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Qué sucedió en un día como hoy en la vida de Jesús?-Miércoles santo

abril 16, 2014

Después de un día como el anterior era obvio lo que sucedería: los sacerdotes y principales de Israel tenían que hallar una manera para atraparlo y matarlo. Lo más llamativo es su deseo de destruir a Aquel que estaba socavando su supuesta autoridad frente al pueblo que ellos creían tener bajo su poder. Qué sería del poder y gloria que habían adquirido después de tantos años a la cabeza del pueblo? La parábola de los labradores malvados, enseñada el día anterior, era una clara ilustración de lo que estos hombres habían hecho.

Muy de mañana se nos cuenta en el evangelio según Lucas que Jesús volvió al templo con el fin de continuar enseñándole al pueblo. Lo que preocupaba a los líderes religiosos es precisamente lo que nos cuenta el evangelista, “Y todo el pueblo venía a Él por la mañana para oírle en el templo” (Lucas 21: 38). Esta, como dije, era la razón por la cual vemos al liderazgo judíos hacer lo que hicieron.  Lucas nos cuenta que,

Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo. Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría. Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero. Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.” Lucas 22: 1-6

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Qué sucedió en un día como hoy en la vida de Jesús?-Martes santo

abril 15, 2014

Los evangelios nos narran que en un día como hoy el Señor Jesús confrontó a los fariseos y líderes religiosos de Israel. Estos ataques, a pesar de haber ocurrido a lo largo de todo el ministerio terrenal del Señor, nunca fueron tan frontales y repetitivos como en este día. Y esto porque como habíamos leído, el Señor había fijado su rostro para ir a Jerusalén; Su misión era morir crucificado en una cruz a manos de Sus enemigos. Pero, para esto, Sus enemigos debían ser incitados y confrontados con la verdad de Dios.

En ese día, nos cuenta Marcos,

20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. 22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. 25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.” Marcos 11: 20-26 (ver Mateo 21:20-22).

Los discípulos del Señor debían comprender lo que estaba sucediendo; ellos estaban creyéndole a Dios, pero los que habían sido sus maestros de la religión de sus padres se le oponían constantemente a su Maestro, y no sólo le criticaban, sino que le iban a matar. El Señor debía mostrarles de una manera ilustrativa la realidad: Israel no era lo que aparentaba.

Todo el Antiguo Testamento ilustraba a Israel como aquella higuera, aquella viña, plantada y cuidada por Jehová, pero que no daba frutos. Ahora, Jesús estaba exponiendo la sentencia sobre un pueblo rebelde, y especialmente sobre un liderazgo perverso: por su falta de fruto había sido maldecida, y como vieron los discípulos el día anterior, ésta se secó, proyectándonos hacia el futuro y la destrucción de la nación.

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Qué sucedió en un día como hoy en la vida de Jesús?-Lunes santo

abril 14, 2014

El día de ayer iniciamos una serie de entradas enfocándonos en los últimos días del ministerio de nuestro Señor Jesucristo. La idea es que esta sirva para meditar más detenidamente en la misión que le fue encargada a Jesús por Su Padre celestial. En la entrada previa vimos cuando el Señor entró en la ciudad de Jerusalén y lo que nos registran los evangelios de lo que hizo en ese día.

Y una de las cosas que leemos a lo largos de los cuatro evangelios es el constante ataque de Jesús contra la falsa religión farisaica y contra el falso y perverso liderazgo que estaba dominando al pueblo de Israel. Constantemente vemos a Jesús atacando su terrible e incorrecta teología, su incorrecta antropología, su incorrecta doctrina de la salvación, su incorrecta doctrina del día de reposo, etc. Y  esta era la razón por la que los líderes deseaban acabar con Su vida. Jesús estaba atentando contra su futuro a la cabeza del pueblo.

Lo último que pasó el domingo en el templo iba a servir para lo que el Señor hizo el lunes. Nos cuenta Mateo,

18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 20 Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera? 21 Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” Mateo 21: 18-22 (ver Marcos 11:12-14)

Los discípulos debían comprender que aquellos que por tantos años los habían enseñado a ellos en la sinagoga y en el templo eran falsos maestros y que Israel no era lo que ellos creían que era. Israel, y especialmente sus líderes, estaban bajo el juicio de Dios. Israel era la higuera sin fruto cuyo castigo estaba por venir. Y al día siguiente el Señor les iba a enseñar esta realidad más claramente a los Suyos.

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Qué sucedió en un día como hoy en la vida de Jesús?-Domingo de Ramos

abril 13, 2014

Para este año he deseado compartir una pequeña serie sobre la última semana del ministerio de nuestro Señor Jesucristo. No sólo me parece interesante, sino que creo que será de gran utilidad para los padres y familias que deseen instruir a sus hijos pequeños sobre lo que significa la semana santa. Y por supuesto, me gustaría pensar que esto puede servir como una guía para los devociones familiares de esta semana que inicia el día de hoy.

Qué sucedió un día como hoy? Es una pregunta sumamente interesante e importante. Sabemos que Jesús vino para cumplir una misión que le fue encomendada por el Padre: dar Su vida para salvar un pueblo de pecadores (Mateo 1:21; Marcos 10:45; Juan 6:38-39). Pero, un domingo como éste, hace más de dos mil años, narran los evangelios que Jesús entró en la ciudad de Jerusalén. No sólo esto era para cumplir ese propósito establecido en la eternidad, pues Él dijo que iba a Jerusalén con el fin de morir crucificado a manos de Sus enemigos, sino también para dar un testimonio público de  Su persona.

Dicen los evangelios que en un día como hoy,

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John Spilsbury y la Vida Cristiana

febrero 22, 2014

John Spilsbury, uno de los más prominentes Bautistas Particulares del siglo XVII escribió una confesión en la cual escribe acerca de la vida cristiana y la esperanza que tenemos en Cristo de ser libertados de “este cuerpo de muerte.” En el artículo 5 escribió lo siguiente,

Yo creo que Dios en Su gracia, en Su propio tiempo, llama eficazmente a todos los que han de ser salvos al conocimiento de la verdad, de quien se dice, de Su propia voluntad nos hizo nacer por la Palabra de verdad, en los cuales la obra de gracia, la naturaleza siendo pasiva, como el nacimiento de un niño por sus padres; así Dios por medio de Su Espíritu obra fe en los corazones de todos los que creen en Cristo, y Su Justicia. sólo para justificación. Y por lo tanto son hechos justos delante de Dios en Cristo, y conformados a la voluntad de Dios el Padre por medio del Hijo; y también hechos santos por medio de la obra de la regeneración, y el Espíritu Santo de gracia morando en ellos; sin embargo todos ellos tiene aún, y mientras vivan aquí en su carne, permaneciendo en ellos, un viejo hombre, esa corrupción original, la carne que lucha contra el espíritu, que les obstaculiza en su obediencia tanto a Dios como al hombre, y muchas veces los lleva hacia el mal, y contrario a sus intenciones; sin embargo, todos ellos vencerán por medio de Cristo, y con seguridad llevados al final a la gloria.”

Esto, habiendo razonado de los que Pablo dijo de sí mismo en Romanos 7 y de Efesios 4. Que esa esperanza nos haga luchar cada día más contra el pecado que mora en nuestro corazón.

Dar Testimonio de Cristo?

febrero 22, 2014

Lástimosamente este blog no es lo que una vez fue, y espero que esto pueda cambiar próximamente. La razón de esto es que mi vida está carente de tiempo -y quisiera que los días fueran de 32 horas- lo cual ha impedido que pueda escribir todo lo que tengo en mi cabeza con respecto a los asuntos cristianos.

Sin embargo, hoy puedo sentarme a escribir un poco. Esta entrada es una continuación de una entrada previa, “El Grave Error Pentecostal,” y mis pensamientos surgen de la serie que estamos estudiando en la IBRL sobre el libro de los Hechos.

El punto de esa entrada previa era que el grave error pentecostal era pensar y enseñar que el don del Espíritu Santo era para atraer la atención de los hombres hacia Sí mismo. Ciertamente el Espíritu Santo es Dios. Él es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Sin embargo, su rol en la redención de los hombres no es atraer la atención hacia Sí mismo, sino, como dijo un teólogo, es ser una linterna que lleva la luz y la atención de los hombres hacia Cristo.

Es por ello que los cultos pentecostales, en su gran mayoría, carecen de la predicación del evangelio. Todo su culto está basado en la manifestación de los “extraordinario” – a pesar de que lo extraordinario no se manifiesta como se manifestó en los tiempos de Cristo o los apóstoles. Dios, Cristo, el pecado, la necesidad de arrepentimiento, esteran ausentes totalmente de muchísimos de estos ‘espectáculos’ cristianos.

Pero, la verdad es que la Biblia es muy clara con respecto al rol del Espíritu Santo en la vida del cristiano. Y el libro de Hechos nos da la respuesta a esa pregunta: Con qué fin nos es dado el Espíritu Santo a los creyentes? Bueno, no sólo para santificarnos, pero sobre todas las cosas, para dar testimonio de Cristo. Hechos 1:8 dice, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

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El Pastor y su salud física

febrero 13, 2014

John A. Broadus, quien fuera el segundo presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur, y a quien el príncipe de los predicadores Charles Spurgeon llamaría “el más grande de los predicadores vivientes,” escribió uno de los mayores legados acerca de la predicación, “De la Preparación y Entrega de Sermones.” En este excelente tratado escribió acerca de la necesidad de que los predicares tengan una buena salud. Broadus dijo,

De nuevo, para ser un buen canal del mensaje de Dios el predicador debe prestar cuidadosa atención a su salud. La buena salud está muy relacionada a la buena disposición, a una actitud positiva, pensamiento claro, y vitalidad física.

Las largas horas de estudio deben estar balanceadas con una dieta cuidadosa y ejercicio regular. Mientras el ejercicio toma muchas formas, el caminar está disponible en toda circunstancia. Una caminata a través de la comunidad puede cumplir un rol pastoral.

Cada pastor debe tener un día libre. Debido a que trabaja intensamente el Domingo, él debe tener un día en la semana el cual será usado para descanso, recreación, meditación, o estudio sin interrupciones. Un día de recreación traerá de vuelta al pastor a su parroquia fortalecido y listo para trabajar.

Estar de pie delante de una congregación es un gran reto. Estar delgado añadirá a la agudeza mental y a la vitalidad. La buena salud promueve un discurso efectivo.” 

Cuántos de nosotros hemos pensado en nuestra salud y en lo que ella le puede hacer a nuestro trabajo pastoral? Muy pocos. Deberíamos tomar el consejo de uno de los más grandes predicadores del siglo XIX. 

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