George Whitefield predicó un sermón del texto en Lucas 13: 3 para el Nuevo Año. Y ya que estamos a las puertas de la conclusión de otro año y el inicio de uno nuevo, considero que es importante que como creyentes estemos agradecidos por todo lo que Dios ha hecho por nosotros. En su sermón Whitefield dijo,
Ahora, mis hermanos, permítanme exhortarles a aquellos de ustedes que han sido traídos al Señor Jesús, quienes son nacidos de Nuevo, que pertenecen a Dios, y a quienes les ha sido dado el arrepentimiento de sus pecados, y que han sido lavados de su culpa; y esto es, sean agradecidos con Dios por Sus misericordias hacia ustedes. Oh admiren la gracia de Dios, y bendigan Su nombre por siempre! Has sido vivificado en Cristo Jesús? Ha comenzado la vida de Dios en sus corazones, y tienen ustedes evidencia de ello? Estén agradecidos por la incomparable misericordia hacia ustedes: nunca olviden hablar de Su misericordia. Y mientras sus vidas devotas antes al pecado, y a los placeres del mundo, que ahora sean vividas totalmente en los caminos de Dios; y abracen cada oportunidad para hacer y recibir el bien. Cualquiera oportunidad que tengan, háganlo vigorosamente, rápidamente, no lo difieran. Si ustedes ven que alguien se apresura a la destrucción, utilicen todos sus esfuerzos para detenerlo en su curso; muéstrenle la necesidad que tiene de arrepentimiento, y que sin él está perdido para siempre; no presten atención al desprecio suyo hacia ustedes; continúen le mostrando su peligro; y si sus amigos se burlan y desprecian, no permitan que los desalienten; manténganse firmes; perseveren, perseveren hasta el final, para que puedan obtener la corona que es inmutable y que no desvanece.
Que el amor de Jesús los mantengan humildes, no sean altivos, manténganse cerca del Señor, observen las reglas que el Señor Jesucristo ha dado en Su palabra, y no permitan que se pierdan las instrucciones que ustedes son capaces de dar. Consideren que razón tienen de ser agradecidos con el Señor Jesucristo por haberles otorgado el arrepentimiento que ustedes mismos necesitaban: un arrepentimiento que se trabaja con amor. Ahora encuentran más placer caminando con Dios una hora, que en todos sus antiguos delicias carnales, y los placeres del pecado. El gozo que sienten en sus almas, que todos los hombres del mundo, y los demonios del infierno, si se mezclaran juntos, no pueden destruir. Entonces no teman su ira o malicia, pues a través de muchas tribulaciones debemos entrar en la Gloria.
Unos pocos días, o semanas, o años más, y entonces ustedes estarán fuera de su alcance, estarán en la Jerusalén celestial, ahí es todo armonía y amor, gozo y delicia; allí el alma cansada descansa.
Ahora tenemos muchos enemigos, pero en la muerte todo está perdido; ellos no pueden seguirnos más allá de la tumba: y esto es un gran aliento para no tomar en cuenta a las burlas de los hombres de este mundo. Que el amor de Jesús esté continuamente en sus pensamientos. Fue por su muerte que les dio vida; fue su crucifixión que pagó la satisfacción por sus pecados; Su muerte, sepultura, y resurrección que completó la obra; y ahora Él está en el cielo, intercediendo por ustedes a la diestra del Padre. Y pueden hacer muchos ustedes por el Señor Jesucristo, que ha hecho tanto por ustedes? Su amores incomprensible.Oh las Alturas, las profundidades, y el ancho de Su amor, que trajo al Rey de Gloria de Su trono, para morir por tales rebeldes como nosotros, cuando habíamos actuado tan cruelmente contra Él, y merecíamos nada más que condenación eternal. Él vino y tomó nuestra naturaleza sobre sí; fue hecho carne y habitó en medio de nosotros; pero fue muerto en nuestro lugar; Él pagó nuestro rescate: seguramente esto debiera hacernos regocijar en Él, y a no hacer como hacen muchos, y a como nosotros mismos en muchas ocasiones, crucificar a este Jesús de Nuevo. Hagamos todo lo posible, mis amados hermanos, para honrarle.” [1]
En su entrada el día de hoy, el pastor Sugel Michelén escribe sobre la necesidad del nacimiento virginal de Cristo. En su entrada escribe,
El Salvador de los pecadores tenía que ser Dios para poseer en Sí mismo el valor infinito que se requería para saldar la deuda infinita que tenemos con la justicia de Dios por nuestros pecados; pero tenía que ser Hombre para poder morir en la cruz en nuestro lugar, ya que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).”
Esto, de nuevo, me recuerda la obra de Anselmo, Cur Deus Homo? (Porqué Dios Hombre?) en la cual vemos al autor intentar responder esta misma pregunta. Y en el libro 2 dice,
quien puede hacer esta satisfacción por el pecado sino solamente Dios mismo…Mas nadie debe hacerla excepto el hombre; de lo contrario el hombre no hace la satisfacción por el pecado. Por lo tanto es necesario que el Dios-hombre la hiciera.” 2.6
Es decir, lo que Anselmo planteó es que un ser que fuera Dios y no hombre, u hombre y no Dios, no calificaría para satisfacer o propiciar a Dios. Porqué? Porque para propiciar a Dios por los pecados de hombres se requiere de un ser que sea Dios, pues se requiere de una ofrenda infinitamente valiosa, y requiere ser hombre para que pueda redimir a otro hombre, y pagar por los pecados que los hombres cometieron en contra de Dios. Fueron los hombres los que pecaron, por lo tanto debe ser un hombre el que pague lo que Dios demanda. Con este razonamiento Anselmo continúa escribiendo,
Es necesario que la misma persona que debe hacer esta satisfacción o este pago sea perfecto Dios y perfecto hombre, pues nadie puede hacerlo excepto aquel que es verdaderamente Dios, y nadie debe hacerlo excepto aquel que es verdaderamente hombre.” 2.7
Lo que Anselmo dice es que nadie puede satisfacer a Dios sino Dios mismo, y nadie debe satisfacer a Dios sino el hombre, pues fue él quien ofendió a Dios.
Es así como Anselmo en su libro introduce a Cristo, Aquel quien es Dios y hombre. Cristo, según las enseñanzas bíblicas es enteramente Dios y enteramente hombre. Es por ello que Él es el sacrificio perfecto, pues siendo Dios puede satisfacer a Dios, y siendo hombre puede pagar la deuda tenida por los hombres. Es por ello, como dice el pastor Michelén que el nacimiento de Cristo fue de una vírgen.
Esta es la tercera parte de la enseñanza acerca del Principio Regulativo de la Adoración y la celebración de la Navidad que ha estado impartiendo el hermano Alexander León de la IBRL.
Según Gallup ha habido un descenso entre los que dicen ser cristianos en los Estados Unidos. En la actualidad solamente el 78% de los americanos se identifican como cristianos. Lo que me parece extraño no es que haya bajado, sino que el número sea tan alto. Bueno, por lo menos recordamos las palabras de Cristo.
Para una serie que estuve predicando hace unos meses con respecto a la doctrina de la justificación pude leer la obra maestra de Anselmo de Canterbury. En ella Anselmo describe la necesidad de que Dios se encarnara. El autor escribe,
Boso: Los ateos ridiculizando nuestra simplicidad nos acusan de hacer injusticia y deshonrar a Dios cuando afirmamos que Él descendió al vientre de una virgen, que fue nacido de mujer, que creció nutriéndose de leche y la comida de hombres; y, pasando sobre muchas otras cosas que parecieran incompatibles con la Deidad, que sufrió fatiga, hambre, sed, azotes y crucifixion entre ladrones.
Anselmo: Nosotros no le hacemos injusticia o deshonramos a Dios, sino que le damos gracias con todo el corazón, alabándole y proclamando la ineffable altura de su compassion. Pues es la más incredible cosa y sobrepasa la expectación, que nos ha restaurado de tan grandes y merecidas enfermedades en las que estabamos, a tan grandes e inmerecidas bendiciones que habíamos rechazado; por mucho Él ha mostrado Su mayor amor y cariño hacia nosotros. Pues si ellos consideraran cuidadosamente que tan adecuado se obtiene la redención humana por este medio, no ridiculizarían nuestra simpleza, sino que se nos unirían al alabar la sabia beneficiencia de Dios. Pues, como la muerte vino a la raza humana por la desobediencia del hombre, era apropiado que por la obediencia del hombre la vida fuera restaurada. Y, como el pecado, la causa de nuestra condenación, tuvo el origen de la mujer, así el autor de la justicia y salvación debía nacer de una mujer. Y también era apropiado que el Diablo, quien siendo el tentador del hombre, lo hubiera conquistado por comer del árbol, debiera ser aniquilado por el hombre sufriendo del árbol que el hombre llevó. Muchas otras cosas también, si cuidadosamente las examinaramos, dan una verdadera belleza indescriptible a nuestra redención a como fue procurada.” Anselmo. Cur Deus Homo. i.iii
Que meditemos en estas verdades! Bendiciones a todos!


