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María la Madre de los Creyentes?

octubre 27, 2009

Para el catolicismo romano el pasaje de Juan 19: 26-27 es testimonio claro de la maternidad espiritual de María de todos los creyentes. Cristo, según argumentan el entregó a su discípulo amado a su madre. Por ello, afirman, María debe ser venerada, pues nos fue entregada por Cristo a nosotros. Noten los argumentos romanistas,

1. Jesús, después de haber confiado el discípulo Juan a María con las palabras: “Mujer, he ahí a tu hijo”, desde lo alto de la cruz se dirige al discípulo amado, diciéndole: “He ahí a tu madre” (Jn 19, 26-27). Con esta expresión, revela a María la cumbre de su maternidad: en cuanto madre del Salvador, también es la madre de los redimidos, de todos los miembros del Cuerpo místico de su Hijo.

La Virgen acoge en silencio la elevación a este grado máximo de su maternidad de gracia, habiendo dado ya una respuesta de fe con su “sí” en la Anunciación.

Jesús no sólo recomienda a Juan que cuide con particular amor de María; también se la confía, para que la reconozca como su propia madre.

Durante la última cena, “el discípulo a quien Jesús amaba” escuchó el mandamiento del Maestro: “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 15, 12) y, recostando su cabeza en el pecho del Señor, recibió de él un signo singular de amor. Esas experiencias lo prepararon para percibir mejor en las palabras de Jesús la invitación a acoger a la mujer que le fue dada como madre y a amarla como él con afecto filial.

Ojalá que todos descubran en las palabras de Jesús: “He ahí a tu madre”, la invitación a aceptar a María como madre, respondiendo como verdaderos hijos a su amor materno.

2. A la luz de esta consigna al discípulo amado, se puede comprender el sentido auténtico del culto mariano en la comunidad eclesial, pues ese culto sitúa a los cristianos en la relación filial de Jesús con su Madre, permitiéndoles crecer en la intimidad con ambos.

El culto que la Iglesia rinde a la Virgen no es sólo fruto de una iniciativa espontánea de los creyentes ante el valor excepcional de su persona y la importancia de su papel en la obra de la salvación; se funda en la voluntad de Cristo.

Las palabras: “He ahí a tu madre” expresan la intención de Jesús de suscitar en sus discípulos una actitud de amor y confianza en María, impulsándolos a reconocer en ella a su madre, la madre de todo creyente.

En la escuela de la Virgen, los discípulos aprenden, como Juan, a conocer profundamente al Señor y a entablar una íntima y perseverante relación de amor con él. Descubren, además, la alegría de confiar en el amor materno de María, viviendo como hijos afectuosos y dóciles.

La historia de la piedad cristiana enseña que María es el camino que lleva a Cristo y que la devoción filial dirigida a ella no quita nada a la intimidad con Jesús; por el contrario, la acrecienta y la lleva a altísimos niveles de perfección.

Los innumerables santuarios marianos esparcidos por el mundo testimonian las maravillas que realiza la gracia por intercesión de María, Madre del Señor y Madre nuestra.

Al recurrir a ella, atraídos por su ternura, también los hombres y las mujeres de nuestro tiempo encuentran a Jesús, Salvador y Señor de su vida.

Sobre todo los pobres, probados en lo más íntimo, en los afectos y en los bienes, encontrando refugio y paz en la Madre de Dios, descubren que la verdadera riqueza consiste para todos en la gracia de la conversión y del seguimiento de Cristo.

3. El texto evangélico, siguiendo el original griego, prosigue: “Y desde aquella hora el discípulo la acogió entre sus bienes” (Jn 19, 27), subrayando así la adhesión pronta y generosa de Juan a las palabras de Jesús, e informándonos sobre la actitud que mantuvo durante toda su vida como fiel custodio e hijo dócil de la Virgen.

La hora de la acogida es la del cumplimiento de la obra de salvación. Precisamente en ese contexto, comienza la maternidad espiritual de María y la primera manifestación del nuevo vínculo entre ella y los discípulos del Señor.

Juan acogió a María “entre sus bienes”. Esta expresión, más bien genérica, pone de manifiesto su iniciativa, llena de respeto y amor, no sólo de acoger a María en su casa, sino sobre todo de vivir la vida espiritual en comunión con ella.

En efecto, la expresión griega, traducida al pie de la letra “entre sus bienes”, no se refiere a los bienes materiales, dado que Juan -como observa san Agustín (In Ioan. Evang. tract., 119, 3)- “no poseía nada propio”, sino a los bienes espirituales o dones recibidos de Cristo: la gracia (Jn 1, 16), la Palabra (Jn 12, 48; 17, 8), el Espíritu (Jn 7, 39; 14, 17), la Eucaristía (Jn 6, 32-58)… Entre estos dones, que recibió por el hecho de ser amado por Jesús, el discípulo acoge a María como madre, entablando con ella una profunda comunión de vida (cf. Redemptoris Mater, 45, nota 130).

Ojalá que todo cristiano, a ejemplo del discípulo amado, “acoja a María en su casa” y le deje espacio en su vida diaria, reconociendo su misión providencial en el camino de la salvación.”

Ahora, ya que estamos celebrando la misericordia de Dios hacia la iglesia, pues fue hace 492 años cuando por medio de un hombre llamado Martín Lutero, Dios devolvió la luz a Su pueblo, veamos que fue lo que escribió el reformador con respecto a Juan 19: 26-27,

En el papado, María fue hecha un ídolo basándose en este pasaje. Aún en la Pasión, cuando ellos predicaron acerca de Cristo y Sus sufrimientos, ellos predicaron acerca de la madre, María, es decir, que ella nos fue dada por Cristo como nuestra madre. Nosotros queremos que María sea honrada, pues merece ser honrada. Sin embargo no la honraremos como para hacerla igual al Hijo, Cristo. Pues ella no fue crucificada ni murió por nosotros; ni oró por nosotros en la cruz. Sino que fue Cristo quien fue crucificado y murió por nosotros y con lágrimas ofreció súplicas y oración por nosotros (Hebreos 5:7). Por lo tanto, dejen a cada uno honrar a María como quiera-proveyendo solamente que no sea honrada como se honra a Cristo. Y esta también es la razón por lo cual el Señor separa a Su madre de Sí mismo: para que Él sea el único a quien debamos sujetarnos.

Mas el papa con sus monjes hace lo opuesto, enviando lejos  a Cristo el Hijo y sujetándose a la madre. Cristo abandona todo por nosotros-la tierra, Su madre, Sus discípulos-para salvarnos. Por lo tanto, nostros debemos sujetarnos solamente a Él y darle el honor que merece y a nadie más. Pues debido a que Él mismo entrega a Su madre y no desea estar con ella en la tierra, ni sujetarse a ella, tampoco debemos nosotros sujetarnos a ella y abandonar al Hijo. Si quisieramos depender de ella, dejando el honor de Cristo y dándoselo a Su madre, eso sería negar los sufrimientos de Cristo.” Martín Lutero. Sermons on the Gospel of St. John Chapters 17-20.

Esto nos sirve para comprender, una vez más, porque Dios usó a Lutero para sacar a Su pueblo de la oscuridad de las tinieblas en las que el papado lo tenía cautivo. Soli Deo Gloria!

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8 comentarios leave one →
  1. DAVID permalink
    octubre 28, 2009 4:38 pm

    he leido su comunicado, y me parece de lo mas ingenuo, por que no puede ser, o al menos no me cabe en mi cabeza, que Jesus, muchos anos despues de haber fundado su Iglesia a traves de sus apostoles, haya estado en contra de ella., o sea que haya estado en contra de si mismo, al revelarle, como dicen al final de su comentario, de que Dios utilizo a lutero para sacar a su pueblo de oscuridad. por favor en que cabeza tan pervesa puede pensarse semejante abusurdismo. recordemos que san Pablo, dice en 2 de Tim 3-15, que la iglesia, es la columna y fundamento de la verdad, y que la iglesia es el cuerpo mistico de Cristo. como puede ser que el dios que Uds. pregonan puede estar encontra de el mismo????.

    • octubre 29, 2009 2:12 am

      David,

      Qué entrada leíste? Nada de lo que criticas fue argumentado por mí persona. Veo que no lograste entender nada de lo que escribi, asi que te invito a leerla de nuevo.

  2. DAVID permalink
    octubre 29, 2009 4:44 pm

    como prueba de lo que comentaste y donde se basa todo mi comentario es: “”””Ahora, ya que estamos celebrando la misericordia de Dios hacia la iglesia, pues fue hace 492 años cuando por medio de un hombre llamado Martín Lutero, Dios devolvió la luz a Su pueblo, veamos que fue lo que escribió el reformador con respecto a Juan 19: 26-27,””””.
    ahora bien que me puedes decir al respecto, por que no encuentro otra interpretacion que la que ya di y no quisiera repetir.

    • octubre 29, 2009 10:11 pm

      David,

      Una pregunta: Estaba la palabra de Dios disponible para el pueblo en la Edad Media? Podían entender la predicación de la Biblia los hombres? No eran oprimidos espiritualmente los hombres en la epoca de Lutero? No estaba el papado como el dictador supremo de lo que debían creer las personas? Hubo otros hombres antes que Lutero que lucharon contra el papado, como Wycliffe, Jan Huss, etc, pero nunca tuvieron el efecto que Lutero, por la gracia de Dios tuvo.

      En Lutero vemos la providencia de Dios actuando para devolver a los hombres la verdad. Con Lutero Dios le devolvió la Biblia al pueblo, pues se tradujo al alemán y al inglés y luego al francés, etc. El pueblo pudo leer la Biblia en su propia lengua. Los sermones se predicaban en el idioma de cada nación. La iglesia católico romana había perdido el poder sobre los hombres. Cómo? Por la providencia de nuestro gran Dios que utilizó a un pecador-Lutero- para que Su verdad fuera conocida por todo el mundo.

      Lo que dices aun no tiene sentido alguno.

  3. DAVID permalink
    octubre 30, 2009 5:50 am

    ni para mi tus comentraios tienen sentido!!!!!!!!

    Sabias tu, que martin lutero se separo de la iglesia católica para casarse con una religiosa??/ sabinas además que martin lutero trajo la divios a la iglesia y que toda división proviene de satanas??? Sabias también que el magníficat de la virgen Maria fue escrito por Martin lutero??? Y otras muchas cosas mas de martin lutero,

    Si, es cierto que martin lutero tradujo la bibila al alemán, pero de que sirvió., solo sirvió para que se diera un cisma en la iglesia, Cosa que no creo que haya sido de mucho agrado para dios.

    Discuplame que te haga esta pregunta: alguna ves fuiste católico????

    • octubre 30, 2009 11:58 am

      David,

      Que podre responder ante tal ignorancia historica? Sencillamente nada! Mejor lee acerca de la Reforma Protestante ante de abrir la boca. Hablar desconociendo verdaderamente la verdad es necedad segun ensena la Biblia.

  4. adriano permalink
    agosto 18, 2011 5:05 pm

    si dices que lutero abrió los ojos de los hombres, entonces donde quedo la sangre de los santos, los martires ? como puedes decir que adoramos, nosotros respetamos a María por ser la madre de Jessús y merece todo el respeto que vengas a decir de adoracion primerodebes de comprender que nosotros sabmos una hiperdulia a María…

    • agosto 19, 2011 2:07 pm

      Adriano,

      Yo respeto a Calvino y Lutero por todo lo que hicieron. Pero no hago con ellos lo que la Iglesia Católico Romana enseña a sus fieles a hacer con María. Qué es respetar a María? Orarle? Afirmar que ella es co-redentora con Cristo? Decir que ella es co-mediadora? Atribuirle a ella sanaciones? Eso es respetarla? Amigo, eso no es respeto, eso es adoración, y eso, dice Dios, sólo le pertenece a Él.

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