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Las parábolas de Jesús: El Sembrador

abril 26, 2007

Esta es la parábola que fundamenta nuestra vida como cristianos, ya que cuando la entendemos, podremos escuchar adecuadamente la palabra de Dios y es por lo tanto una de las más importantes.

Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno El que tiene oídos para oír, oiga” Mateo 13: 3-9En ésta parábola tenemos que el sembrador es aquel que publica o predica la palabra de Dios. Las personas que escuchan están representadas por diferentes tipos de tierra, en las cuales la palabra de Dios tiene un efecto diferente. Vemos que hay cuatro diferentes tipos de tierra:

1. Junto al camino: “parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron” Mateo 13: 4

2. Los pedregales: “Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó” Mateo 13: 5-6

3. Los espinos: “Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.” Mateo 13: 7

4. La buena tierra: “Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.” Mateo 13: 8

Esta parábola nos habla de la productividad espiritual, cuyos frutos vienen de escuchar la palabra de Dios. Como pudimos leer, sólo el cuarto tipo de tierra pudo producir. Pero ésta se continua en los versos 19 al 23. Leamos lo que dice:

Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.” Mateo 13: 19-23

Podemos ver que el verso 19 se relaciona con aquella tierra junto al camino. Si alguna persona escucha la palabra de Dios y no la entiende, entonces la palabra de Dios no va a producir frutos, y la vida espiritual de éste individuo va a permanecer vacía. La semilla no puede entrar ya que no hay tierra para que nazca la raíz y pueda crecer. Por lo tanto esa persona no puede retener la palabra de Dios ni aplicarla en su vida. Al no haber tierra en donde sembrarla, las aves, que representan al diablo, es más fácil de que robe de su corazón el mensaje de la palabra. Es como si nunca hubiera escuchado la palabra de Dios. Apenas la escucha, no la retiene, y por lo tanto no puede dar frutos.

En los versos 20 y 21 vemos el otro tipo de tierra. Los pedregales que son aquellas personas que reciben la palabra de Dios con alegría, pero no permiten que crezca raíz y or lo tanto mantienen la palabra en su corazón por un período corto de tiempo y cuando se enfrentan a problemas la olvidan y caen de nuevo. Si no dejamos que la palabra de Dios tome raíz en nuestra vida, para que reestructura y transforme nuestra vida, va a ser muy difícil continuar obedeciéndo lo que escuchamos en un principio.El verso 22 es muy interesante. Representan los espinos a aquellas personas que han puesto su confianza en las cosas del mundo. Estas personas han dejado dominarse por el mundo y ello los lleva a no poder dar frutos espirituales. Recordemos lo que dijo Jesús en los evangelios de Mateo y Lucas:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Mateo 6: 24 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Mateo 6: 21

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” Lucas 12: 15

En lugar de poner nuestros ojos en las cosas del mundo, o sea, intentar de hacer dinero para comprar una casa más grande; comprar autos de último modelo; vestir a la moda, debemos preocuparnos por poner los ojos en las cosas de Dios, ya que es lo único que va a determinar nuestra eternidad. Las cosas de este mundo pasan, pero las cosas de Dios nunca pasarán. Si estamos pendientes de vivir mejor en este mundo, vamos a descuidar nuestra relación con Dios.

 

Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.” Jeremías 9: 23-24

Este pasaje es muy claro: Debemos complacernos únicamente en tratar de conocer más a Dios. Cómo hacemos ésto? Estudiando la palabra de Dios. No se trata de leer la Biblia. Se trata de escudriñar las escrituras; estudiarlas. Se trata de meterse de lleno en ellas y descubrir lo que Dios quiere decirnos a cada uno de nosotros. Muchas personas dicen ser “cristianas” y por el hecho de fallar a la hora de desear conocer más de Dios, son engañadas fácilmente con falsas doctrinas como la doctrina de la prosperidad, etc.Ahora, contrario a los demás tipos de tierra, tenemos la tierra fértil. Ésta representa a aquellos de corazón noble y bueno, que retienen la palabra de Dios y que perseveran, dándo buenos frutos espirituales (Lucas 8: 15). Ésta es la persona que comprende cuando escucha la palabra de Dios, que busca el crecimiento espiritual y persiste en ello. La palabra de Dios ha transformado su vida y no permite que el mundo defina sus prioridades (Romanos 12:2). El sabio cambiará su vida con respecto a lo que aprende de la Biblia y basa su conducta y pensamiento sobre la roca que es Cristo.

Con ello no quiero decir que debamos comprender toda la Biblia, como muchos cristianos creen. Piensan que por arte de magia el Espíritu Santo les va a revelar los pasajes más complejos que son enseñados en la Biblia, ignorando la verdadera forma en que actúa el Espíritu Santo. Es cierto que muchas veces no vamos a comprender ciertas cosas, y que vamos a requerir de discusiones con otros cristianos, para poder entenderlas. Lo importante es que el Espíritu Santo nos hace perseverar en esa búsqueda. El Espíritu Santo nos hace luchar y desear aprender las cosas que nos son difíciles de comprender.

Pero es importante que entendamos una cosa: nuestra santificación y nuestro perfeccionamiento espiritual no viene por nuestro esfuerzo. Esos resultados vienen de la energía que Dios ha puesto en nosotros a través de su Espíritu Santo:

para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de El, la cual actúa poderosamente en mí.” Colosenses 1: 29

Es Dios quien nos regenera. Es Dios quien nos transforma. Es Dios quien nos santifica. Es Dios quien cambia nuestra manera de vivir, por su soberana voluntad. Es importante que sepamos que todos nosotros somos pecadores, y que no hay nada que nosotros podamos hacer para salvarnos (Romanos 3: 9-12).Es por ello que siempre debemos dar gracias a Dios por habernos hecho escuchar su palabra; dándole gracias or su Gracia y Misericordia para con nosotros.

Debemos trabajar, sabiendo que es Dios quien nos da el poder para hacerlo, estudiando la Biblia, para poder dar buenos frutos,debemos ser diligentes para ver el progreso espiritual en nuestras vidas (1 Timoteo 4: 15) y para que el día en que venga el sembrador, éste es Cristo, recoja nuestros frutos.

y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.” Marcos 4: 29

Ahora les pregunto: Cúal de éstos tipos de tierra queremos ser?

 

 

 

 

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One Comment leave one →
  1. agosto 12, 2008 9:41 pm

    Esta parábola nos habla de la productividad espiritual, cuyos frutos vienen de escuchar la palabra de Dios

    Entonces la Salvación es un trabajo de dos, un trabajo cuyo protagonismo e iniciativa es de Dios pero que sin la tierra du un hombre concreto no se puede alcanzar…

    Piensan que por arte de magia el Espíritu Santo les va a revelar los pasajes más complejos que son enseñados en la Biblia, ignorando la verdadera forma en que actúa el Espíritu Santo

    Pero, creo que es Santiago quien dice que se pida inteligencia que Dios la dará generosamente…

    nuestra santificación y nuestro perfeccionamiento espiritual no viene por nuestro esfuerzo. Esos resultados vienen de la energía que Dios ha puesto en nosotros a través de su Espíritu Santo

    Sin duda alguna, no obstante, qué papel da al hombre la parábola del principio?

    :|

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