Durante esta última semana, en la que me he dedicado a escribir acerca de los dones espirituales y argumentando a favor del cesacionismo, han surgido comentarios que confirman lo que he estado escribiendo. Primero, que muchos carismáticos/pentecostales no comprenden las proposiciones del cesacionismo, y declaran que negamos la presencia de todos los dones espirituales en medio de la iglesia actual. Segundo, que su interpretación de los pasajes de 1 Corintios 12-14 es errada y cuando defienden sus argumentos lo hacen violentando lo que dice la Biblia.
Por ejemplo, con respecto al primer punto, un lector hizo un comentario que me pareció típico de la mayoría de pentecostales o continuacionalistas. El comentarista describe una experiencia vivida por uno de mis heroes, John Piper, en donde Dios le habló. Cuando he dicho yo que los cesacionistas niegan la presencia de este tipo de experiencias? Todos hemos sentido la obra del Espíritu Santo que nos habla y nos guía a través de la palabra. Lo que queda claro es que este lector ignora el cesacionismo y lo que el don de profecía implica.
El cesacionismo no niega el cese de todos los dones espirituales. Por el contrario, el cesacionismo reconoce que el Espíritu Santo continúa dandole dones a los creyentes en la actualidad. Lo que negamos es que los dones extraordinarios de profecía, lenguas, interpretación y milagros estén presentes en la actualidad. Ahora, porque hablo de dones extraordinarios. Para los que ignoran este término, ha ido empleado por la iglesia desde hace cientos de años. Johnathan Edwards reconoció estos dones extraordinarios cuando escribe,
“Los dones extraordinario del Espíritu, tales como el don de lenguas, de milagros, de profecía, etc, son llamados extraordinarios, debido a que ellos eran tales que no eran dados en el curso ordinario de la providencia de Dios. Estos no son otorgados en el camino del trato ordinario providencial de Dios con sus hijos, pero solo en ocasiones extraordinarias, como fueron otorgados a los profetas y apostoles para permitirles revelar la mente y la voluntad de Dios antes que el canon de las Escrituras fuera completado, y por lo tanto en la iglesia primitiva, para la fundación y establecimiento de ella en el mundo. Pero desde que el canon de la Escritura fue comletado, y la Iglesia Cristiana com pletamente fundamentada y establecida, estos dones extraordinarios cesaron. Pero los dones ordinarios del Espíritu son tales que continuan en la Iglesia de Dios a través de todas las eras, tales dones como los que son otorgados en la convicción y conversión, y tales como pertenecen a la edificación de los santos en santidad y confort.” [1]
Entonces, es claro que la distinción entre dones ordinarios y extraordinarios no le pertenece a los carismáticos, sino que ha sido enseñada a través de la historia por la doctrina reformada. Ahora, en cuanto a la hermenéutica utilizada por los pentecostales, haremos un análisis del pasaje de 1 Corintios 13:1, el cual es utilizado por estos para afirmar que el don de lenguas de Pentecostés y el que describe Pablo en la epístola a los corintios son dones diferentes. Leer el resto de esta entrada »
De todos los dones espirituales de los que habla la Biblia, no hay otro que haya sido más pervertido que el don de lenguas. Para el movimiento carismatico/pentecostal esta es la señal de que un creyente ha sido bautizado por el Espíritu Santo, y enseñan que es un don que está disponible para todos los creyentes. Algunos no lo tienen porque no tienen suficiente fe.






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