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Juan Calvino y Jeremías 31: 33

mayo 20, 2009

Uno de los errores interpretativos o hermenéuticos meas frecuentes es el que conocemos como eiségesis. Este abordaje ocurre cuando el lector de la Biblia quiere “forzar” a que el texto diga algo que esté de acuerdo con una creencia suya o entendimiento de alguna doctrina particular.

En todo este debate acerca de la relación entre el creyente y la ley moral mosaica, he encontrada muchos ejemplos de este tipo de errores hermenéuticos. Hoy quiero mostrar uno de ellos. Uno de mis argumentos ha sido que en la regeneración, es decir, en el nuevo nacimiento, Dios cambia el corazón de un pecador. Este cambio ocurre cuando Dios cambia el corazón de piedra, es decir el corazón que está muerto espiritualmente y coloca en su lugar un corazón de carne, es decir con vida espiritual. Además, en esa regeneración, Dios, le da Su Espíritu al creyente para que pueda obedecer a la ley que Él escribe en la mente y en el corazón de ese pecador que ha sido redimido.

Ahora, cuando interpretamos pasajes como Jeremías 31: 33 o Ezequiel 36: 22-32, debemos preguntarnos a qué ley se está refiriendo el autor. Este proceso hermenéutico se conoce como “intencíon del autor,” y es algo importantísimo para poder interpretar correctamente un texto bíblico. Es decir, debemos preguntarnos siempre cual era la intención que el autor quería dar a entender a una audiencia en el período de tiempo en el que escribió el texto.

Es aquí donde he visto un gran error de un comentarista quien escribe con respecto a esa ley de la que habla Jeremías lo siguiente,

Es lo que te he venido diciendo a traves de mis intervenciones, la Ley de Cristo (que tiene mucho mas proyeccion espiritual que la de Moises) sera establecida en nuestros corazones por el Espiritu, que es quien HARA en nosotros el deseo de obedecer y cumplir con los mandamientos de Cristo.

Cuál es el error? La eiségesis hecha de ese pasaje. El comentarista quiere defender la idea que el creyente ya no debe obedecer la ley moral mosaica, sino que debe obedecer la ley de Cristo. Pero, a pesar de que la Biblia no enseña tal diferencia entre ambas leyes, me voy a centrar en el error hermenéutico.

El comentarista claramente trata de forzar el texto para que diga que la ley de la que habla el autor es la ley de Cristo. Pero si leemos el contexto en el que escribe el autor, queda claro que se trata de la ley de Dios dada a Israel mediante Moisés. Se trata de esa ley que debía haber cumplido el pueblo de Israel para demostrar que eran el pueblo de Dios, pero que por causa de la carne nunca pudieron cumplir. Es aquí donde Jeremías habla y dice que Dios en el pacto de gracia, hará lo que fue imposible para la carne, es decir que cambiará el corazón de los hombres, y en ese corazón pondrá Su ley para que puedan obedecerla y demuestren así que son el pueblo de Dios.

Pero, veamos el comentario de Calvino con respecto al texto de Jeremías 31: 33,

El ahora nos da una diferencia entre la Ley y el Evangelio, pues el Evangelio trae con él la gracia de la regeneración: su doctrina, por lo tanto, no es la de la letra, sino que penetra en el corazón y reforma todas las facultades internas, para que la obediencia sea dada a la justicia de Dios.

Una pregunta puede ser aquí movida, Era la gracia de la regeneración faltante a los Padres bajo la Ley? Pero esta pregunta es meramente absurda. Qué, entonces, quiere decir cuando Dios niega aquí que la Ley fue escrita en el corazón antes de la venida de Cristo? A esto yo respondo, que los Padres, que fueron antes regenerados, obtuvieron este favor a través de Cristo, para que podamos decir, que fue como si hubiera sido transferido de otra fuente. El poder entonces de penetrar en el corazón no era inherente a la Ley, sino era un beneficio transferido a la Ley del Evangelio.

Esto es una cosa. Entonces, sabemos que esta gracia de Dios era rara y poco conocida bajo la Ley; pero que bajo el Evangelio los dones del Espíritu han brotado más abundantemente, y que Dios ha tratado más copiosamente con Su Iglesia. Pero aún lo principal es considerar lo que la Ley es en ella misma, y lo que es peculiar al Evangelio, especialmente cuando se hace una comparación entre la Ley y el Evangelio. Pues cuando la comparación cesa, esto no puede ser aplicada apropiadamente a la Ley; sino que con respecto al Evangelio se dice, que la Ley es la de la letra, como se le llama en otro lugar, (Romanos 7: 6) y esta es también la razón por la que Pablo la llama la letra en 2 Corintios 3: 6.

Por “letra” él quiere decir no lo que Origen tontamente explicó, pues él pervirtió el pasaje así como lo hizo con toda la Escritura: Pablo no quiere decir el simple y llano sentido de la Ley; pues le llama la letra por otra razón, pues solamente coloca ante los ojos de los hombres lo que es correcto, y lo suena en sus oídos. Y la palabra letra se refiere a lo que está escrito, como si hubiese dicho, La Ley fue escrita en piedra, y fue por lo tanto letra. Pero el Evangelio-qué es? Es espiritual, esto es, Dios no sólo dirige su palabra a los oídos de los hombres y la coloca frente a sus ojos, sino que enseña internamente sus corazones y mentes. Esta es la solución a la pregunta: el Profeta habla de la Ley misma, aparte del Evangelio, pues la Ley entonces está mmuerta y destutuída del Espíritu de la regeneración.

Él luego dice, Daré mi ley en su mente. Con estas palabras él confirma lo que ha dicho, que la novedad, que antes mencionó, no fue en cuento a la sustancia, sino en forma solamente: pues Dios no dice aquí, “Os daré una nueva ley,” sino Escribiré mi Ley, esto es, la misma Ley, que había sido entregada antes a los Patriarcas. Él entonces no promete algo diferente en cuanto a la esencia de la doctrina, siono que hace la diferencia en la forma únicamente.

También el comentarista y teólogo Mathew Henry escribe,

Él los inclinará a su deber; Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; no, les daré una nueva ley, pues Cristo vino no para abrogar la ley, sino para cumplirla; pero la ley será escrita en sus corazones por el dedo del Espíritu como fue escrito en las tablas de piedra. Dios escribe su ley en los corazones de los creyentes, la hace pronta y familiar a ellos, a la mano cuando tengan la ocasión de usarla, así como aquellos que es escrito en su corazón (Proverbios 3: 3). Él les da el cuidado de observarla,  por lo que somos solícitos como aquello que está cerca de nuestro corazón. Él obra en ellos la disposición a la obediencia, una conformidad de pensamiento y afección a las reglas de la divina ley, como la copia de la original. Esto es aquí prometido, y debemos orar por ello, que nuestro deber pueda ser hecho concientemente y con placer.

La corecta interpretación de este pasaje deja claro que Dios pondrá en los corazones de todos los creyentes, los del Antiguo Pacto y los del Nuevo, Su ley, aquella, como bien dice Calvino, que fue entregada a los Patriarcas, para que estos anden en ella, se gocen y demuestren su amor por Dios. Estos dos grandes hombres de Dios demuestran que el creyente debe observar la ley moral de Dios entregada a Moisés.

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9 comentarios leave one →
  1. mayo 20, 2009 4:41 pm

    Eduardo,
    el supuesto comentarista eisegetico soy yo, Felipe Gonzalez, puedes usar mi nombre, no hay problema en eso. No hables de “ese”, yo tengo nombre, y soy responsable de lo que digo.

    Lo que citas en tu post, lo sostengo porque no tiene ningun error doctrinal. Proyeccion espiritual es alcance, no es que no sea la misma Ley. El “NO MATARAS” del Decalogo adquiere mas alcance, mas comprension espiritual para el hombre cuando Cristo dijo: si le llamas “necio” a tu hermano eres culpable tambien del NO MATARAS. Eso fue lo que quise decir, pero el que no parece comprender eres tu.

    Cristo no estaba citando de la interpretacion farisaica de la Ley….el NO MATARAS….es del Decalogo.

    Si vas a defender puntos de vista, hazlo con honestidad, no falseando la verdad, ni levantando falso testimonio que es pecado. En ningun comentario he dicho que los creyentes no tenemos que cumplir la Ley moral de Dios, eso lo has inventado tu. No ha sido nada honesto de tu parte poner argumentos que no he dicho.

    Cada texto que has citado de los grandes teologos, o predicadores, confirma lo que digo.

    Mi unica objecion a tus planteamientos es usar el termino “observar la Ley Mosaica” porque es un termino confuso para otras personas que van a pensar, (y de hecho lo pensaron, Viviana te lo senalo) que tu estas ensenando guardar todas las leyes ceremoniales, sanitarias, etc…..porque la Biblia no hace distinciones de leyes, habla de la Ley, las divisiones las hemos introducido los hombres para estudiarlas, pero la Biblia no menciona divisiones. Entonces, si los creyentes no tenemos nada que ver con leyes ceremoniales, sacrificios, reglas sanitarias etc, PERO SI CON LA LEY MORAL O DECALOGO, O DIEZ MANDAMIENTOS QUE NO HA PASADO, NI HA SIDO QUITADO,…… entonces, para que usar un termino confuso en estos momentos?

    Y para despejar cualquier duda que hayas introducido con tu comentario deshonesto acerca de mis planteamientos, resumo lo que pienso:

    - El Decalogo, Ley moral de Dios esta vigente para los cristianos. No ha sido quitado.

    - Cristo (el Hijo encarnado) le dio mas alcance o comprension espiritual al Decalogo, Ley moral, o Ley de Dios.

    - El Espiritu va a poner en los corazones de los regenerados la Ley de Dios, Decalogo, Diez Mandamientos, Ley Moral…..y los creyentes vamos a desear voluntariamente, como siervos dispuestos, hacer la voluntad de Dios con deleite.

    Recuerda que tambien dice la Palabra, “…hable verdad cada uno con su projimo….” Se honesto.

    • mayo 20, 2009 10:17 pm

      Felipe,

      Tu no eres ese comentarista. Tu no fuiste el que hizo ese error hermenéutico. Ahora me acusas de mentiroso? Te recuerdo que no he mentido en nada. En qué he mentido? O vas a violar uno de los mandamientos de la ley de Dios?

  2. mayo 20, 2009 7:52 pm

    Permítanme participar aportando unos fragmentos de la Segunda Confesión de Londres de 1689, que considero que con gran claridad trata sobre este tema. Esto está en el Capítulo 19 de esta Confesión Bautista y corresponde al Capítulo 21 de la Confesión de Westinster de 1649. En ellas se encuentran todas las citas bíblicas correspondientes.
    ———
    “Además de esta ley, comúnmente llamada ley moral, agradó a Dios dar al pueblo de Israel leyes ceremoniales que contenían varias ordenanzas típicas; en parte de adoración, prefigurando a Cristo, sus virtudes, acciones, sufrimientos y beneficios;’ y en parte proponiendo diversas instrucciones sobre los deberes morales. Todas aquellas leyes ceremoniales, habiendo sido prescritas solamente hasta el tiempo de reformar las cosas, han sido abrogadas y quitadas por Jesucristo, el verdadero Mesías y único legislador, quien file investido con poder por parte del Padre para ese fin.
    Dios también les dio a los israelitas diversas leyes civiles, que expiraron juntamente con el Estado de aquel pueblo, no obligando ahora a ningún otro en virtud de aquella institución;’ solamente sus principios de equidad son utilizables en la actualidad.
    La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los demás, a que se la obedezca;’ y esto no sólo en consideración a su contenido, sino también con respecto a la autoridad de Dios, el Creador, quien la dio. Tampoco Cristo, en el evangelio, en ninguna manera cancela esta obligación sino que la refuerza considerablemente.
    Aunque los verdaderos creyentes no están bajo la ley como pacto de obras para ser por ella justificados o condenados, sin embargo ésta es de gran utilidad tanto para ellos como para otros, en que como regla de vida les informa de la voluntad de Dios y de sus deberes, les dirige y obliga a andar en conformidad con ella, les revela también la pecaminosa contaminación de sus naturalezas, corazones y vidas; de tal manera que, al examinarse a la luz de ella, puedan llegar a una convicción más profunda de su pecado, a sentir humillación por él y odio contra él; junto con una visión más clara de la necesidad que tienen de Cristo, y de la perfección de su obediencia. También la ley moral es útil para los regenerados a fin de restringir su corrupción, en cuanto que prohíbe el pecado; y sus amenazas sirven para mostrar lo que aun sus pecados merecen, y qué aflicciones pueden esperar por ellos en esta vida, aun cuando estén libres de la maldición y el puro rigor de la ley. Asimismo sus promesas manifiestan a los regenerados que Dios aprueba la obediencia y cuáles son las bendiciones que pueden esperar por el cumplimiento de la misma,5 aunque no como si la ley se lo debiera como pacto de obras;6de manera que si alguien hace lo bueno y se abstiene de hacer lo malo porque la ley le manda lo uno y le prohíbe lo otro, no por ello se demuestra que esté bajo la ley y no bajo la gracia.”

  3. Felipe Gonzalez Enlace permanente
    mayo 20, 2009 10:57 pm

    Eduardo,

    quizas no pensabas que era yo, pero si fui yo el que escribio eso, y por eso te conteste. Yo te entiendo, es un bosque de comentarios los que hay sobre este tema de la Ley y es engorroso ya seguir la pista,……pero si, fui yo el que escribio eso, y esta exactamente en el comentario #54 de tu post “Spurgeon: usos de la Ley”.

    Alexander:

    buenisimo el material que citas, y ahi esta confirmado mi pensamiento.

    Como un grupo de leyes que fueron dadas a Israel, desaparecieron, expiraron, fueron abolidas cuando Israel desaparecio como pueblo, y ya no aplican a creyentes,……PERO LA LEY MORAL DE DIOS, EL DECALOGO, LA LEY ETERNA DE DIOS….NO HA EXPIRADO…….tiende a crear confusion a otras personas que quizas tengan menos conocimiento de estos temas, decirles “observen la Ley Mosaica”……..ese ha sido mi argumento solamente, la confusion que pueda crear en otros ese termino. Es mejor y mas didactico para otros decir “Ley de Dios” o “Ley de Cristo”, ese ha sido mi punto.

    Se que ni Eduardo, ni Juan, ni Viviana, ni Renton,… ni tu…..y mucho menos yo, van a confundirse, porque sabemos discernir estas cosas, pero cuando uno escribe algo en un blog es para los mas y los menos….y yo abogue por no crear confusion a los menos, nosotros hemos mantenido este debate, pero hay cientos de personas que leen y no opinan, pero se quedan con los mensajes…..¿me hago entender?

    Saludos y gracias por tu buen aporte.

  4. mayo 21, 2009 2:43 am

    Eduardo:
    Tu no eres ese comentarista. Tu no fuiste el que hizo ese error hermenéutico

    Sí que fue él el comentarista, el problema es que pensaste que fui yo.

    Como supones que soy joven en la fe, te crees con el derecho de despreciar mis argumentos e insultarme repetidamente, refutando lo que digo sin prestar mucha atención a mis palabras, por eso cuando cité a Felipe creiste que había sido yo.

    Hay algo que todos los creyentes deberíamos tener en cuenta cada vez que leemos a alguien que se las da de entendido en las cosas de Dios.

    Me refiero a Santiago 3:13

    ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras, con la humildad que su sabiduría le da.

    Por qué de la sabiduría, del conocimiento de Dios se desprende humildad?

    Porque entonces el creyente reconoce que nada, absolutamente nada de lo que sabe o desea hacer nace de él sino de Dios.

    Reconoce que sin esos dones prestados, él sería tan ignorante y pedazo de animal como cualquiera.

    Ya sabes, Quién te distingue de los demás, qué tienes que no hayas recibido? y si lo has recibido, por qué presumes como si no te lo hubieran dado?

    Humildad.

    Qué hacer entonces cuando nos encontramos con un supuesto sabiolistoteólogo que rezuma soberbia, desprecio y malas maneras contra todo bicho viviente que no dice aménsusantidá…?

    Rezar para que Dios le dé entendimiento.

    Entendimiento, no humildad.

    La humildad llegará tan pronto Dios le abra los ojos.

  5. mayo 21, 2009 12:29 pm

    Hola a todos

    Creo que hay que suavizar un poquito la cosa y dejar a un lado la crispación. Cuando se difiere constantemente con alguien es mejor dejar el debate y que cada uno crea lo que quiera, al menos eso hago yo. Solo es una opinión…

    Felipe,

    Tu discusión es inútil porque hablamos de lo mismo. Si crees en la vigencia del Decálogo dentro de la gracia y aún procuras, en base a las enseñanzas de Cristo, ir más lejos no eres antinomianista. Creo que en tu caso solo es un problema de semántica. Pues ya está. Paz en la tierra y en el cielo gloria.

    No se me estén matando que los quiero mucho a tod@s.

  6. mayo 21, 2009 2:42 pm

    Amigos, les solicito un momento de su atención. Hablo como alguien que también ha experimentado roces y malos entendidos en el pasado por causa de discusiones en foros. Yo tuve un foro-web por 7 años y aprendí algunas lecciones que les ruego me permitan compartir:

    1. Cuando leemos un comentario que nos molesta o con el cual estamos en completo desacuerdo, no escribamos una respuesta de inmediato. Esperemos a leer el comentario de nuevo, y luego redactemos la respuesta con calma.

    2. Cuando leamos respuestas que son de algún modo ofensivas a nuestra manera de pensar, o a lo que creemos ser el más correcto pensamiento bíblico, pensemos que el otro participante probablemente ignoró la primera sugerencia, y escribió sin repasar sus palabras. Hay que practicar la benignidad y ser magnánimo en esto.

    3. Evitemos siempre, la costumbre de utilizar lenguaje santo para ofender. Esto es difícil, porque hasta los grandes reformadores en su momento se enardecieron defendiendo la verdad y llegaron a perder la compostura, pero ejercitemos la paciencia y el espíritu de mansedumbre. (A veces es imposible evitar que algunos se ofendan por la Verdad, pero esto es otra cosa)

    4. Pensemos que todos estamos aprendiendo, que nuestra actitud siempre sea esta, la de aprender más y más del Señor y buscar cómo agradarle y cómo servirle mejor.

    Le pido a Dios que utilice estas recomendaciones para el bien de este foro y que nos de la actitud correcta para seguir adelante mejorando la comunicación, sobre todo porque aquí conversamos sobre el tema más precioso que existe, La Palabra de Dios.

    Alexander

  7. mayo 21, 2009 5:20 pm

    Argumentan que las divisiones en las leyes las han hecho los hombres; pero realmente la confirman en el Nuevo Testamento, Pablo, Santiago los apóstoles, tal como el concepto trinidad… Ya lo ha explicado ampliamente Eduardo, y no se trata de decir amen y alardear el conocimiento de Eduardo, es asentir lo que enseña la biblia y lo que históricamente han creído los hombres de Dios…

    No entiendo cual es la discusión…

    La ley moral de Dios, fue dada Moisés por eso se llama “ley Mosaica”…
    Es la misma que confirma Cristo que vino a interpretar correctamente y a cumplirla; no a abrogarla… Porque fue la misma que el Padre escribió con sus dedos…

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