosa-debe arrepentirse de todo corazón. El problema para tal persona no es saber si puede casarse, sino como puede ser salvo de la ira de Dios. No creo que deba buscar como se casa de nuevo, sino como puede ser reconciliado con Dios por su atrocidad. Esa debe ser su prioridad, y nuestra prioridad como creyentes, buscar reconciliar pecadores con Dios mediante el evangelio.
Pero si Dios le concede arrepentimiento y fe en Cristo Jesús, debe saber que a pesar de que su pecado ha sido perdonado y dado que fue libre del pacto matrimonial previo (a causa de su propio pecado) puede casarse de nuevo si el Señor así lo pone en su corazón. Pero considero necesario que haya habido una verdadera regeneración y/o arrepentimiento, para que este nuevo matrimonio sea aceptado por Dios. Si no es así, es como un incrédulo y será castigado por su pecado.
Casos así hay muchos: Por ejemplo, si un incrédulo cometió adulterio, hubo un divorcio, éste se casó con la mujer con la que adulteró y luego Dios los salva. Debe divorciarse? Por supuesto que no, sino que de haber verdadero arrepentimiento, y esta es la misión del pastro, que debe confrontar a estas parejas a su pecado, para que ellos puedan sentirse reconciliados con Dios por medio de la fe en Cristo Jesús. Si Dios verdaderamente los salvó es obvio que sus pecados, incluyendo el adulterio han sido perdonados. Podríamos sentarnos toda una tarde a conversar sobre un tema tan delicado como el divorcio, pues existen múltiples ejemplos.
De todas maneras, lo que leo en la Biblia es que Cristo permitió el divorcio como un medio para liberar a la víctima y para liberarla de un pacto matrimonial que fue violado, justo como ocurría en el Antiguo Testamento.
Gracias por tu comentario. Qué Dios te bendiga!