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Descifrando Pasajes Difíciles: Mateo 6: 22-23

enero 26, 2008

Este es uno de las series más interesantes que he hecho por varias razones, me obliga a estudiar a profundidad la palabra de Dios; me obliga leer lo que los grandes teólogos actuales y del pasado han escrito en sus comentarios de los diferentes libros de la Biblia; pero sobre todo, me permite humillarme y someterme a la sabiduría de Dios.

Cualquiera que lee y estudia la Biblia, se puede dar cuenta rápidamente, que no es un libro como los demás. Cuando la estudiamos, nos damos cuenta de que cada pasaje está íntimamente ligado a los demás, y que en algunas ocasiones, nos obliga a ser más minuciosos, para alcanzar el correcto conocimiento de Dios.

En la entrada del día de hoy, quiero analizar un pasaje bastante particular. La primera vez que leí el pasaje de Mateo 6: 22-23, quedé con bastantes dudas. Qué tienen que ver esos dos versos con el resto del pasaje? Qué tiene que ver el ojo con los tesoros?

Cuando leemos el pasaje, de primera instancia pareciera que Jesús está hablando de no hacerse tesoros en la tierra, luego habla del ojo, como un espejo de la realidad interna del hombre, y luego vuelve a hablar de nuestra relación con las riquezas. El pasaje dice,

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” Mateo 6: 22-23

Debemos tener claro que Cristo, en este pasaje se encuentra dando el sermón del Monte, y es un discurso prácticamente continuo, por lo cual pensar que los versos 22 y 23 están fuera de lugar no sería correcto, pero lo difícil, por lo menos a primera vista es encontrar la relación que tienen estos versos con los versos anteriores y siguientes. Veamos el pasaje en su totalidad,

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Mateo 6: 19-24

Como siempre, antes de analizar las cosas que deseo analizar, veamos el pasaje en su idioma original,

“Ο λυχνοω του σςματοω εστιν ο οφθαλμοω εαν ουν η ο οφθαλμοω σου απλοθω, ολον το σςμα σου φςτεινον εσται

O luxnov tou swmatov estin o ofqalmov ean oun h o ofqalmov sou aplouv, olon to swma sou fwteinon estai;

εαν δε ο οφθαλμοω σου πονδηροω η, ολον το σςνα σου σκοτεινον εσται ει ουν το φςω το εν σοι σκοτοω εστιν, το σκοτοω ποσον”

Ean de o ofqalmov sou ponhrov h, olon to swma sou skoteinon estai ei oun to fwv to en soi skotov estin, to skotov poson”

Si traducimos el verso 22 literalmente del griego koine, leeríamos,

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es único, todo tu cuerpo estará lleno de luz” Mateo 6:22

La palabra del griego es haplous (aplouv/απλοθω ) significa único, simple [1]. Ahora, pareciera que el pasaje se hace aún más confuso, pero les prometo que no. Es obvio, y por lo que hemos aprendido con respecto a la correcta interpretación de la Biblia, que el contexto siempre debe ser tomado en cuenta. Lo que debemos hacer es entonces intentar averguar que tiene que ver los no hacerse tesoros terrenales y no ser siervo de las riquezas, con un ojo único.

En los versos 19 al 21 Cristo está enseñando que no debemos buscar tesoros en este mundo, porque no tienen un verdadero valor. Nuestra meta es el cielo. Nuestro paso por esta tierra es temporal hasta la segunda venida de Cristo. Luego nos hace la admonición, “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Luego en el verso 24, Jesús habla acerca de escoger entre servir a Dios o a las riquezas y de las decisiones que tomemos con respecto a eso, depende nuestra vida eterna. Ahora, de nuevo, qué tiene que ver el ojo único con este pasaje?

Cuando Jesús dice que nuestro ojo debe ser único, se está refiriéndo a que nuestra meta debe ser únicamente Dios. Nuestra mente debe estar fija en Dios y las cosas de Dios. Fija en Cristo y en la gracia que fue derramada sobre nosotros. Por lo tanto, la enseñanza de Jesús es que no debemos tener nuestro ojo fijado en los tesoros terrenales, sino en Dios. Hacer esto, nos traerá la vida eterna, pues nos hacemos siervos de Dios, y nos sometemos a su autoridad. La palabra utilizada en el verso 24 para siervos es douleou (δοθλ) [2], que significa esclavo. Debemos, entonces, ser esclavos de Dios, nuestro Creador.

Pero que pasa con el ojo malvado? Para entender correctamente este pasaje podemos ir a Mateo 20:15, donde vemos algo que nos podría ayudar a comprender el verso 23. Veamos,

“¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?”

En griego,

“η ο οφθαλμος σου πονηερος εστιν οτι εγο αγαθος ειμι”

“ë ho ophthalmos sou ponëros estin hoti egö agathos eimi?”

De nuevo, la mejor traducción es, “O es tu ojo malo, porque yo soy bueno?” Jesús está enseñando que el ojo malo es aquel que no se enfoca en la gracia de Dios, sino que se enfoca en sus necesidades y deseos, y se desvía del verdadero propósito que es la gracia de Dios [3]. Entonces el ojo malo del verso 23, es aquel ojo que está fijado en los deseos de su corazón, y por lo tanto se enfoca en los tesoros terrenales, lo cual oscurece el corazón del hombre.

Pero es esta la correcta interpretación? Veamos los comentarios de algunos de los grandes pensadores y su comentario del pasaje de Mateo 6: 22-23,

Si el ojo es único–-esto es, si no ve otra cosa con una visión doble o confusa–– entonces el hombre recibe a través de él visiones claras del mundo exterior, y su hombre interior es, de alguna manera, lleno de luz. Pero si el ojo está enfermo o cegado, entonces su hombre interior es también oscurecido. Aplicando la alegoría a un hombre espiritual, si su corazón es único en su amor hacia Dios y las cosas de Dios, entonces éll tiene visiones claras de la relativa importancia y valor de las cosas temporales y eternas, cosas terrenales y cosas celestiales. Pero si el corazón mira con un interés doble las cosas tanto terrenales y celestiales, le hace un hombre que arruina su vida.[4]

Al aplicarlo al ojo exterior, esto significa no mirar en dos direcciones. Aquí, como en el griego clásico, es utilizado figurativamente para denotar la simplicidad de la mente del ojo, un único propósito, mirando directo a su objetivo, contrario a tener dos metas en vista. [5]

Podemos observar con que exactitud nuestro Señor pone pureza de intenciones entre los deseos del mundo y los cuidados mundanos, los cuales tienden a destruír. Si su ojo es único–únicamente fijado en Dios y el cielo, toda su alma estará llena de santidad y felicidad. Si su ojo es malvado–no único, mirando a cualquier otra cosa. [6]

La sustancia del argumento presente es, que los hombres erran por descuido, porque ellos no tienen su ojo fijado, como deberían, en el objeto apropiado. Pues viene que ellos divagan vergonzosamente, o caen, pero porque, teniendo corrompido su juicio por escoger en lugar de seguir sus propias lujurias que la justicia de Dios, ellos no sólo extinguen la luz de la razón, que debería haber regulado su vida, pero la cambian por las tinieblas…Cuando Cristo llama al ojo la luz del cuerpo, él emplea una comparación que significa, que ni las manos, ni los pies, ni el vientre, sirven para dirigir a los hombres para caminar, pero el ojo es suficiente guía para el resto de los miembros. Si las manos y pies son dirigidos tontamente, la culpa del error debe ser cargado a los ojos, que no han hecho su trabajo. [7]

Evaluémonos, entonces, comparándonos con las Escrituras, para intentar tener un ojo único, fijado en la meta…Dios. Enfoquémonos en las cosas de Dios, pues las cosas terrenales pasan y al final no queda nada.

Ver más Pasajes Difíciles, aquí.

______________________________________

[1] Strong’s Greek Lexicon. Número 573.

[2] Strong’s Greek Lexicon. Número 1398.

[3] Ver Mateo 20.

[4] McGarvey and Pendleton. Commentary on Mathew 6.

[5] Jamieson, Faussett and Brown. Commentary on Mathew 6.

[6] John Wesley. Commentary on Mathew 6.

[7] John Calvin. Commentary Mathew 6: 22-24.

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4 comentarios leave one →
  1. Virginia permalink
    mayo 5, 2008 8:02 pm

    La verdad que esta muy bueno..

  2. luis castro permalink
    febrero 23, 2012 12:08 pm

    Creo que el titulo debería ser Mateo 6:22-23…

    Marcos 6:22-23 (RV60) dice “entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino.”

    ;) bendiciones

    • febrero 23, 2012 5:41 pm

      Luis,

      Gracias por la observación. Ya lo corregí. Esa entrada la escribí hace varios años y no tengo idea porque puse Marcos 6 cuando el resto del artículo habla sobre Mateo. De nuevo, gracias.

  3. Danuil Vega permalink
    diciembre 7, 2013 3:44 pm

    Desde ésta mañana, bien temprano, Mateo 6:22-23 saltó de la Biblia, impactando mi interior. Después estando en otro website volvió a aparecer el mismo verso y finalmente termine aquí. Ha sido de mucha bendición porque no sabía que quería decir el Señor con esto. Después de leer todo el contenido de este artículo, siento que El Espíritu Santo me afirma que es verdad y me confirma que yo necesitaba este mensaje. Bendiciones en el nombre de aquel cuyo nombre está sobre todos los nombres.

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